TL;DR
- 119,000 empleos nuevos en septiembre, casi el triple de lo que esperaban los economistas
- La tasa de desempleo subió al 4.4%, la más alta en casi cuatro años
- El cierre del gobierno federal dejó sin datos de octubre y retrasó todo
- El peso mexicano se movió como borracho entre dudas y cifras contradictorias
- Sectores como salud y turismo jalaron, pero manufacturas y transporte se desplomaron
El cierre que nos dejó a ciegas
El desmadre empezó con el cierre del gobierno federal en octubre. Según Reforma, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) canceló directamente el informe de empleo de octubre. Los economistas ya habían advertido que los datos de los hogares corrían el riesgo de no publicarse, pero nadie se imaginó que el desorden llegaría a este nivel. El informe de septiembre, que debería haber salido el 3 de octubre, se convirtió en el primer dato importante que faltó durante el cierre. Y aquí estamos, con datos atrasados y un panorama laboral que parece sacado de un episodio de Black Mirror.
La contradicción que no cuadra
La cosa se pone rara: Estados Unidos creó 119,000 empleos en septiembre, según Cnnespanol. Para que te des una idea de lo absurdo, los 76 economistas consultados por Reuters habían pronosticado apenas 50,000 puestos. O sea, la economía gringa generó más del doble de lo esperado. Pero aquí viene el plot twist: mientras se creaban empleos como si no hubiera mañana, la tasa de desempleo subió al 4.4%, según El Economista. ¿Cómo chingados se explica que con tantos empleos nuevos haya más gente sin chamba? La respuesta está en el tamaño de la fuerza laboral: más gente salió a buscar trabajo, pero no todos encontraron.
El peso mexicano bailando al ritmo del desorden
Mientras en Washington se armaba el desmadre, el peso mexicano se movía como borracho en fiesta de quince. Cnnespanol reporta que la moneda mexicana cotizaba en 18.3060 unidades por dólar, con un alza del 0.15%. Pero no te emociones: el peso se veía presionado más temprano ante el fortalecimiento del dólar por menores expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. O sea, los mercados andan más nerviosos que gato en tina de agua caliente, sin saber si la Fed va a bajar tasas en diciembre o no.
Los sectores que jalaron y los que se fueron al carajo
La recuperación no fue pareja. Según El Economista, el avance de septiembre se concentró en salud, ocio y hostelería. Mientras tanto, manufactura, transporte, almacenamiento y servicios empresariales registraron descensos. O sea, la gente sigue yendo al doctor y de vacaciones, pero las fábricas y el transporte se están yendo a pique. Las nóminas del sector privado aumentaron al mayor ritmo en cinco meses, lo que sugiere que las empresas siguen contratando, pero con un enfoque muy selectivo.
El problema de fondo: ¿estabilización o desaceleración?
Aquí está lo que realmente preocupa: el mercado laboral mostró «signos de estabilización» antes del cierre del gobierno, según El Economista. Pero estabilización con desempleo en máximos de cuatro años suena más a eufemismo que a realidad. La tasa de 4.4% es la más alta desde 2021, cuando el mundo todavía salía del desmadre pandémico. Y ahora, con un gobierno que se cierra y reabre como cantina de pueblo, la incertidumbre se convierte en el peor enemigo de la economía.
Lo que nadie dice pero todos saben
El verdadero problema es que estamos viendo datos de septiembre en noviembre. El cierre gubernamental no solo canceló el informe de octubre, sino que dejó un vacío de información que hace imposible saber qué está pasando realmente. Los economistas trabajan con datos viejos, los inversionistas apuestan a ciegas y el peso mexicano baila al son de cifras que ya tienen dos meses de antigüedad. En un mundo donde los mercados reaccionan en segundos, tener datos de hace 60 días es como manejar mirando solo el espejo retrovisor.
La pregunta incómoda que nadie quiere hacer: si con 119,000 empleos nuevos el desempleo sube al nivel más alto en cuatro años, ¿qué pasará cuando la economía realmente se desacelere? Y más importante: ¿cuántos datos más vamos a perder por los berrinches políticos en Washington?


