TL;DR
- El Senado pagó 27,840 pesos por un retrato al óleo de Fernández Noroña
- La obra rompe con la tradición de retratos sobrios de legisladores
- Noroña aparece con su característico gesto de pulgar arriba
- El gasto supera el salario mínimo mensual de un trabajador
- La transparencia llegó por presión ciudadana, no por iniciativa oficial
El arte de gastar dinero público
27,840 pesos. Esa es la cifra que el Senado de la República desembolsó por una pintura al óleo de Gerardo Fernández Noroña. Para ponerlo en perspectiva: es más de lo que gana un trabajador con salario mínimo en un mes completo. Y todo para capturar en tela el característico gesto del legislador con el pulgar hacia arriba.
Según Emeequis, la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales del Senado confirmó el gasto tras una solicitud de transparencia. La obra mide 40×50 centímetros y fue elaborada «a mano, técnica óleo sobre tela». Lo curioso es que la revelación llegó porque el propio Noroña presumió su cuadro, no porque el Senado tuviera intención de transparentar el costo.
Rompiendo moldes (y presupuestos)
«Todos mis antecesores aparecen en una misma postura, de busto, pero yo decidí que mi cuadro fuera diferente», explicó el senador. Y vaya que lo logró. Mientras los demás legisladores posan con la sobriedad que exige la tradición parlamentaria, Noroña aparece con camisa blanca y su mano izquierda levantada en el gesto que lo caracteriza.
La artista Aurora Argüello Gutiérrez, quien según Noroña «ha hecho la mayoría de los cuadros de los presidentes del Senado», fue la encargada de inmortalizar el momento. El legislador se mostró «contento y satisfecho» con el resultado, elogiando la «estupenda ejecución» de la pintora.
La transparencia que llegó tarde
Lo que no cuadra es el timing. El Senado solo reveló el costo cuando la presión ciudadana, a través de una solicitud de transparencia, obligó a sacar los números a la luz. Hasta el momento, según Emeequis, no hay explicación oficial de la Mesa Directiva sobre por qué destinar fondos públicos al retrato de un legislador en activo.
El documento oficial que justifica el pago lleva el oficio SGSA/DGRMSG/LXVII2088/2025. Pero más allá del número de expediente, lo que falta es la justificación ética. En un país donde millones luchan por llegar a fin de mes, ¿realmente es prioritario gastar casi 28 mil pesos en un cuadro?
La galería de los privilegios
El retrato se sumará al acervo histórico-artístico de la antigua sede del Senado en la Galería de Presidentes y Presidentas. Allí, entre bustos serios y poses protocolarias, colgará el pulgar arriba de Noroña. Un gesto que, fuera de contexto, podría interpretarse como aprobación al gasto.
Lo preocupante no es solo el monto, sino la normalización con que se maneja. El Senado gasta 27 mil pesos en un cuadro como si fuera lo más natural del mundo, mientras afuera la gente debate si alcanzará para la despensa. Y lo más irónico: fue el propio beneficiado quien puso el foco sobre el gasto al presumir su adquisición.
¿Arte o vanidad institucionalizada?
Fernández Noroña se jacta de romper el molde, pero quizá el verdadero rompimiento debería ser con esta tradición de gastar dinero público en autoretratos. La pintora es «estupenda», el cuadro está «bien ejecutado», pero la pregunta que queda flotando es más incómoda: ¿vale realmente 27,840 pesos de nuestros impuestos?
Mientras esperamos los posicionamientos de los grupos parlamentarios, el cuadro ya tiene su lugar asegurado en la galería. Y los ciudadanos, otra lección sobre cómo se gastan sus contribuciones. Al final, el pulgar hacia arriba podría estar señalando hacia dónde va una parte de nuestro dinero.


