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viernes, enero 9, 2026

El TikTok de las finanzas: cuando los reels educan más que la escuela

Jóvenes aprenden a invertir en redes mientras la CNMV corre detrás de los 'finfluencers'

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TL;DR

  • Adolescentes de 14 años ya piensan en Andorra y riqueza rápida gracias a TikTok
  • La CNMV reconoce que no puede controlar la captación encubierta de clientes en redes
  • Empresas como Tradeando operan desde Andorra vendiendo ‘éxito rápido’ mientras niegan hacerlo
  • Funcas identifica tres grupos vulnerables: jóvenes, pobres y quienes sobrevaloran su conocimiento

«Si los profes supieran de inversión, no darían clase»

Alejandro tiene 14 años y una certeza: quiere ser rico e irse a Andorra. Su primo le sugiere estudiar más, pero el chavo ya tiene su respuesta lista: «¿Tú crees que si los profes supiesen de inversión estarían dando clase?» El reporte de El País documenta esta conversación que debería poner los pelos de punta a cualquiera. No es que Alejandro sea un genio precoz de las finanzas – es que su educación financiera viene de reels en TikTok, Instagram y YouTube, donde los llamados ‘finfluencers’ venden sueños de riqueza rápida con el mismo lenguaje coloquial que usan para hablar de videojuegos.

La CNMV corre como perro detrás del coche

Desde 2022, la Comisión Nacional del Mercado de Valores intenta vigilar a estos influencers financieros, pero la realidad es que van tres pasos atrás. El problema no es solo el contenido, sino los conflictos de interés que nadie declara: comisiones por cada usuario que se registra en plataformas de trading, códigos de referido que generan ingresos proporcionales, y la venta de cursos milagro. La CNMV aclara que no es lo mismo «mantener un acuerdo de publicidad a cambio de una remuneración fija que recibir una compensación en función del número de clientes captados». Traducción: pueden hacer publicidad, pero no captar clientes directamente. El detalle es que en redes sociales, esa línea es más borrosa que la letra chiquita de un contrato.

Tradeando: el negocio andorrano del «éxito rápido» que niega vender éxito rápido

Aquí es donde el asunto se pone bueno. La Organización de Consumidores y Usuarios denunció a Tradeando, una empresa de formación online con domicilio en Andorra, por prácticas engañosas relacionadas con «rápidos ingresos» y urgencia para inscribirse. Detrás está el finfluencer Enrique Morís, quien asegura a El País que «nunca» prometen «rentabilidades rápidas». Pero en su web aparecen mensajes como «¿estás listo para comenzar a operar en Bolsa, obtener ganancias y ver resultados en tiempo récord?» o «consigue una de las últimas plazas». En el desplegable final aclaran: «No somos los típicos que te van a vender que te harás rico rápido». O sea, usan el lenguaje de la urgencia y el éxito inmediato para atraer, pero luego ponen el disclaimer donde nadie lo lee. Morís incluso acusa a algunos usuarios de ejercer el desistimiento tras consumir el contenido, jugando a «la picaresca». La ironía: el que vende cursos de cómo hacer dinero rápido se queja de que los clientes son pícaros.

Los tres grupos que Funcas identifica como carne de cañón

El análisis de Funcas pone el dedo en la llaga: hay tres perfiles especialmente vulnerables. Primero, los jóvenes que buscan rentabilidades rápidas y se informan en redes donde «la calidad del contenido es desigual». Segundo, personas con ingresos bajos o inestables, porque «cuando cuesta llegar a fin de mes, la promesa de multiplicar el dinero se percibe como una oportunidad y se desactivan las defensas racionales». Tercero, aquellos con baja educación financiera que «sobrevaloran su capacidad para entender un producto que en realidad no comprenden». Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, lo resume perfecto: es la tormenta perfecta. Gente desesperada por dinero, con poca educación formal en finanzas, encontrando en redes sociales a vendedores de humo que hablan su mismo lenguaje.

El vacío educativo que llenan los reels

Lo más preocupante no es que existan los finfluencers – el mercado siempre ha tenido charlatanes vendiendo elixires mágicos. Lo grave es que para adolescentes como Alejandro, las redes sociales son su principal fuente de información financiera porque el sistema educativo no les da herramientas básicas. Mientras en las escuelas siguen enseñando ecuaciones cuadráticas que el 90% de la población nunca usará, los chavos aprenden de trading, stock picking y análisis de mercado en videos de 60 segundos. El problema no es que el contenido exista – es que no hay alternativa seria que compita en formato atractivo. La CNMV puede regular hasta cierto punto, pero mientras la educación financiera siga siendo un tema marginal en las aulas, los reels seguirán siendo la universidad de finanzas de toda una generación.

La pregunta incómoda que nadie quiere hacer

Si Alejandro, a sus 14 años, ya desprecia la educación formal porque «los profes no saben de inversión», ¿qué esperamos que piense a los 18? ¿O a los 25? El sistema le falló al no darle herramientas básicas para entender que la riqueza no llega en «tiempo récord», que Andorra no es un destino mágico, y que detrás de cada influencer hay un modelo de negocio que depende de que él crea el cuento. La CNMV intenta poner puertas al campo digital, pero mientras no haya una educación financiera real en las escuelas – no charlas esporádicas, sino formación integral – seguiremos viendo generaciones enteras aprendiendo a manejar su dinero con la misma profundidad con que aprenden coreografías de TikTok.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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