TL;DR
- Ucrania niega presencia rusa en Riasne pero admite combates en Grabovske
- 50 civiles fueron secuestrados y trasladados a Rusia por la fuerza
- El portavoz ucraniano llama ‘provocación’ al secuestro selectivo
- La guerra sigue con tácticas que no aparecen en los titulares
El desmentido que revela más de lo que oculta
Este domingo, el Grupo de Fuerzas Conjuntas ucraniano salió corriendo a desmentir lo que nadie había visto venir: según ellos, no hay rusos en Riasne, región de Sumi. Pero el comunicado en Facebook tiene ese aroma a ‘protesto demasiado’ que te hace sospechar. Dw reporta que mientras niegan presencia enemiga en una aldea, admiten que en la vecina Grabovske la cosa está que arde. Los combates siguen, los ucranianos intentan expulsar a los ocupantes, y de paso, 50 civiles desaparecieron del mapa.
El secuestro que nadie llama secuestro
Aquí está lo verdaderamente escalofriante: la Dirección General de Comunicaciones de las Fuerzas Armadas de Ucrania confirma que tras la toma de Grabovske, una cincuentena de residentes -mayormente adultos mayores que se habían negado a evacuar- fueron ‘trasladados por la fuerza a Rusia’. No ‘evacuados’, no ‘reubicados’. Trasladados por la fuerza. El eufemismo oficial no alcanza para disfrazar lo que es: un secuestro masivo en plena zona de guerra.
La retirada que no fue retirada
El comunicado oficial tiene esas frases que solo los militares pueden inventar: ‘como resultado del rápido avance del enemigo, las unidades se retiraron de varias posiciones’. Suena mejor que ‘nos corrieron’, ¿no? Pero lo interesante es lo que viene después: ‘se están llevando a cabo medidas de estabilización’. Traducción: estamos tratando de recuperar el control de una situación que se nos salió de las manos.
La provocación que huele a teatro político
Víktor Tregúbov, portavoz de las Fuerzas Conjuntas, le pone nombre al juego: ‘provocación’. Según él, esto no es sobre objetivos estratégicos, sino sobre ‘secuestro selectivo de personas para algún tipo de ataque, posiblemente político o informativo’. O sea, Rusia no busca terreno, busca titulares. O busca rehenes. O busca ambas cosas. El problema es que cuando secuestras a 50 personas, el efecto político ya llegó, con o sin comunicado de prensa.
La guerra que sigue sin ser noticia
Lo más preocupante de todo esto es lo normal que se ha vuelto. Combates en aldeas fronterizas, secuestros masivos, desmentidos oficiales que contradicen otros comunicados oficiales. La nota de Dw pasa casi desapercibida en un domingo de diciembre, como si fuera otro reporte rutinario de una guerra que ya nadie quiere ver. Pero ahí están los datos: tropas rusas cruzando la frontera, ucranianos retrocediendo, civiles siendo llevados a la fuerza a otro país.
La pregunta incómoda
Si esto pasa en una aldea fronteriza de la que nadie había oído hablar hasta hoy, ¿qué está pasando en los otros 2,300 kilómetros de frontera entre Ucrania y Rusia? ¿Cuántos Grabovske hay que no aparecen en los comunicados? ¿Cuántos secuestros ‘selectivos’ se han convertido en rutina? La guerra sigue, pero nuestra atención no. Y mientras discutimos si hay o no rusos en Riasne, 50 personas mayores están siendo transportadas a la fuerza a un país que invadió el suyo. Eso, nadie lo puede desmentir.


