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lunes, enero 12, 2026

Trump indulta a narco-presidente: la contradicción que nadie se traga

El mismo que prometía guerra al narco perdona al hondureño condenado por 500 toneladas de cocaína

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TL;DR

  • Trump indulta al expresidente hondureño condenado a 45 años por narcotráfico
  • Hernández fue hallado culpable de recibir dinero del Chapo Guzmán para fraudes electorales
  • El indulto llega justo antes de elecciones en Honduras donde Trump apoya al candidato del mismo partido
  • La contradicción es brutal: quien se vende como duro contra el narco perdona a un narco-presidente

La hipocresía con patas de elefante

Donald Trump anunció este viernes que indultará al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 a 45 años de prisión por tres cargos de narcotráfico y armas. Según DW, el exmandatario hondureño fue encontrado culpable de haber recibido dinero del capo mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán para financiar fraudes electorales. Aquí el primer absurdo: el mismo presidente que ordena operaciones en el Caribe para «frenar el ingreso de droga» ahora libera al tipo que introdujo más de 500 toneladas de cocaína a Estados Unidos. ¿Cómo se llama eso? No es política exterior, es esquizofrenia diplomática.

El timing que huele a intervencionismo electoral

Trump no solo anunció el indulto, lo hizo en plena campaña electoral hondureña. En su publicación de Truth Social, el mandatario estadounidense vinculó directamente el perdón con su apoyo al candidato conservador Nasry ‘Tito’ Asfura, del Partido Nacional, la misma agrupación política de Hernández. «Voten por Tito Asfura para presidente, y felicidades a Juan Orlando Hernández por su próximo indulto», escribió. Según DW, Trump advirtió que «habrá mucho apoyo» si Asfura gana, pero que «Estados Unidos no dará buen dinero» si pierde. Traducción: voten por mi candidato o los castigo. Esto ya no es injerencia, es chantaje con billetes verdes.

La narrativa del «tratado injustamente»

Lo más cínico viene en la justificación: Trump dice que Hernández ha sido tratado «de forma severa e injusta». ¿Injusta? El jurado estadounidense lo encontró culpable de participar en una conspiración que metió medio millón de toneladas de cocaína al país. La sentencia de 45 años más cinco de libertad vigilada no cayó del cielo – vino después de que la fiscalía demostrara los vínculos con el Chapo. Ahora resulta que un narco-presidente condenado por tribunales estadounidenses fue «tratado injustamente». ¿Quién le dice a los jueces que se equivocaron? ¿O es que la justicia solo es justa cuando conviene?

El fantasma de Maduro como excusa

Para rematar el circo, Trump mete a Nicolás Maduro en la ecuación. Según DW, el presidente estadounidense advirtió que el gobernante venezolano y sus «narcoterroristas» podrían «tomar otro país como han tomado Cuba, Nicaragua y Venezuela». Dice que Asfura «está luchando contra Maduro». El problema es que Hernández, el que ahora indultan, fue condenado precisamente por narcotráfico. ¿Entonces qué? ¿Un narco es bueno si dice que lucha contra otro narco? La lógica aquí brilla por su ausencia: condenamos el narcotráfico venezolano pero perdonamos el hondureño si el tipo apoya a nuestro candidato.

Lo que nadie dice sobre las 500 toneladas

Pongamos en perspectiva lo de las 500 toneladas de cocaína. Eso no es un cargamento perdido, es un negocio industrial. Para que te des idea: un cargamento típico interceptado son unos cuantos kilos. Medio millón de toneladas es el equivalente a llenar estadios enteros. Y el tipo que facilitó esa entrada masiva ahora sale libre porque al presidente en campaña le conviene influir en elecciones extranjeras. La pregunta incómoda: ¿cuántas de esas toneladas terminaron en las calles estadounidenses? ¿Cuántas adicciones, cuántas muertes por sobredosis? El indulto no borra eso.

El precedente peligroso: la justicia como moneda de cambio

Aquí está el verdadero desmadre: convertir sentencias judiciales en fichas de negociación política. Un expresidente condenado por narcotráfico deja de ser un criminal para ser una carta en el juego geopolítico. ¿Qué mensaje manda a otros líderes corruptos? «Haz lo que quieras, total si nos apoyas en elecciones te perdonamos». La credibilidad del sistema judicial estadounidense para procesar narcotraficantes extranjeros queda hecha trizas. ¿Para qué gastar millones en investigaciones, juicios y sentencias si al final el presidente puede borrarlo todo con un tuit?

La ironía final: el duro contra el narco que abraza narco-políticos

Trump se ha vendido como el presidente más duro contra el narcotráfico. Ordena operaciones militares, anuncia redadas, promete acabar con el flujo de drogas. Pero cuando un expresidente vecino es condenado por facilitar la entrada masiva de cocaína, lo llama «tratado injustamente» y lo perdona. La contradicción no podría ser más evidente: la guerra contra las drogas es para los pobres diablos que transportan kilos, no para los presidentes que mueven toneladas. La selectividad aquí es tan obvia que duele: el narco es malo, excepto cuando es útil. El principio se dobla ante la conveniencia, y la justicia se convierte en mercancía política. Al final, lo único claro es que en la geopolítica del narco, los principios son lo primero que se vende.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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