TL;DR
- 4,546 hospitalizaciones en una semana: el peor dato histórico de Nueva York
- La variante subclade K de H3N2 representa el 90% de los casos analizados en EE.UU.
- 11 millones de estadounidenses ya contrajeron gripe esta temporada con 5,000 muertes
- Las autoridades insisten en vacunarse aunque la temporada ya está en su punto más álgido
Cuando los récords son malas noticias
No mames, Nueva York acaba de romper un récord que nadie quería batir: 4,546 personas hospitalizadas por gripe en solo siete días. Según Infobae, estamos hablando del peor dato desde que existen registros, y lo más cabrón es que la semana anterior ya andaban en 3,600 casos. O sea, en una semana se agregaron casi mil camas más ocupadas por gente que no podía respirar bien.
La variante que no perdona
Resulta que detrás de este desmadre está la variante subclade K del virus influenza A H3N2. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen que el 90% de los virus H3N2 analizados en el país son de este tipo. Y aquí viene lo interesante: esta variante tiene fama de causar síntomas más intensos y mayor riesgo de complicaciones, especialmente en los grupos vulnerables. No es cualquier gripecita de «tómate un té y duerme», sino la que te manda directo al hospital.
El contexto nacional: 11 millones ya la traen
Mientras Nueva York se ahoga en sus propios números, el panorama nacional tampoco está para celebrar. El CDC reporta que al menos 11 millones de estadounidenses han contraído gripe en lo que va de la temporada, con más de 120,000 hospitalizaciones y al menos 5,000 muertes asociadas. Lo que más llama la atención es que estas cifras «superan los promedios históricos de los últimos años», según el mismo reporte. O sea, no es que estemos viendo algo normal, sino una temporada particularmente cabrona.
Las autoridades: vacúnense, pero ya
El doctor James McDonald, comisionado interino de Salud de Nueva York, sale con el discurso de siempre: «Todavía hay tiempo para recibir la vacuna contra la gripe». La verdad, suena un poco tarde cuando ya tienes 4,546 personas hospitalizadas y la temporada en su punto más álgido. Aunque técnicamente tiene razón -el tratamiento antiviral puede ser efectivo si se administra en las primeras 48 horas-, uno se pregunta por qué el mensaje no llegó antes o con más fuerza.
Lo que no dicen los números
Aquí hay algo que huele raro: si el 90% de los casos son de la misma variante y sabemos que esta variante es más agresiva, ¿dónde están las medidas específicas? ¿Por qué no hay alertas más contundentes? La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya había alertado sobre un aumento global de casos asociados con esta variante, pero parece que el mensaje se perdió en la burocracia o en la fatiga pandémica de la gente.
El problema de siempre: cuando lo normalizado se vuelve peligroso
Lo más preocupante es cómo nos hemos acostumbrado a estas cifras. 5,000 muertes por gripe en una temporada suenan a estadística, no a 5,000 familias destrozadas. 4,546 hospitalizaciones en una semana suenan a «datos récord», no a 4,546 personas que no pueden respirar sin ayuda. El lenguaje sanitario nos ha insensibilizado tanto que ya ni nos inmutamos cuando nos dicen que algo «supera los promedios históricos».
La pregunta incómoda
¿Realmente aprendimos algo de la pandemia? Porque viendo estos números, parece que volvimos a la normalidad más peligrosa: la de ignorar las señales hasta que los hospitales se llenan. La variante K de H3N2 no apareció de la nada -los científicos la venían monitoreando-, pero aquí estamos, rompiendo récords que nadie quería romper. Y lo peor es que, como siempre, los más afectados serán los que menos tienen: los adultos mayores, los inmunocomprometidos, los que no tienen seguro médico decente.
Mientras tanto, en Nueva York siguen llegando casi mil personas nuevas cada semana a los hospitales. Y el récord, ese maldito récord, sigue creciendo.


