TL;DR
- Sí, 3I/ATLAS emite pulsos cada 16.16 horas como un latido cósmico confirmado por astrónomos
- Avi Loeb de Harvard insiste en que podría ser tecnología alienígena sembrando vida en la Tierra
- La NASA y otros científicos dicen que es solo un cometa natural con hielo que se sublima
- El 19 de diciembre estará más cerca de nosotros, pero no esperes marcianos saludando
El cometa que viene con su propio ritmo cardiaco
Imagina un objeto espacial que late como si tuviera corazón. No, no es ciencia ficción: el cometa 3I/ATLAS emite pulsos de luz cada 16.16 horas exactamente, como un reloj cósmico que marca el paso del tiempo interestelar. El Universal documenta que este «latido» se debe a que el núcleo del cometa gira, exponiendo periódicamente zonas ricas en hielo al Sol. Cada vez que esto pasa, el hielo se sublima y libera chorros de material que aumentan su brillo. Simple, elegante, y completamente natural. O eso creen la mayoría de los científicos.
El científico que ve alienígenas en cada esquina cósmica
Pero hay un tipo en Harvard que no se conforma con explicaciones aburridas. Avi Loeb, el mismo que ya nos había emocionado con Oumuamua, ahora mira a 3I/ATLAS y ve algo más que hielo y roca. Crónica reporta que Loeb sugiere que este objeto podría ser un artefacto tecnológico enviado deliberadamente por civilizaciones avanzadas para «sembrar» vida en la Tierra. Su argumento: en los 4,600 millones de años de existencia de nuestro planeta, es «estadísticamente imposible» que no hayamos recibido visitas extraterrestres. Según él, estos objetos interestelares podrían ser los vehículos de una panspermia dirigida – básicamente, un servicio de paquetería cósmica de ADN alienígena.
¿Nos cayó la marcianisa o solo es un pedazo de hielo sucio?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Mientras Loeb habla de «jardineros interestelares» y civilizaciones que nos mandan paquetes biológicos, ViveUSA detalla que el científico calcula que rocas interestelares del tamaño de 3I/ATLAS impactan la Tierra aproximadamente una vez por década. Eso suma 500 millones de colisiones potenciales a lo largo de la historia terrestre. «Si alguna de estas rocas interestelares albergara formas de vida resilientes que sobrevivieran al viaje interestelar, la Tierra podría haber estado expuesta a formas de vida extraterrestres», dice Loeb. Suena fascinante, pero hay un problema: la ciencia no tiene ni un solo registro concreto de que esto haya pasado.
El problema de buscar agujas en pajaros interestelares
Loeb mismo admite la debilidad de su teoría: la humanidad apenas tiene 6,000 años de historia registrada, y el monitoreo sistemático del cielo es cosa reciente. «Únicamente hemos detectado objetos interestelares en la última década», reconoce. Mientras tanto, la NASA y otros astrónomos insisten en que 3I/ATLAS es un cometa natural, con características consistentes con objetos helados en proceso de sublimación. El pulso de 16 horas no es señal alienígena, sino el simple ritmo de rotación de un núcleo cometario. La diferencia entre Loeb y el consenso científico es la misma que hay entre ver una sombra y gritar «¡fantasma!» o encender la luz y descubrir que era solo el abrigo colgado.
El show mediático vs la ciencia de verdad
Lo curioso es cómo los medios tratan estas teorías. Mientras algunos titulares parecen sacados de película de ciencia ficción («¿Nos sembraron vida los alienígenas?»), la realidad es más prosaica. 3I/ATLAS es el tercer visitante interestelar confirmado, después de Oumuamua en 2017 y Borisov en 2019. Su máxima aproximación será el 19 de diciembre, cuando pase a 273 millones de kilómetros de la Tierra – ni siquiera cerca como para preocuparse. Loeb pide analizar la dirección de los chorros del cometa para descartar «posibilidades remotas» de origen artificial, pero hasta ahora todo apunta a que es solo un pedazo de hielo y roca con buen timing.
¿Y si Loeb tiene razón?
Imaginemos por un momento que el científico de Harvard no está loco. Que efectivamente civilizaciones miles de millones de años más antiguas que la nuestra han estado enviando «paquetes» biológicos por el cosmos. ¿No sería irónico que la vida en la Tierra, que tanto nos enorgullece como única y especial, fuera en realidad el resultado de un envío por correo interestelar? Loeb plantea una pregunta incómoda: si el 99.99% de las estrellas de la galaxia son más viejas que el Sol, ¿por qué asumimos que somos los primeros en desarrollar inteligencia? Su teoría del «jardinero interestelar» es seductora precisamente porque cuestiona nuestro lugar en el universo. El problema es que, sin evidencia, sigue siendo solo una historia bonita.
Así que cuando 3I/ATLAS pase cerca el 19 de diciembre, no esperes ver luces de nave alienígena. Lo más probable es que siga siendo lo que la NASA dice: un cometa interestelar con un ritmo cardiaco de 16 horas. Pero no deja de ser fascinante que, en pleno 2025, todavía haya científicos dispuestos a preguntarse si ese punto de luz en el cielo es solo hielo… o el mensaje en una botella más antiguo de la historia.
Fuentes consultadas:
- Viveusa – Experto de Harvard afirma: objetos como 3I/ATLAS han sido enviados a la Tierra por civilizaciones avanzadas durante años
- Cronica – ¿El cometa 3I/ATLAS fue enviado por otras civilizaciones para «sembrar» vida en la Tierra? Esto dijo un científico de Harvard
- Eluniversal – Cometa 3I/ATLAS: astrónomos confirman que emite pulsos cada 16 horas ¿de qué se trata?


