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sábado, enero 10, 2026

Trump bombardea Venezuela y secuestra a Maduro: ¿quién manda aquí?

El Senado intenta frenar al presidente, pero la realidad es que ya actuó sin permiso y amenaza con más

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TL;DR

  • Trump ordenó bombardeos y secuestró a Nicolás Maduro sin avisar al Congreso
  • El Senado aprobó una resolución para prohibir nuevas hostilidades sin autorización legislativa
  • Trump llamó «estupidez» la medida y amenazó a republicanos que la apoyaron
  • Funcionarios de la administración calculan que Venezuela colapsará en semanas sin acuerdo

El presidente que se cree rey

Donald Trump ordenó un bombardeo contra Venezuela y secuestró a su presidente, Nicolás Maduro, sin avisar al Congreso. No una llamada, no un correo, ni siquiera un mensajero con una nota. Nada. Como si el Poder Legislativo fuera un adorno en la sala de su casa. Según Jornada, el magnate justificó su silencio con el argumento de que «el Congreso tiende a filtrar información». O sea, mejor no decirles nada porque son chismosos. La lógica de patio de escuela: si no confías en tus compañeros, mejor actúas solo.

El Senado intenta ponerle freno (demasiado tarde)

Después del hecho consumado, el Senado aprobó una resolución bipartidista que prohíbe nuevas hostilidades contra Venezuela sin autorización explícita del Congreso. La medida, presentada por el senador demócrata Tim Kaine, pasó con 52 votos a favor y 47 en contra. Lo interesante: cinco republicanos se salieron del rebaño y votaron con los demócratas. Rand Paul, Todd Young, Lisa Murkowski, Josh Hawley y Susan Collins decidieron que quizás, solo quizás, bombardear países y secuestrar presidentes debería pasar por algún tipo de proceso.

Pero aquí viene lo bueno: la resolución aún necesita ser aprobada por la Cámara de Representantes y luego promulgada por Trump. Y todos saben que eso no va a pasar. Se da por descontado que el proyecto no será aprobado en la Cámara baja y, si por milagro prosperara, Trump seguramente lo vetaría. O sea, el Senado está poniendo una cerca después de que el caballo ya se escapó, quemó el establo y se fue de juerga por el pueblo.

La respuesta de Trump: insultos y amenazas

El mandatario no se mordió la lengua. Calificó la resolución de una «estupidez» y añadió que los republicanos que la apoyaron «nunca deberían ser elegidos nuevamente para un cargo». En su red social Truth Social, escribió que «esta votación obstaculiza enormemente la autodefensa y la seguridad nacional estadunidenses, vulnerando la autoridad del presidente como comandante en jefe».

Definió de «inconstitucional» la Resolución de Poderes de Guerra, una legislación de la época de Vietnam que el Congreso aprobó precisamente para impedir que los presidentes llevaran a cabo guerras no autorizadas. La ironía es palpable: el tipo que actúa por su cuenta dice que la ley que limita su poder es inconstitucional. Como el niño que rompe el juguete y luego se queja de que no puede jugar.

La amenaza económica: «unas pocas semanas»

Mientras el circo político sigue en Washington, funcionarios de la administración Trump aseguran que el gobierno venezolano sólo tiene «unas pocas semanas» antes de que se «quiebre», en caso de no «jugar a la pelota» con Estados Unidos. Según Jornada, que cita a The Washington Post, funcionarios estadunidenses calculan que el gobierno venezolano sólo puede sobrevivir económicamente «unas pocas semanas más» sin vender petróleo o llegar a algún tipo de acuerdo con Washington.

Hacia finales de enero o febrero, el gobierno se enfrenta a la posibilidad de no poder pagar los salarios de sus empleados, militares y policías. Después de eso, sus funciones gubernamentales podrían colapsar y la escasez de alimentos podría aumentar. Caracas podría quedarse pronto sin reservas de efectivo si decide no acatar las normas impuestas por Trump tras el secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores.

La pregunta incómoda: ¿esto es legal?

Los demócratas y algunos republicanos argumentaron que los ataques fueron ilegales y que se corría el riesgo de sumir a Estados Unidos en un conflicto prolongado. Pero más allá de la legalidad, está la cuestión de la estrategia: ¿secuestrar a un presidente extranjero es la forma de resolver una crisis? ¿O es la receta perfecta para crear un mártir y radicalizar a toda una región?

Trump actúa como si las relaciones internacionales fueran un reality show: drama inmediato, ratings altos, consecuencias a largo plazo que le importan un comino. El problema es que en la vida real, los países no se van a comerciales después de 60 minutos.

El juego del gallito con consecuencias reales

Lo más preocupante de todo esto no es solo la acción unilateral de Trump, sino el cálculo de que Venezuela colapsará en semanas. Eso significa que están apostando a que el hambre, la falta de pago a policías y militares, y el colapso gubernamental forzarán a Caracas a capitular. Es una apuesta alta con vidas humanas como fichas.

Y mientras tanto, el Senado debate resoluciones que probablemente nunca se convertirán en ley. Trump sigue tuiteando insultos. Y en Venezuela, la gente común enfrenta la posibilidad real de que su país se desintegre en cuestión de semanas. Todo porque un presidente decidió que las reglas son para los demás.

La verdadera pregunta no es si el Senado puede frenar a Trump, sino qué pasa cuando un presidente actúa como si las instituciones fueran sugerencias opcionales. Y lo más aterrador: ¿quién le pone el alto cuando decide que otro país es su próximo proyecto de demolición?


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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