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domingo, enero 11, 2026

Epstein: cuando la censura es más escandalosa que los documentos

El gobierno de EE.UU. publica archivos del caso con tantos recuadros negros que parecen obra de un artista conceptual

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TL;DR

  • 16 archivos desaparecieron de la página del Departamento de Justicia en menos de un día, incluyendo una foto con Trump
  • Un documento de 119 páginas del Gran Jurado de Nueva York salió completamente censurado – literalmente todo negro
  • Las víctimas pasaron horas buscando sus propias declaraciones y no las encontraron entre los documentos publicados
  • Fotos de Clinton en jacuzzi, Andrés recostado en mujeres y Jackson con Epstein salieron, pero otras desaparecieron misteriosamente

La transparencia que no se ve

El Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo lo que tantos gobiernos prometen y pocos cumplen: publicar documentos sensibles. El problema es que lo hizo como quien entrega un examen en blanco y espera una calificación de 10. Según DW, los archivos del caso Epstein llegaron con tantos recuadros negros que parecen más obra de un artista minimalista que documentos judiciales. Y no hablamos de detalles menores: un expediente de 119 páginas etiquetado como «Gran Jurado-NY» salió completamente censurado. O sea, pagaron por imprimir 119 hojas de papel negro.

El juego de las fotos desaparecidas

Aquí viene lo bueno: por lo menos 16 archivos se esfumaron de la página web pública del Departamento de Justicia menos de 24 horas después de publicarse. Entre lo que desapareció está una fotografía donde aparecía Donald Trump. Sin explicación, sin aviso, como si alguien hubiera hecho clic en «eliminar» después de un mal día. Chuck Schumer, senador demócrata, soltó la frase del año: «Si retiran esto, imaginen cuánto más están tratando de ocultar. Este podría ser uno de los mayores encubrimientos de la historia». Y tiene razón: cuando lo que borran es más interesante que lo que dejan, algo huele muy mal.

Las víctimas buscando sus propias palabras

Jess Michaels, una de las víctimas de Epstein, pasó horas revisando los documentos buscando su declaración y las comunicaciones de cuando llamó a una línea de denuncias del FBI. Su conclusión, reportada por DW: «No encuentro ninguna de ellas. ¿Esto es lo mejor que puede hacer el gobierno? Ni siquiera una ley del Congreso nos está dando justicia». Imagínate: sobrevivir a Epstein, tener el valor de denunciar, esperar años a que se haga justicia, y al final te entregan papeles tachados donde ni siquiera encuentras tu propio testimonio. Si esto es transparencia, prefiero el secretismo honesto.

El álbum de fotos de los famosos

Lo curioso es que algunas fotos sí sobrevivieron a la censura: Bill Clinton relajándose en un jacuzzi (con parte de la imagen censurada, claro), el expríncipe Andrés recostado sobre las piernas de cinco mujeres, Michael Jackson posando junto a Epstein, Mick Jagger en la galería de conocidos del financiero. Pero ojo: al menos un expediente contiene decenas de imágenes censuradas de figuras desnudas o con poca ropa. O sea, publican a Clinton en traje de baño pero tachan los desnudos. La lógica de la censura parece seguir el manual de «qué nos conviene que vean».

La pregunta incómoda

Aquí está el meollo: si van a publicar documentos, ¿por qué hacerlo a medias? ¿Quién decide qué se tacha y qué no? ¿Con qué criterio? Porque lo que queda claro es que esta «publicación» alimenta más teorías de conspiración de las que disipa. Cuando un documento de 119 páginas sale completamente negro, la gente no piensa «ah, debe ser para proteger la privacidad». Piensa «aquí hay algo gordo que no quieren que sepamos». Y tienen razón. El gobierno podría haber dicho «no publicamos nada porque es material sensible». Pero optó por la peor opción: publicar algo que parece transparencia pero es puro teatro.

El patrón que se repite

Esto no es nuevo. Los gobiernos llevan décadas jugando al «te enseño pero no te enseño». La diferencia es que antes al menos se tomaban la molestia de redactar resúmenes. Ahora simplemente tachan con marcador negro y listo. Como si el público fuera tan tonto que se conformaría con ver hojas negras. Lo más triste es que las víctimas, las que realmente importan en esta historia, son las que salen peor paradas. Esperan justicia y reciben papel tinta. Esperan verdad y reciben recuadros negros. Esperan que su dolor sirva para algo y descubren que ni siquiera sus propias declaraciones están disponibles.

Lo que realmente duele

Al final del día, el escándalo no son las fotos de famosos con Epstein. El escándalo es que un sistema que debería proteger a las víctimas y buscar justicia termine protegiendo a los poderosos y ocultando la verdad. Cuando Jess Michaels dice que ni siquiera encuentra su propia declaración, está diciendo que el sistema la borró dos veces: primero cuando Epstein abusó de ella, y ahora cuando el gobierno borra su testimonio. Y eso sí que es un crimen que no necesita recuadros negros para entenderse.


Fuentes consultadas:

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