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miércoles, febrero 25, 2026

Leónidas 2025: el espectáculo cósmico que casi no fue

La lluvia de estrellas más veloz del año ya pasó su pico, pero la verdadera historia está en lo que podría venir

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TL;DR

  • El pico fue 17-18 de noviembre, pero aún se pueden ver restos hasta finales de mes
  • Son los meteoros más rápidos: 71 km/s, equivalentes a 255,000 km/h
  • En 1966 hubo una tormenta histórica con 150,000 meteoros por hora
  • No necesitas telescopio, solo paciencia y alejarte de la ciudad

El timing perfecto que casi nadie atrapó

Si te enteraste hoy de las Leónidas, tenemos malas noticias: el show principal ya pasó. Según Lanacion, el pico máximo fue durante la madrugada del 17 al 18 de noviembre. Pero aquí está el detalle que nadie te dice: aunque el momento cumbre ya pasó, el fenómeno sigue visible durante varias noches más. Es como llegar tarde a la fiesta pero todavía hay música y alguien sirviendo chelas.

71 kilómetros por segundo: cuando la velocidad sí importa

Las Leónidas no son cualquier lluvia de estrellas. Son los Ferrari del cosmos, entrando a nuestra atmósfera a 71 kilómetros por segundo. Para que te des una idea, eso son 255,000 km/h. Lanacion explica que esta velocidad demencial viene de un choque frontal: la Tierra se topa de frente con los restos del cometa Tempel-Tuttle. Es como un accidente cósmico en cámara lenta, donde los pedazos de roca y hielo se desintegran en estelas brillantes que duran segundos.

1966: el año en que el cielo se volvió loco

Aquí es donde la cosa se pone interesante. Mientras este año vemos una lluvia modesta, en 1966 pasó algo que parece de película. Lanacion documenta que fue una tormenta de meteoros real, con observadores reportando miles por hora, tan juntos que parecía lluvia continua. En algunos puntos de Norteamérica contaron hasta 150,000 meteoros por hora. Imagínate: el cielo literalmente cayéndose encima.

Cómo ver lo que queda del espectáculo

Si te animas a intentarlo todavía, aquí van los tips prácticos. Primero: olvídate de la ciudad. La contaminación lumínica es el peor enemigo. Segundo: paciencia. Tus ojos necesitan al menos 20 minutos para adaptarse a la oscuridad. Tercero: el mejor momento es después de la medianoche y antes del amanecer, cuando la Tierra está mirando hacia el «parabrisas» por donde entra la lluvia. Y lo mejor: no necesitas telescopio, solo tus ojos y tal vez un café para no dormirte.

La promesa incumplida de cada 33 años

Lanacion menciona que cada 33 años, cuando el cometa Tempel-Tuttle pasa cerca del Sol, aumenta la probabilidad de tormentas como la de 1966. Pero aquí está el detalle que duele: la última vez que el cometa pasó fue en 1998, y aunque hubo actividad aumentada, no se repitió el espectáculo de 1966. La próxima oportunidad será alrededor de 2031. ¿Volverá la tormenta? Nadie lo sabe, y esa incertidumbre es parte de la magia.

El verdadero show: la impredecibilidad cósmica

Lo más fascinante de las Leónidas no es solo su velocidad, sino su naturaleza impredecible. Podemos calcular cuándo pasará el cometa, pero no sabemos exactamente qué densidad de escombros dejará en su camino. Es como apostarle al clima: tenemos modelos, pero la naturaleza siempre guarda sus cartas bajo la manga. Mientras tanto, nos quedan estas noches de noviembre para mirar al cielo y recordar que, aunque el pico pasó, el cosmos siempre tiene algo que mostrar para quien esté dispuesto a esperar.


Fuentes consultadas:

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