TL;DR
- 128 muertos y más de 200 desaparecidos en incendio del complejo Wang Fuk Court
- Prestige Construction tenía historial de sanciones por seguridad laboral desde 2023
- Consultora Will Power le dio máxima calificación pese a antecedentes negativos
- Advertencia específica sobre materiales combustibles 9 días antes de la tragedia
La tragedia que todos vieron venir
Las llamas devoraron los andamios de bambú de al menos tres bloques de apartamentos en Tai Po, un distrito del norte de Hong Kong, dejando al menos 128 muertos según El Universal. Pero aquí está lo que duele: esta catástrofe no fue un accidente imprevisible. Fue el resultado de un sistema que falló en todos los niveles, donde las advertencias se ignoraron y los antecedentes se pasaron por alto.
La constructora que ya tenía la mancha
Prestige Construction & Engineering, la empresa responsable de las obras de rehabilitación, acumula un historial de sanciones por incumplimientos graves en materia de seguridad laboral, según documenta El Comentario. En noviembre de 2023, apenas meses antes de ganar el contrato de 330 millones de dólares hongkoneses, la compañía fue condenada por infracciones laborales en una obra en Mid-Levels, con multas de 3 mil y 4 mil dólares por falta de supervisión en andamios y accesos seguros. Y en agosto del mismo año, el Consejo Disciplinario de Contratistas Registrados la inhabilitó durante 4 meses para ejecutar obras menores.
El sistema que premió la negligencia
Aquí viene lo verdaderamente indignante: pese a estos antecedentes, la consultora Will Power Architects Company, encargada de evaluar a los licitantes, certificó en 2023 que Prestige «no presentaba antecedentes penales ni litigios pendientes» y le otorgó la máxima calificación (B). Sí, leyeron bien: la empresa con historial de sanciones recibió la mejor evaluación posible. Y esto no es nuevo: ya en 2021 un grupo de vecinos intentó destituir a la directiva por presuntos procesos opacos de contratación.
Las advertencias que nadie escuchó
El Departamento de Trabajo reconoció haber realizado 16 inspecciones en la obra desde julio de 2024, con 3 procedimientos sancionadores en curso. Pero el dato que quema es este: el 20 de noviembre, apenas 9 días antes del incendio, emitieron una advertencia específica exigiendo reforzar las medidas contra incendios por el uso de materiales combustibles en fachadas. Nueve días. El tiempo suficiente para evitar 128 muertes.
Los detenidos y la corrupción sistémica
La Comisión Independiente contra la Corrupción detuvo a ocho personas -siete hombres y una mujer de entre 40 y 63 años- por presunta corrupción en torno a las obras, reporta El Universal. Entre ellos hay dos jefes de obra, dos responsables de la oficina a cargo de la renovación, tres subcontratados responsables del andamiaje y un intermediario. Paralelamente, fueron detenidos tres altos directivos de Prestige acusados de homicidio imprudente grave.
El fuego que se extendió en minutos
Según los informes periciales preliminares citados por El Comentario, las llamas se extendieron en pocos minutos a otros 6 edificios debido al empleo de planchas de poliestireno expandido de alta inflamabilidad instaladas en los huecos de los ascensores y a redes de malla exterior sin resistencia al fuego. El complejo Wang Fuk Court, construido en 1984 y habitado por unas 4,600 personas -muchas de ellas de edad avanzada-, se convirtió en una trampa mortal.
La pregunta que duele
¿Cuántas advertencias más necesita un sistema para reaccionar? ¿Cuántos informes técnicos fallidos? ¿Cuántas inspecciones que no sirven para nada? Mientras 56 personas permanecen ingresadas -9 de ellas en estado crítico- y los equipos de rescate continúan trabajando en las plantas superiores donde persisten focos activos, el gobierno de Hong Kong anuncia revisiones urgentes. Demasiado tarde para los 128 que ya no están.
Lo más triste es que Prestige mantiene 11 contratos activos en edificios privados. Once oportunidades más para que la negligencia sistémica cobre nuevas víctimas. Porque al final, en esta tragedia no hubo sorpresas: solo advertencias ignoradas, antecedentes minimizados y un sistema que premió a quien debió castigar.


