TL;DR
- Puente pasó 5 horas en el Congreso explicando pero no dimitiendo
- Culpa a los gobiernos del PP por «abandonar la inversión ferroviaria»
- Reconoce el «caos» de Rodalies pero dice que 1,200 millones en 2 años no bastan
- La oposición lo acusa de mentir sobre advertencias de seguridad ignoradas
La maratón de explicaciones que no explica nada
Óscar Puente se pasó cinco horas este martes en la Comisión de Transportes del Congreso. Cinco horas. Eso es más tiempo del que tarda un AVE en ir de Madrid a Barcelona, pero al final del discurso, los usuarios de Rodalies seguían igual: atrapados en lo que el propio ministro reconoció como «caos». Según Elpais, Puente no ofreció novedades sobre la investigación del accidente de Adamuz (47 muertos) y dedicó más tiempo a disculparse con los catalanes por el desastre de cercanías. Pero atención: pedir disculpas no es lo mismo que asumir responsabilidad. «Asumir la responsabilidad política es lo que estoy haciendo: ofrecer explicaciones, dar la cara, gestionar… Dimitir es otra cosa», aclaró el ministro. O sea, la responsabilidad política es hablar mucho, pero quedarse en el puesto.
El juego de las culpas: siempre fue el otro
Aquí viene lo bueno. Puente dice que no se siente responsable ni del accidente de Adamuz ni del caos de Rodalies. ¿La culpa? De los gobiernos del PP que «abandonó la inversión ferroviaria por completo». Suena convincente hasta que recuerdas que él lleva dos años en el cargo y ha invertido 1,200 millones de euros en mejorar el servicio. ¿Dos años no son suficientes para al menos empezar a ver mejoras? Puente tiene respuesta: «una red ferroviaria no se arregla en dos días». Claro, pero dos años tampoco son dos días. Y mientras tanto, los usuarios catalanes viven lo que el diputado de Junts Isidre Gavin describió como «un caos como no se había visto nunca».
Las matemáticas políticas de la tragedia
El popular Héctor Palencia hizo un cálculo macabro pero revelador: Puente dedicó 41 minutos a hablar de Rodalies y solo 29 al accidente de Adamuz. Para el PP y Vox, esto es evidencia de prioridades torcidas. Para Puente, es «catalanofobia». Pero los números son tercos: 47 muertos en Córdoba versus decenas de miles de usuarios afectados diariamente en Cataluña. ¿Qué merece más tiempo? La pregunta incómoda que nadie quiere responder es si alguna de estas discusiones realmente arregla algo. Mientras los diputados miden minutos de discurso, los trenes siguen sin funcionar.
Las advertencias que nadie escuchó
Lo más grave que reporta Elpais es que la oposición acusa a Puente de ignorar advertencias sobre problemas de seguridad en la línea. No son acusaciones menores: hablamos de un accidente con 47 fallecidos. Puente insiste en que el descarrilamiento «no es atribuible a ningún defecto de mantenimiento ni de degradación de la red». Pero si las advertencias existieron y fueron ignoradas, entonces el problema no es solo de inversión, es de gestión. Y eso sí sería responsabilidad del actual gobierno.
La confesión incómoda del cansancio
Cuando la diputada de Vox Carina Mejías le preguntó si dormía tranquilo, Puente respondió que no más de tres horas al día. Cuando el diputado de Sumar Fèlix Alonso le reprochó que solo hubiese enviado un tuit sobre el descarrilamiento en Gelida (un maquinista muerto), el ministro reconoció: «Pensé que era una pesadilla, se me cayó el mundo encima, no tenía ánimo». Estas confesiones son humanas, comprensibles incluso. Pero en política, el cansancio no es excusa. Menos cuando hablamos de vidas humanas. Un ministro exhausto puede tomar malas decisiones, y en transporte, las malas decisiones cuestan vidas.
El verdadero problema que nadie nombra
Puente tiene razón en algo: los problemas ferroviarios son estructurales y vienen de décadas de desinversión. Pero también tiene razón la oposición cuando señala que dos años son tiempo suficiente para al menos trazar un plan claro. El verdadero drama aquí no es quién tiene la culpa, sino que mientras políticos de todos los colores se señalan con el dedo, los españoles siguen viajando en trenes que no funcionan como deberían. Puente dice que se están acometiendo obras por toda la red y que por eso hay incidencias. Es plausible. Pero los usuarios no quieren excusas, quieren trenes que lleguen a tiempo. Y eso, al parecer, sigue siendo pedir demasiado.


