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sábado, enero 10, 2026

Maduro ante juez: «Soy prisionero de guerra» tras secuestro gringo

El presidente venezolano comparece en Nueva York con uniforme de reo y acusa violación de leyes internacionales

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TL;DR

  • Maduro compareció ante juez federal de 92 años en Nueva York con uniforme de reo
  • Se declaró «no culpable» pero afirmó ser «secuestrado» y «prisionero de guerra»
  • Su abogado cuestiona legalidad del «secuestro militar» por fuerzas estadounidenses
  • Cilia Flores mostró heridas y vendas tras la captura del sábado

De presidente a reo: la caída en desgracia de Maduro

Nicolás Maduro apareció ante el juez federal Alvin Hellerstein en Nueva York con la ropa que nadie quiere usar: uniforme de reo, camisa azul sobre camiseta anaranjada y pantalones kaki. Pero lo que realmente llama la atención es que el mandatario venezolano no llegó por sus propios medios. Según La Jornada, Maduro fue «secuestrado por fuerzas armadas estadunidenses el sábado», un hecho que críticos dentro y fuera de Estados Unidos califican como violación de leyes nacionales e internacionales. Imagínense la escena: un presidente en ejercicio, capturado como si fuera un narcotraficante común, presentado ante un tribunal extranjero. No es poca cosa.

«Soy prisionero de guerra»: la defensa más inusual

Cuando el juez de 92 años le pidió declararse sobre los cuatro cargos de narcotráfico, Maduro no se limitó al «no culpable» de rigor. Soltó la bomba: «fui secuestrado» y «me considero prisionero de guerra». Sí, leyó bien. El presidente venezolano pidió la aplicación de sus derechos bajo la Convención de Ginebra, como si estuviera en un conflicto bélico formal. La Jornada documenta que Maduro insistió: «soy inocente, no culpable de nada de lo que se dice aquí», y aseguró que aún es presidente de su país. El juez lo cortó en seco, diciéndole que habrá otra oportunidad para «todo eso». Pero el mensaje ya estaba lanzado: esto no es un proceso penal normal, es un acto de guerra según el acusado.

El abogado de Assange y las preguntas incómodas

Barry Pollack, el abogado que defendió a Julian Assange y negoció su liberación tras 15 años de odisea legal, ahora representa a Maduro. Y vino con preguntas que duelen: cuestionó la legalidad del «secuestro militar» de un mandatario extranjero. Pollack señaló que existen «interrogantes sobre la legalidad» que estarán pendientes al proceder con el caso. También pidió atención médica para su cliente. No es cualquier abogado, y no son preguntas menores. Cuando el defensor de Assange cuestiona la legalidad de una captura, hay que prestar atención.

Cilia Flores: primera dama con vendas y fracturas

La esposa de Maduro, Cilia Flores, no llegó en mejor estado. Se identificó como «primera dama» de Venezuela ante el juez, pero su abogado Mark Donnelly informó que había sufrido «heridas significativas». La Jornada describe una venda en la cabeza de Flores, golpes en sus costillas y una posible fractura. ¿Qué tan violenta fue la captura? Las imágenes de una primera dama con vendajes en un tribunal federal no son precisamente publicidad positiva para las fuerzas estadounidenses. El juez ordenó atender la salud de ambos, pero el daño visual ya estaba hecho.

La acusación que viene desde 2020

Lo interesante es que esta acusación criminal no es nueva. La Jornada revela que fue elaborada en 2020 durante el primer periodo de Trump y recientemente actualizada por el Departamento de Justicia. La imputación afirma que Maduro encabeza «un gobierno corrupto e ilegítimo que, durante décadas, ha empleado el poder gubernamental para proteger y promover act…» [truncado]. Pero aquí está el detalle: si la acusación existe desde 2020, ¿por qué esperar hasta 2026 para ejecutar una captura tan espectacular? ¿Cambió algo en la geopolítica o simplemente se decidió que era el momento?

El juez de 92 años y la ironía judicial

Alvin Hellerstein, el juez federal que preside el caso, tiene 92 años y fue elevado a su puesto por Bill Clinton. La Jornada señala que hace unos meses emitió un fallo contra el uso de una vieja ley por el gobierno de Trump para deportar a inmigrantes venezolanos. También ha presidido casos relacionados con el actual presidente estadounidense. Un juez nonagenario con historial en casos políticos sensibles, dirigiendo un proceso que podría redefinir las relaciones internacionales. Hellerstein afirmó que «cumplirá con su deber de asegurar un proceso imparcial». Habrá que ver si la imparcialidad es posible cuando un presidente extranjero llega esposado tras un «secuestro militar».

¿Prisionero de guerra o narcotraficante?

La pregunta que queda flotando es simple pero incómoda: ¿qué es Maduro realmente? ¿Un prisionero de guerra como él afirma, con derechos bajo la Convención de Ginebra? ¿O un narcotraficante como acusa el Departamento de Justicia estadounidense? La diferencia no es semántica: determina qué leyes aplican, qué tribunales son competentes y qué tratamiento debe recibir. Cuando un presidente en ejercicio es capturado por fuerzas militares extranjeras y llevado a otro país para ser juzgado, estamos en terreno legal inexplorado. Y lo más preocupante: si esto le puede pasar a Maduro, ¿a qué otro mandatario le podría pasar mañana?


Fuentes consultadas:

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