TL;DR
- A 122 días del Mundial, el Azteca no estará completamente renovado
- Azcárraga divide obras en 3 etapas: antes, durante y después del torneo
- Estacionamiento y otros servicios se aplazan hasta después del Mundial
- El estadio ya tiene compromisos en abril mientras continúan las obras
«Va muy bien», pero no está listo
Emilio Azcárraga Jean tiene un talento especial para el optimismo creativo. A 122 días de que México inaugure el Mundial 2026 frente a Sudáfrica, el dueño del Estadio Azteca reconoce que el recinto no estará completamente terminado para la cita mundialista. Pero no se preocupen: «va muy bien». Según reporta El País, Azcárraga visitó el Coloso de Santa Úrsula y lanzó mensajes que parecen sacados de dos universos paralelos. Por un lado, «no está seguro de las fechas». Por el otro, todo marcha excelente. El arte de decir mucho sin comprometerse a nada.
La remodelación por partes: antes, durante y después
El plan suena a esas promesas de campaña que se cumplen «en etapas». Primera fase: terminar a finales de marzo, justo para la reapertura oficial el 28 de ese mes cuando México reciba a Portugal. Segunda fase: «renovaciones mínimas necesarias» para llegar al 11 de junio, día de la inauguración. Tercera fase: todo lo demás, una vez terminado el Mundial. Azcárraga lo explica con la naturalidad de quien divide una pizza en rebanadas: «hay muchas cosas que no se pueden hacer al mismo tiempo». Lo curioso es que el estadio cerró hace casi dos años con la promesa de llegar completamente renovado. Alguien no hizo bien las cuentas.
Lo que sí y lo que no (spoiler: más lo segundo)
Entre las obras que se quedan en el tintero está el estacionamiento, que se aplazará hasta después del torneo. También iluminación y otros servicios que, según Azcárraga, «por la complejidad del proyecto, no pueden realizarse simultáneamente». El proyecto original contemplaba demolición de zonas de gradas para reubicar vestidores, cambio en las butacas y modernización de espacios de hospitalidad. Pero aquí estamos, con un estadio que será el primero en recibir tres inauguraciones mundiales… y que no estará completo para ninguna de ellas.
Los constructores dicen que sí, Azcárraga no está seguro
La dinámica entre dueño y constructores parece un juego de teléfono descompuesto. «Los constructores dicen que sí [van en tiempo]. Yo no soy experto en construcción, ponen unas fechas, tenemos una junta cada semana y yo, como les dije el otro día, no veo que sus fechas sean las fechas», confesó Azcárraga. Traducción: nadie sabe realmente cuándo terminará todo, pero seguimos adelante. Lo más revelador fue su admisión sobre el mantenimiento constante que «faltó durante años». Ahí está la clave del problema: décadas de descuido que ahora quieren arreglar contra reloj.
Mientras tanto, más compromisos
En medio de este circo de remodelaciones, el Azteca ya se anotó otros eventos. En abril -cuando supuestamente continuarán las obras- está programado un partido de leyendas entre México y Brasil. El Club América pidió regresar al inmueble ese mismo mes. Azcárraga no descartó la posibilidad y lo consideró útil como «prueba general antes del Mundial». Para «ver que salga el agua caliente y sirva el internet», dijo. No sé ustedes, pero cuando voy a un estadio de clase mundial espero algo más que agua caliente y WiFi.
Afuera tampoco pintan bien
El caos no se limita al estadio. Fuera del Azteca, las obras impulsadas por el Gobierno de Ciudad de México también lucen inconclusas. Asfaltado, un mercado para reubicar comerciantes que inició su construcción apenas hace dos meses, mejoras en transporte público, sistemas contra inundaciones y una ciclovía que atraviesa Tlalpan. Todo sin terminar. El panorama completo es el de una zona de obras permanentes que recibirá a miles de aficionados internacionales. Qué mejor carta de presentación para el país.
¿Tan maltratado está ya?
La pregunta del millón. Si el estadio cerró hace casi dos años y aún no está listo, si el mantenimiento «faltó durante años» según el propio dueño, si las obras se dividen en tres etapas y la tercera será después del Mundial… la respuesta es obvia. El Azteca llegó al punto donde necesitaba una intervención mayor, no un simple retoque. El desgaste acumulado por décadas de uso intensivo sin el mantenimiento adecuado obliga a esta remodelación masiva. El problema es que, como tantas cosas en este país, se dejó para el último momento. Ahora corremos contra el reloj, dividimos obras en etapas y cruzamos los dedos. La verdadera pregunta es: ¿por qué siempre llegamos a este punto? ¿Por qué el mantenimiento preventivo es un concepto tan ajeno a nuestra cultura? El Azteca no es solo un estadio – es el espejo de cómo manejamos nuestra infraestructura: hasta que se rompe, no lo arreglamos.


