TL;DR
- El exministro francés Jack Lang aparece 673 veces en los archivos filtrados de Jeffrey Epstein
- Su hija Caroline figura en el testamento de Epstein con una herencia de 5 millones de dólares
- Lang cofundó una sociedad offshore con Epstein en las Islas Vírgenes en 2016
- A sus 86 años, enfrenta investigación por fraude fiscal y blanqueo de capitales
- Dimitió como presidente del Instituto del Mundo Árabe tras 13 años en el cargo
673 veces no es casualidad, es patrón
Cuando alguien aparece 673 veces en los archivos de un depredador sexual como Jeffrey Epstein, no estamos hablando de un «conocido casual». Estamos ante un vínculo documentado hasta el cansancio. Elpais reporta que el nombre de Jack Lang y su hija Caroline aparecen más de 673 veces en los documentos filtrados del financiero estadounidense. Para ponerlo en perspectiva: si te mencionan 673 veces en los papeles de alguien, o eres su abogado, su contador, o algo más. Y Lang no era ninguna de las dos cosas.
La herencia incómoda: 5 millones de dólares de regalo
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Caroline Lang, la hija del exministro, figura en un testamento redactado por Epstein dos días antes de su muerte en 2019. El depredador le dejaba cinco millones de dólares, unos 4.2 millones de euros. ¿Por qué un hombre que tenía a medio mundo del poder y las finanzas en su lista de contactos dejaría esa cantidad a la hija de un político francés? La respuesta oficial es que «nunca recibieron un céntimo», según defiende su abogado. Pero la pregunta que nadie quiere hacer en voz alta es: ¿qué hacía la hija de Lang en el testamento de Epstein en primer lugar?
La sociedad offshore de las Islas Vírgenes
En 2016, Epstein y Caroline Lang cofundaron una sociedad offshore en las Islas Vírgenes de Estados Unidos. Su padre, Jack Lang, también aparece en los estatutos de la empresa. Offshore + Epstein + político francés = ecuación que huele peor que pescado en verano. El abogado de Lang dice que los investigadores «les piden que demuestren que no recibieron fondos de esta empresa». O sea, la carga de la prueba se invirtió: ahora tienen que demostrar que NO recibieron dinero, no al revés.
La dimisión ‘serena’ y el alivio sospechoso
Lang presentó su dimisión como presidente del Instituto del Mundo Árabe tras 13 años en el cargo. Lo curioso es cómo lo hizo: «con serenidad e incluso alivio», según sus propias palabras en redes sociales. ¿Alivio? Normalmente, cuando te acusan de fraude fiscal agravado y blanqueo de capitales -delitos que pueden costarte hasta cinco años de cárcel y 300,000 euros de multa- no sientes alivio. Sientes pánico, indignación, o al menos preocupación. Pero alivio… eso suena a alguien que prefiere salir por la puerta de atrás antes de que lo saquen por la ventana.
El peso de una trayectoria manchada
A sus 86 años, Jack Lang era una leyenda viva de la cultura francesa. Ministro de Cultura y Educación bajo Mitterrand, padre de la Fiesta de la Música y las Jornadas del Patrimonio, arquitecto del Gran Louvre con su pirámide icónica. Una carrera de medio siglo que ahora se ve empañada por su asociación con Epstein. Lo que duele no es solo la caída, sino la pregunta que queda flotando: ¿cuánto sabía? ¿Cuándo lo supo? Y lo más importante: ¿por qué alguien con su trayectoria y prestigio se metió en este lodazal?
La investigación que no termina de arrancar
La Fiscalía Nacional Financiera francesa abrió investigación contra Lang y su hija por «fraude fiscal agravado y blanqueo de capitales». Su abogado pide que actúen «con rapidez» para demostrar su inocencia. Pero aquí hay algo que no cuadra: si realmente son inocentes y nunca recibieron dinero de Epstein, ¿por qué tardaron tanto en aclararlo? Los archivos de Epstein llevan circulando años. Las menciones a los Lang son públicas desde hace tiempo. ¿Por qué esperar a que una investigación judicial los obligue a dar explicaciones?
El silencio de los poderosos
Lo más revelador de este caso no es lo que se dice, sino lo que no se dice. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, simplemente «tomó nota» de la dimisión y convocará una reunión para nombrar un presidente interino. Nada de condenas, nada de indignación, nada de «investigaremos a fondo». Solo trámites administrativos. Como si la vinculación con un depredador sexual y una investigación por blanqueo fueran algo rutinario. Eso dice más sobre el sistema que sobre Lang: cuando caen los grandes, caen en silencio, con protocolo y discreción.
La pregunta que nadie hace
673 menciones. Una herencia de 5 millones. Una sociedad offshore. Todo esto mientras Epstein operaba su red de tráfico sexual. La pregunta incómoda es: ¿Jack Lang sabía? Y si no sabía, ¿cómo es posible que estuviera tan profundamente entrelazado con los negocios de Epstein sin darse cuenta? A los 86 años, enfrenta su mayor tormenta. Pero la tormenta real no es la que vive él, sino la que revela sobre cómo los poderosos navegan entre redes criminales sin mojarse los pies. Hasta que, de repente, se hunden.


