Cassà de la Selva: levantan restricciones tras 45 días sin casos

La dermatosis nodular ya sacrificó 2,500 animales, pero la vacunación sigue al 80% y Francia mantiene sus límites

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TL;DR

  • Levantan restricciones el 8 de enero tras 45 días sin casos nuevos
  • Ya sacrificaron 2,500 animales desde el primer brote en octubre
  • La vacunación está al 100% en zonas afectadas pero solo al 80% en otras
  • Francia mantiene sus restricciones pese al levantamiento catalán
  • Indemnizaciones por sacrificios empezarán a pagarse en los próximos días

45 días de calma y 2,500 animales menos

El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación anunció que levanta las restricciones por dermatosis nodular contagiosa en Cassà de la Selva a partir del 8 de enero. La razón oficial: han pasado 45 días sin nuevos casos. Pero aquí hay un detalle que pica: según El País, la enfermedad ya afectó a 17 granjas de Girona y obligó a sacrificar 2,500 animales desde que se detectó el primer caso el 3 de octubre. O sea, necesitamos casi tres meses y un ejército de reses muertas para que el virus se canse de circular.

La vacuna que llegó tarde pero corrió rápido

El Govern catalán se jacta de que los animales empezaron a vacunarse solo cinco días después de declarar el brote. Suena bien, hasta que lees los porcentajes: en las comarcas dentro de los radios afectados, la vacunación está al 100%. En el resto de zonas donde se autorizó la vacuna, apenas llegan al 80%. Y aquí está lo curioso: según la normativa, esta vacuna solo puede aplicarse «de forma excepcional como respuesta ante la detección de brotes». ¿Excepcional? Si ya llevan meses vacunando y el 80% no es precisamente un esfuerzo testimonial.

Francia: el vecino que no se fía

Mientras Cataluña levanta restricciones, Francia las mantiene. Esto es como cuando tu vecino te ve salir de cuarentena pero sigue usando cubrebocas cuando pasas por su puerta. El comunicado del departamento lo menciona de pasada: «las restricciones continuarán en Francia». No explica por qué, no da detalles, solo lo suelta como si fuera un detalle menor. Pero si el país vecino, que comparte frontera y sabe de ganadería, prefiere mantener los controles, quizás deberíamos preguntarnos si no están siendo demasiado optimistas.

Las indemnizaciones: promesas para el futuro cercano

«Los importes se aplicarán a todos los sacrificios efectuados desde el 3 de octubre de 2025», dice el comunicado. Los ganaderos afectados empezarán a recibir sus indemnizaciones «en los próximos días», después de que el Govern aprobase la resolución que establece los baremos. Aquí la pregunta incómoda: ¿por qué tardaron casi tres meses en definir cómo iban a pagar por los animales que obligaron a sacrificar? Los baremos consideran «la función productiva del animal, la edad, la fase reproductiva y otros criterios técnicos». Todo muy técnico, pero mientras tanto los ganaderos llevan meses sin ingresos.

Recuperar lo perdido (o intentarlo)

El Govern también contempla «una nueva orden de ayudas para recuperar el potencial productivo de las explotaciones afectadas». Hablan de destrucción de pienso contaminado y repoblación de ganado. Suena bien en papel, pero repoblar no es como ir al super y comprar leche. Un animal tarda años en alcanzar su potencial productivo. Y el pienso contaminado ya está destruido, así que esa ayuda llega cuando el daño ya está hecho. Es como ofrecerte un seguro contra incendios cuando tu casa ya se quemó.

La normalidad que ya no es normal

«La actividad ganadera podrá retornar a su actividad habitual», prometen. Pero ¿qué es «habitual» después de perder 2,500 animales? ¿Después de meses de restricciones? ¿Después de que tus compradores franceses sigan desconfiando? La normalidad ganadera en Cassà de la Selva ya no existe. Lo que viene es una nueva normalidad, una donde cada movimiento se mira con lupa, donde la vacunación es parte de la rutina, y donde el fantasma de otro brote planea sobre cada explotación.

Lo más preocupante es que todo esto empezó con un solo caso en octubre. Un solo animal enfermo desató esta cadena de sacrificios, restricciones y pérdidas económicas. Y aunque ahora levanten las restricciones, la pregunta que queda flotando es: ¿cuánto tiempo pasará hasta que aparezca otro «primer caso» en otra parte? Porque si algo nos enseñó esta dermatosis es que en la ganadería, como en la vida, a veces basta con un pequeño brote para que se arme un desmadre de proporciones épicas.


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