TL;DR
- Chevron produce casi el 25% del petróleo venezolano, no China
- Washington flexibilizó sanciones tras la invasión rusa a Ucrania
- Las exportaciones cayeron de 2 millones a 500 mil barriles diarios
- China compra petróleo pero no invierte en la industria
La ironía que duele: el enemigo te salva la economía
Imagínate esta escena: Nicolás Maduro despierta cada mañana sabiendo que casi una cuarta parte del petróleo que produce su país -ese recurso que tanto ha usado para azuzar al «imperio yanqui»- sale de pozos operados por Chevron. Sí, la misma Chevron que es tan gringa como el apple pie. Según DW, la petrolera estadounidense representa hoy casi el 25% de la producción petrolera venezolana. Y lo más cínico: esta salvada vino después de que Washington flexibilizara sanciones en 2022, justo cuando Rusia invadió Ucrania y Occidente necesitaba petróleo donde fuera.
China: el comprador que no quiere problemas
Parsifal D’Sola Alvarado, experto en relaciones chino-latinoamericanas que trabajó con Juan Guaidó, lo dice sin pelos en la lengua: «China no quiere más conflictos con Estados Unidos». En diálogo con DW, Alvarado duda que Pekín vaya a defender activamente a Venezuela ante una eventual intervención estadounidense. «No habrá más que apoyo diplomático y político», sostiene. O sea, China compra el petróleo -dos tercios de las exportaciones venezolanas fueron allá en 2023- pero cuando se trata de meter las manos al fuego por Maduro, mejor se las guarda en los bolsillos.
La caída libre que nadie detuvo
Los números no mienten, y en Venezuela duelen. Según la OPEP, las exportaciones de crudo cayeron a casi 500,000 barriles diarios en 2021. Para ponerlo en perspectiva: en 2015 andaban cerca de los 2 millones. La mala gestión, la corrupción y la falta de inversiones hicieron lo suyo durante años. La administración Trump le dio la estocada final con sanciones a PDVSA en 2019, pero el paciente ya estaba en terapia intensiva desde mucho antes. Lo curioso es que el leve repunte empezó en 2023, justo cuando Chevron recibió licencias especiales de la OFAC para reanudar exportaciones.
Chevron vs China: la batalla que no fue
Francisco J. Monaldi, experto del Instituto Baker de la Universidad Rice, lo explica sin rodeos: «Los aumentos de la producción petrolera en Venezuela se deben a Chevron». Mientras tanto, las inversiones chinas se limitan a «iniciativas privadas puntuales». China Concord Resources Corp habría comenzado a desarrollar dos yacimientos con inversiones superiores a los 1,000 millones de dólares, pero eso palidece frente al papel de Chevron. La pregunta incómoda: ¿por qué China, que tanto ha presumido su alianza con Venezuela, no mete el dinero donde pone la boca?
La geopolítica del petróleo: todos juegan, nadie se moja
Alvarado tiene una predicción que suena a guión de película: «Quienquiera que llegue al poder en Caracas, estoy seguro de que la primera llamada será a Trump y la segunda a Xi Jinping». Pero aquí está el detalle: Trump ya está recibiendo llamadas indirectas a través de los barriles de Chevron. Y Xi Jinping recibe el petróleo sin tener que arriesgarse a un enfrentamiento con Washington. Todos ganan, excepto quizá la soberanía energética venezolana, que terminó dependiendo del mismo país al que tanto ha insultado.
¿Salvavidas o ancla?
Las exportaciones venezolanas alcanzaron 921,000 barriles diarios en noviembre de 2024, según DW. Suena bien hasta que recuerdas que es menos de la mitad de lo que producían en 2015. Chevron puede estar manteniendo a flote la industria, pero un cuarto de producción en manos extranjeras -y encima estadounidenses- habla de una dependencia que duele. Sobre todo cuando viene de un gobierno que ha hecho de la soberanía energética su bandera. La paradoja es tan grande que duele: el «imperio» que tanto critican es el que les está pasando el tubo de oxígeno. Y China, su «aliado estratégico», mira desde la orilla mientras cuenta sus barriles.


