Israel lanza nueva ofensiva masiva contra Teherán y Beirut

La guerra entra en su tercera semana con más de 2,200 muertos y el petróleo por las nubes mientras Trump amenaza a la OTAN

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TL;DR

  • Israel lanzó una «ola de ataques a gran escala» contra Teherán y posiciones de Hezbolá en Beirut
  • La guerra lleva 18 días con más de 2,200 muertos y el estrecho de Ormuz cerrado, disparando el precio del petróleo
  • Irán negocia con FIFA jugar sus partidos del Mundial 2026 en México porque Trump no garantiza seguridad en EE.UU.
  • Trump amenaza a la OTAN con un futuro «muy malo» si no ayuda a reabrir el estrecho de Ormuz

Cuando la guerra se vuelve rutina

El ejército israelí anunció este martes una «ola de ataques a gran escala» contra Teherán y posiciones de Hezbolá en Beirut. Según Dw, la prensa estatal libanesa reportó que tres barrios de la capital fueron alcanzados, incluyendo un edificio residencial. Lo que debería ser noticia de portada se ha convertido en el día 18 de un conflicto que ya suma más de 2,200 muertos, según Yahoo. La guerra iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán ya tiene su propio ritmo macabro: bombardeos nocturnos, sirenas antiaéreas y reportes de bajas que se acumulan como si fueran estadísticas de un videojuego.

El petróleo que duele más que las bombas

Mientras los misiles caen, el mundo mira nervioso los precios del crudo. El estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo según La Jornada, permanece cerrado por decisión de Irán. El barril se mantiene alrededor de 100 dólares y la Agencia Internacional de la Energía ya liberó 400 millones de barriles de reservas de Asia y Oceanía para mitigar el impacto, reporta Excélsior. Lo que empezó como un conflicto regional ahora tiene a medio planeta calculando cuánto le va a costar llenar el tanque de gasolina. Los ataques con drones iraníes ya cerraron temporalmente el aeropuerto de Dubái, uno de los más transitados del mundo, y alcanzaron instalaciones petroleras en Emiratos Árabes Unidos. Un ciudadano pakistaní murió en Abu Dabi por la caída de escombros de un misil interceptado. La guerra ya se cobra víctimas colaterales a miles de kilómetros del frente.

El Mundial como refugio diplomático

En medio del caos, hay una negociación que parece sacada de un guión absurdo: Irán quiere jugar sus partidos del Mundial 2026 en México. Según Dw, el presidente de la federación iraní, Mehdi Taj, está «negociando» con la FIFA el traslado porque «Trump ha declarado claramente que no puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní». La embajada iraní en México confirmó las gestiones. La imagen es surreal: mientras misiles israelíes caen sobre Teherán, los diplomáticos discuten si el Triángulo Dorado podría albergar a la selección persa. El fútbol como último refugio de la normalidad en un mundo que se desmorona.

Trump amenaza, la OTAN duda

Mientras tanto, Donald Trump juega su propio juego de ajedrez geopolítico. El presidente estadounidense advirtió que la OTAN enfrenta un futuro «muy malo» si sus aliados europeos no colaboran en reabrir el estrecho de Ormuz, según Excélsior. Trump recordó que EE.UU. apoyó a Ucrania frente a Rusia y ahora espera reciprocidad. Pero hay un problema: Tokio y Seúl, a quienes Trump pidió enviar buques militares al estrecho, están «en estrecho contacto» con Washington pero toman «una decisión cuidadosa», reporta Dw. Japón alega que todavía no hay solicitud formal y deben analizar la legalidad. La retórica trumpista choca contra la burocracia internacional.

«Tres semanas más» suena a eternidad

El portavoz militar israelí, teniente coronel Nadav Shoshani, dijo a La Jornada que existen planes operativos detallados para «al menos tres semanas más» de guerra. El general Effie Defrin de Excélsior va más allá: anticipa que el conflicto podría extenderse entre tres y seis semanas más porque aún quedan «miles de objetivos por delante». Mientras, Bagdad vive su propio infierno: cuatro personas murieron por un misil lanzado contra una casa en el barrio de Jadriya que, según fuentes de grupos proiraníes, albergaba asesores militares iraníes. La embajada estadounidense en la capital iraquí fue atacada dos veces en pocas horas.

Cuando los números pierden significado

2,200 muertos en 18 días. Más de un millón de desplazados en Líbano. El 20% del petróleo mundial bloqueado. Miles de objetivos por atacar. Tres a seis semanas más de guerra. Los números se acumulan hasta volverse abstractos, hasta que dejan de doler. La ONU ya calificó el ataque israelí contra la prisión de Evin en Teherán como crimen de guerra -80 muertos, incluidos un niño y ocho mujeres-. Israel se retiró del Consejo de Derechos Humanos y dejó vacante su puesto. Mientras los portavoces militares hablan de «objetivos limitados» y «degradar capacidades», en Beirut caen bombas sobre barrios residenciales y en Teherán la gente busca refugio. La guerra tiene su propia lógica implacable: primero se normaliza el horror, luego se vuelve estadística, finalmente se convierte en fondo de pantalla de noticieros. Y en medio del desmadre, Irán negocia jugar en México. Porque al final, la vida -y el fútbol- siguen.


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