TL;DR
- Joan García regresó al RCDE Stadium como arquero del Barça y fue el héroe con paradas clave
- El Espanyol tuvo hasta 4 oportunidades claras pero chocó contra su ex portero
- Los goles llegaron en el minuto 85 y 89 cuando el equipo local ya estaba agotado
- El Barça suma su novena victoria consecutiva y presiona al Madrid en la Liga
El traidor que se convirtió en héroe
No hay nada más futbolero que la traición bien ejecutada. Joan García, el guardameta que el pasado verano cambió la zamarra blanquiazul por la azulgrana, regresó este sábado al RCDE Stadium para recordarles a los del Espanyol por qué se lo llevaron. Y vaya si lo hizo. Según El País, el portero fue el gran protagonista del derbi catalán con una parada extraordinaria a Pere Milla al final del primer tiempo y un mano a mano salvado ante Roberto Fernández. El tipo que conocía todos los secretos de su exequipo se convirtió en su peor pesadilla.
El Espanyol que mereció ganar y perdió por no saber cerrar
Aquí está la parte que duele: el Espanyol fue mejor equipo durante la mayor parte del partido. Los periquitos, que llegaban con cinco victorias consecutivas y eran el equipo revelación del campeonato, firmaron «una superlativa hora de partido» según la crónica. Urko acabó con ocho recuperaciones, el equipo no pasó apuros en defensa… pero el fútbol no premia a los que juegan bien, sino a los que meten goles. Roberto Fernández tuvo hasta cuatro oportunidades claras para romper la igualdad y en todas se topó con Joan García. El mismo arquero que hasta hace meses defendía su portería ahora era el muro que no podía derribar.
La estrategia del martillo pilón
Mientras el Espanyol gastaba balas sin acertar, Hansi Flick jugaba al ajedrez. El técnico del Barça introdujo cambios que fueron «haciendo de martillo pilón» ante un rival que acabó sucumbiendo al nivel de intensidad de los jugadores de refresco. Ahí es donde brilló Fermín López, siendo el origen de cada uno de los dos goles cuando apareció con espacios. El partido se convirtió en un correcalles y el Espanyol, exhausto después de un esfuerzo defensivo notable, no pudo seguir el ritmo. Los goles de Dani Olmo (minuto 85) y Robert Lewandowski (minuto 89) llegaron cuando el equipo local ya estaba en la lona.
La racha que se frena y la que continúa
El derbi catalán frenó la racha de cinco victorias consecutivas del Espanyol, que se queda con el sabor amargo de haber sido mejor equipo pero perder por no tener puntería. Mientras tanto, el Barcelona estrena 2026 con su novena victoria consecutiva en Liga y termina la primera vuelta con 49 puntos de 57 posibles. El equipo azulgrana presiona al Real Madrid como principal perseguidor, demostrando que sabe ganar incluso cuando no juega bien. Lo preocupante para el Espanyol es que «pagó muy caros todos sus errores» en un partido donde los detalles marcaron la diferencia.
La grada que no perdona
No podía faltar el detalle polémico. La megafonía del RCDE Stadium tuvo que llamar al orden a la grada después de que el sector del fondo arrojara botellas de agua a Fermín López por la celebración del segundo gol. El futbolista que había sido clave para destrozar sus ilusiones recibió el «premio» de la frustración acumulada. Porque al final, este derbi se resume en eso: un Espanyol que hizo casi todo bien menos lo más importante, y un Barça que hizo lo justo en el momento preciso. Con un ex portero de por medio que demostró que en el fútbol, a veces el mejor espía es el que ya conocía todos los secretos.


