TL;DR
- Checo terminó 4.380 segundos del líder en pruebas de Bahréin
- Su Cadillac se detuvo en pista y tuvo que ser retirado con grúa
- El mexicano solo pudo completar 42 vueltas vs 67 de su compañero Bottas
- La temporada 2026 arranca el 7 de marzo en Australia con dudas sobre Cadillac
El Cadillac que no arranca bien
No mames, Checo Pérez y su debut con Cadillac en la Fórmula 1 se parecen más a un carro descompuesto en el Periférico que a un monoplaza de élite. Mediotiempo reporta que el mexicano terminó penúltimo y ÚLTIMO en las pruebas de Bahréin, con tiempos que se quedaron a más de cuatro segundos del líder Charles Leclerc. Cuatro segundos en F1 no es «un poquito atrás» – es como llegar al estadio cuando ya van por el minuto 90.
La bandera roja que nadie quería ver
Pero el dato más preocupante no está en los cronómetros, sino en la grúa. El Cadillac de Pérez se quedó tirado en la recta entre las curvas 10 y 11, provocando bandera roja y teniendo que ser retirado como si fuera un Tsuru con la transmisión descompuesta. El equipo logró «solucionar la complicación» según Mediotiempo, pero en este deporte de precisión milimétrica, que tu auto se detenga en plena pista en PRETEMPORADA es como que te falle el micrófono en el primer ensayo del concierto.
42 vueltas vs 67: la desigualdad que duele
Aquí viene lo bueno: mientras Checo apenas pudo completar 42 vueltas, su compañero Valtteri Bottas -sí, el mismo que anda en el mismo equipo- dio 67 vueltas y se colocó entre los mejores ocho. La diferencia no es solo de 25 vueltas, es de confiabilidad, de ritmo, de que un auto funciona y el otro parece jugar a la ruleta rusa mecánica. Bottas terminó a 2.551 segundos de Leclerc, Checo a 4.380. Las matemáticas no mienten: hay casi dos segundos de diferencia entre compañeros de equipo.
El «consuelo» de los 324 km/h
El único dato «positivo» que rescatan las fuentes es que Pérez fue séptimo en velocidad máxima, alcanzando 324 km/h en la recta principal. Pero vamos, eso es como presumir que tu carro tiene aire acondicionado cuando se le cayó el motor. En F1 lo que importa es el tiempo por vuelta, no qué tan rápido vas en línea recta si después frenas como camión de redilas.
La temporada que viene con dudas
El Universal señala que la temporada 2026 arranca el 7 de marzo en Australia, con Cadillac como el equipo número 11 de la parrilla. El medio menciona que han tenido «buenos dividendos» pero también «ciertos problemas con sus monoplazas». Lo curioso es cómo dos fuentes ven lo mismo con lentes distintos: una habla de banderas rojas y últimos lugares, la otra de «dividendos».
La adaptación que no termina de cuajar
El Universal menciona que los pilotos «se deben de adaptar a un nuevo estilo de manejo» con esta generación de autos. Pero aquí hay algo que no cuadra: si todos tienen que adaptarse, ¿por qué Leclerc marca el mejor tiempo y Checo el peor? ¿Por qué Bottas se adapta mejor que su compañero? La excusa de la adaptación sirve hasta cierto punto – después de eso, o el auto no funciona o el piloto no le saca jugo.
La pregunta incómoda
¿Estamos ante los típicos problemas de pretemporada que se solucionan o es el preludio de una temporada de sufrimiento? La historia reciente de Checo nos dice que cuando empieza mal, termina peor. Recordemos su paso por McLaren o sus inicios en Red Bull. Cadillac llegó con bombo y platillo – hasta presentaron el auto en el Super Bowl, según Mediotiempo – pero en la pista se ve más juguete que herramienta de competencia.
Lo más preocupante es el patrón: auto que se detiene, tiempos lejanos, diferencia abismal con el compañero. En F1, donde cada milésima cuenta, cuatro segundos son un abismo. Y que tu monoplaza necesite grúa en pretemporada es como que tu cirujano se equivoque de paciente en el ensayo.
El 7 de marzo en Australia sabremos si esto fue solo un mal día o el primer capítulo de una temporada para olvidar. Por lo pronto, Checo y Cadillac tienen tres semanas para dejar de parecer novatos y empezar a comportarse como equipo de Fórmula 1. Porque hasta ahora, lo único que han demostrado es que saben detener el tráfico.


