TL;DR
- China lanza su tercera política regional prometiendo 500 mil millones en comercio anual
- México aprueba aranceles a 1,463 productos chinos justo cuando Pekín habla de cooperación
- El documento chino incluye energía nuclear, infraestructura y hasta cooperación militar
- Sheinbaum dice que los aranceles no son contra China, pero el ministerio chino advierte de «socavamiento»
- La contradicción perfecta: ofertas de inversión vs barreras comerciales
La cooperación que llega con factura
Pekín acaba de sacar su tercer documento de política hacia América Latina desde 2008, y según Jornada, la cosa viene con todo: más de 40 sectores, desde energía nuclear hasta combate al cambio climático, pasando por lo que ellos llaman «una comunidad de futuro compartido». Suena bonito, ¿verdad? El problema es que mientras China habla de cooperación, México le está poniendo aranceles a 1,463 productos chinos. La sincronización es tan perfecta que parece chiste malo.
Los números que no cuadran
Según los datos oficiales que cita Jornada, el comercio entre China y América Latina superó por primera vez los 500 mil millones de dólares el año pasado. Entre enero y octubre de 2025 ya iban en 450 mil millones, con un crecimiento del 3.5%. Pero aquí viene lo bueno: Lasillarota documenta que justo esta semana la Cámara de Diputados aprobó aranceles a productos de China, Corea del Sur, India y otros países sin TLC con México. El ministerio chino ya advirtió que las medidas «socavarán sustancialmente» los intereses comerciales. O sea, por un lado ofrecen 500 mil millones y por el otro les ponemos trabas. ¿Alguien en el gobierno mexicano revisó el calendario?
La hoja de ruta que nadie pidió
El documento chino, según ambas fuentes, es el tercero desde 2008 y busca «elevar la cooperación a un nuevo nivel». Habla de cinco programas: solidaridad, desarrollo, civilizaciones, paz y pueblos. En solidaridad, exigen el principio de «una sola China» y aprovechan para recordar que Taiwán es «parte inalienable» de su territorio. En desarrollo, prometen desde energía nuclear pacífica hasta ciudades digitales verdes. En paz, proponen cooperación militar, visitas de buques castrenses y mecanismos de reunión. Todo muy bonito, pero ¿dónde queda el capítulo sobre «cómo lidiar con los aranceles mexicanos»?
Sheinbaum vs la realidad
La presidenta Claudia Sheinbaum, según Lasillarota, salió a aclarar que los aranceles «no están dirigidos específicamente a China», sino a países sin TLC. Dijo que «respetamos mucho a China y tenemos muy buenas relaciones con ellos». El problema es que el ministerio chino no se lo está tomando como un gesto de respeto. Su comunicado es claro: seguirán de cerca el régimen arancelario y sopesarán su impacto. Traducción: esto no les gustó nada. La contradicción es de manual: por un lado decimos que queremos fortalecer la producción nacional, por el otro ofendemos a nuestro segundo socio comercial más importante.
Lo que realmente está en juego
El documento chino no es cualquier cosa. Jornada detalla que incluye desde explotación de petróleo y gas natural hasta energía nuclear pacífica, pasando por construcción de laboratorios conjuntos y polígonos industriales de alta tecnología. También habla de «profundizar la aplicación de la ley antidrogas» y «combatir conjuntamente el tráfico de estupefacientes». O sea, no solo es comercio: es transferencia tecnológica, cooperación en seguridad, inversión estratégica. Y nosotros les respondemos con aranceles a textiles, plásticos y electrodomésticos. Como si estuviéramos jugando ajedrez y nosotros moviéramos fichas de damas chinas.
El timing perfecto para el desastre
Lo más irónico del asunto es el timing. China publica su hoja de ruta para los próximos años, hablando de llevar las relaciones «a otra altura», y casi simultáneamente México aprueba medidas que Pekín considera perjudiciales. Según Lasillarota, el ministerio chino ya está evaluando el impacto. Mientras tanto, Sheinbaum insiste en que es para «fortalecer la economía nacional». La pregunta incómoda es: ¿alguien calculó el costo de enojar a la segunda economía más grande del mundo? Porque 500 mil millones de dólares en comercio no son cualquier cosa, y los chinos tienen memoria larga para este tipo de «desaires».
Cooperación con asterisco
Al final, lo que tenemos es un documento chino lleno de promesas y una realidad mexicana llena de aranceles. Pekín ofrece inversión, tecnología, cooperación en 40 sectores. México responde con barreras comerciales. China habla de comunidad de futuro compartido, nosotros de proteger la producción nacional. El verdadero problema no son los aranceles en sí -cada país tiene derecho a proteger su economía- sino la falta de coordinación. Porque o te lanzas de lleno a la cooperación con China, o te proteges de sus importaciones. Pero intentar las dos cosas al mismo tiempo solo genera una cosa: desconfianza. Y en el comercio internacional, la desconfianza cuesta más caro que cualquier arancel.


