Lo que debes de saber
- Maru Campos fue citada a comparecer por una denuncia de Javier Corral por presunto secuestro, en el marco del caso del bar Gin Gin.
- La gobernadora acusa una persecución política orquestada desde el gobierno federal, con el uso faccioso de instituciones.
- Un acuerdo de seguridad firmado en 2022 con Texas, sin autorización federal, salió a la luz tras la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua.
- El caso escaló a nivel internacional con la solicitud de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presunta colusión con el narco.

La gobernadora que no se dobla… o eso dice
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, volvió a ser el centro de un terremoto político. Esta vez, su antecesor Javier Corral la denunció por presunto secuestro, un cargo que suena más a venganza que a justicia. Según Diario, la mandataria respondió con un video donde asegura que enfrenta una «persecución política pura y dura» y que no se va a doblar. Pero el contexto es más espeso que un caldo de oso: el citatorio está ligado al episodio del bar Gin Gin en agosto de 2024, cuando autoridades de Chihuahua intentaron detener a Corral por presuntos desvíos de recursos, y fueron frenadas por el gobierno capitalino. Ahora, Corral contraataca con una denuncia que, según Campos, busca desviar la atención de sus propias relaciones incómodas.
«Cuando tantas vías distintas se activan a la vez contra una sola gobernadora, no estamos ante hechos aislados, estamos ante una sola intención: una persecución política pura y dura», dijo Campos en su mensaje.
La gobernadora no se quedó ahí: señaló que Corral presume reuniones con el senador morenista Inzunza, acusado de vínculos con el narcotráfico y con una solicitud de extradición pendiente. El mensaje es claro: mientras a los opositores se les persigue, a los aliados del oficialismo se les protege. Pero el caso no termina ahí, porque el telón de fondo es mucho más turbio.
El acuerdo con Texas que nadie autorizó
Mientras la denuncia de Corral acapara reflectores, Noticiaslatam Lat reveló un acuerdo firmado en abril de 2022 entre Campos y el gobernador de Texas, Greg Abbott, para colaborar en seguridad y vigilancia. El problema: ni la presidenta Claudia Sheinbaum ni el Senado autorizaron ese pacto, como exige la Constitución. El memorándum salió a la luz tras la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente en Chihuahua el mes pasado, junto con dos miembros de la Fiscalía estatal. La noticia confirmó un secreto a voces: que agentes estadounidenses operan en territorio mexicano sin el aval federal.
La crisis que no para
La falta de respuestas claras desató una crisis política que ya cobró una víctima: el fiscal estatal César Jáuregui Moreno renunció. Además, el oficialismo impulsó un juicio político contra Campos que no se ha concretado, mientras la Fiscalía General de la República abrió indagatorias. Pero el escándalo escaló al plano internacional: Washington reprochó la postura del gobierno mexicano y, casi al mismo tiempo, solicitó la detención con fines de extradición del gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con otros funcionarios, por presunta colusión con el crimen organizado. La coincidencia es, cuando menos, sospechosa.
Campos, por su parte, insiste en que acudirá a todas las comparecencias y que no se esconderá. «A los chihuahuenses les digo una sola cosa: su gobernadora no se va a doblar», afirmó. Pero la pregunta que queda flotando es si realmente tiene opciones. Con un acuerdo secreto con Texas, agentes de la CIA muertos en su territorio, una denuncia de secuestro de su antecesor y un gobierno federal que la tiene en la mira, el panorama es más parecido a una novela de espías que a la gestión de un estado fronterizo.
El doble rasero que denuncia Campos es real: mientras a ella la persiguen con todo el aparato federal, a otros gobernadores con señalamientos graves se les protege. Pero también es cierto que su gobierno abrió la puerta a Washington sin permiso, y eso, en cualquier país serio, se llama violación a la soberanía. Al final, lo que queda es un estado atrapado entre la política local, los intereses internacionales y una ciudadanía que solo quiere saber quién la está protegiendo realmente.


