TL;DR
- Musk anunció en X que SpaceX priorizará construir una ciudad en la Luna ‘en menos de 10 años’
- El cambio llega cuando faltan meses para su plazo autoimpuesto de llegar a Marte en 2026
- La Starship acumula explosiones y retrasos, y la NASA considera reabrir contratos a Blue Origin
- Trump había adoptado el sueño marciano de Musk, pero el Senado mantuvo las misiones lunares Artemis
- Musk ahora reconoce lo que antes negaba: que la Luna es paso necesario antes de Marte
El sueño marciano que se desinfló como un cohete fallido
Justo cuando la SuperBowl acaparaba pantallas y Bad Bunny triunfaba, Elon Musk soltaba la bomba en X: su promesa de colonizar Marte se pospone indefinidamente. Según El País, el hombre más rico del mundo anunció que «SpaceX ya tiene una nueva prioridad: construir una ciudad en la Luna que pueda crecer por sí sola». Lo curioso es que este cambio radical llega a menos de un año de que se cumpla el plazo que él mismo se puso para lanzar su primera flota a Marte. ¿Coincidencia? No mames.
Cuando las explosiones te obligan a bajar de la nube
Musk argumenta que la Luna es «más rápida» porque se puede llegar cada diez días, mientras que a Marte solo cada 26 meses. Pero lo que no dice tan claro es que su Starship lleva una racha de fracasos que haría llorar a cualquier ingeniero. El mismo reporte documenta «varias explosiones seguidas en la primera mitad de 2025» y que en 2026 «todavía no ha realizado ningún ensayo». Con ese historial, cumplir la promesa de llegar a Marte en 2026 -y con astronautas en 2029- era más fantasía que plan estratégico.
De «la Luna es una distracción» a «es nuestra prioridad»
Lo más cínico del asunto es el giro de 180 grados. A principios de 2025, cuando un analista espacial cuestionó sus planes, Musk respondió: «No, iremos directamente a Marte. La Luna es una distracción». Ahora, menos de un año después, la misma Luna pasa de ser distracción a prioridad número uno. El magnate incluso reconoce algo obvio para cualquiera que no sea él: «primero hay que establecer bases en la Luna». ¿Qué pasó en ese año? Pues que la realidad se estrelló contra sus promesas como sus cohetes contra la plataforma.
Trump, la NASA y la competencia que aprieta
El contexto político tampoco ayuda. Donald Trump, en su segundo discurso inaugural, adoptó el sueño marciano de Musk y prometió «plantar las barras y estrellas en Marte». Pero el Senado estadounidense le bajó los humos y mantuvo las misiones Artemis a la Luna. Mientras tanto, la NASA, que contrató a SpaceX para Artemis 3, está tan frustrada con los retrasos que «ha comenzado a valorar la idea de reabrir el contrato a otros proveedores, como Blue Origin». Justo la semana pasada, Jeff Bezos anunció que se centraba en la carrera lunar. Musk ahora sigue sus pasos, pero lo vende como si fuera idea original.
El arte de reposicionar el fracaso como estrategia
Musk tiene talento para el rebranding de sus metas incumplidas. Lo que en 2025 era «iremos directamente a Marte» hoy es «la Luna es más rápida». Lo que antes era distracción ahora es prioridad. Y lo más gracioso: asegura que «no renuncia a su sueño marciano», solo que ahora será «en unos cinco a siete años». O sea, pospone lo que ya había pospuesto. La verdad es que después de tantas explosiones y retrasos, cambiar de objetivo es lo único sensato. Lo cuestionable es pretender que siempre fue el plan.
¿Y ahora qué, Elon?
El anuncio deja más preguntas que respuestas. Si la Starship ni siquiera puede volar sin explotar en 2026, ¿cómo piensa construir una ciudad lunar autosuficiente en «menos de 10 años»? ¿O será que este nuevo plazo también es puro humo? Lo cierto es que Musk aprendió una lección que todos los ingenieros espaciales saben desde los tiempos de la Apolo: la Luna es el patio de pruebas necesario antes de saltar a Marte. Solo que a él le tomó 24 años, varias explosiones y un plazo vencido darse cuenta. Lo triste es que mientras juega a cambiar prioridades en X, la NASA y Blue Origin siguen trabajando en lo concreto. Al final, quizás la verdadera carrera espacial no la gane quien haga los anuncios más grandilocuentes, sino quien logre aterrizar sin hacer boom.


