TL;DR
- El Congreso aprobó 19-5 ampliar excluyentes de responsabilidad penal en abortos
- Ahora incluyen estupro, pobreza extrema, riesgos de salud y malformaciones graves
- La reforma viene de iniciativa ciudadana de jóvenes mujeres, no de partidos políticos
- Solo Hidalgo contemplaba antes el estupro como causal de exclusión en todo el país
El reconocimiento tardío de lo obvio
El Congreso de San Luis Potosí acaba de aprobar algo que debería dar vergüenza tener que aprobar en 2025: que una mujer que vive en pobreza extrema no sea criminalizada por abortar. Que una víctima de estupro no tenga que cargar con un embarazo forzado. Que alguien a quien le niegan servicios médicos dentro del plazo legal no termine en la cárcel. Según Astrolabio, la votación fue 19 a favor contra 5 en contra, pero la pregunta incómoda es: ¿qué clase de legisladores votaron en contra de reconocer que la pobreza extrema o el estupro son circunstancias que merecen compasión legal?
La diferencia entre «no es delito» y «no te culpo»
La diputada Leticia Vázquez Hernández, presidenta de la Comisión Primera de Justicia, tuvo que dar una clase de derecho penal básico en el pleno. Explicó la diferencia entre excluyentes de delito y excluyentes de responsabilidad, citando jurisprudencia de la Suprema Corte. Las primeras eliminan la conducta delictiva; las segundas eliminan la culpabilidad cuando, aunque la conducta sea «antijurídica», exigir otra cosa sería desproporcionado. Traducción: el sistema reconoce que a veces la vida te pone en situaciones de mierda donde no hay opciones buenas, solo menos malas.
Lo que nadie quería ver (hasta ahora)
La reforma incorpora causales que parecen sacadas de un manual de supervivencia en México: embarazo por estupro, implantación de óvulo sin consentimiento, negación o dilación de servicios médicos, pobreza extrema, riesgo grave para la salud o vida, y malformaciones genéticas graves. Lo absurdo es que estas situaciones siempre han existido, pero el Código Penal las ignoraba como si no pasaran en San Luis Potosí. Vázquez señaló algo clave: salvo Hidalgo, ninguna entidad contemplaba expresamente el estupro como causal de exclusión. O sea, en casi todo el país, una adolescente embarazada por su novio mayor podía terminar criminalizada.
La iniciativa que vino de abajo
Aquí hay un dato que debería hacer reflexionar a los partidos políticos: la reforma no nació en un escritorio legislativo, sino de una iniciativa ciudadana presentada por un grupo de jóvenes mujeres. Ellas estuvieron presentes en el recinto, viendo cómo su propuesta -construida con argumentos de derecho internacional y organismos especializados- se convertía en ley. Marcela García, del Colectivo ILE, explicó el alcance: «lo que se está aprobando es una adición… para garantizar que también en esta despenalización del aborto, se despenalicen los casos de estupro».
Los datos que nadie puede ignorar
La exposición de motivos no se anduvo con rodeos: citó datos de la ONU y la OMS sobre la relación entre pobreza extrema, abortos inseguros y mortalidad materna. También retomó criterios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre violencia sexual y embarazo forzado. La CNDH había advertido que casi ningún estado contemplaba el estupro como causal. Es decir, la evidencia estaba ahí, los organismos internacionales llevaban años señalándolo, pero los congresos estatales hacían como que no escuchaban.
La pregunta incómoda que queda
San Luis Potosí da un paso adelante, pero la pregunta es: ¿por qué tomó tanto tiempo? ¿Cuántas mujeres fueron criminalizadas mientras los legisladores discutían si la pobreza extrema era razón suficiente para no meterlas a la cárcel? ¿Cuántas víctimas de estupro tuvieron que cargar con embarazos forzados porque el sistema legal prefería verlas como delincuentes que como víctimas? La reforma es un avance, sin duda, pero también es un recordatorio de lo lento que camina la justicia cuando se trata de derechos de las mujeres. Y lo peor: todavía hay cinco votos en contra. Cinco personas que creen que criminalizar a quien vive en pobreza extrema es justicia.


