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jueves, enero 22, 2026

CES 2025: Cuando la tecnología se vuelve terapia y el futuro se atasca en regulaciones

De robots peludos que abrazan brazos a camionetas con coches voladores, la feria de Las Vegas muestra un futuro que quiere resolver problemas que ni siquiera sabíamos que teníamos

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TL;DR

  • La cuchara que ‘sala’ con electricidad promete combatir la hipertensión, pero nadie pregunta si la solución no es simplemente cocinar mejor
  • Mirumi, el robot peludo que se agarra a tu brazo, es el último intento de llenar con tecnología el vacío de conexión humana
  • El Land Aircraft Carrier de Xpeng tiene un coche volador en el maletero, pero las regulaciones lo mantienen más atado que un perro con correa
  • Peri, el monitor de perimenopausia, convierte un proceso natural en datos cuantificables para venderte ‘soluciones’ personalizadas

La cuchara mágica: cuando la tecnología quiere arreglar lo que la cultura arruinó

Homei Miyashita tiene un problema con la sal. «Consumimos demasiada sal», dice el creador de la cuchara que utiliza electricidad para estimular la percepción del sabor salado sin añadir sal a los alimentos. Según Elpais, el invento de Kirin Holdings ofrece cuatro niveles de intensidad y usa una corriente «débil, similar a la que se emplea en las mediciones de porcentaje de grasa corporal». El objetivo: prevenir la hipertensión. Lo curioso es que nadie en el CES cuestiona por qué necesitamos un gadget de 300 dólares para algo que se resuelve con menos procesados y más educación alimentaria. La tecnología como parche para problemas que creamos nosotros mismos.

Mirumi: el robot que abraza tu soledad (y tu brazo)

De los creadores del cojín que mueve la cola y el gato que chupa dedos, llega Mirumi. El robot de YuKai Engineering se agarra al brazo y no lo suelta. Mako Miyatake, empleada de la empresa, lo explica así: «Es como cuando ves a un bebé en el tren y, cuando tienes contacto visual con él, te sientes feliz». Según Elpais, el robot tiene sensores para detectar personas y puede sujetarse a mochilas. La pregunta incómoda: ¿realmente necesitamos máquinas que simulen afecto para sentirnos menos solos? En una era donde las interacciones humanas se miden en likes y mensajes, un robot peludo que te mira con «curiosidad» parece más síntoma que solución.

El coche volador que no vuela (porque las leyes son más pesadas que la gravedad)

El Land Aircraft Carrier de Xpeng AeroHT es el sueño húmedo de cualquier niño de los 80: una camioneta gigante con seis ruedas que guarda un coche volador en el maletero. Elpais documenta que la compañía lo promociona para «rescate, visitas a áreas remotas o para sortear obstáculos». Pero aquí está el detalle: aunque ya lo probaron en China, «conseguir que los coches voladores surquen los cielos presenta un desafío debido a que las regulaciones son muy estrictas». Traducción: tenemos la tecnología para hacer volar un auto, pero no la capacidad política para regularlo. El futuro está listo, pero la burocracia no.

Peri: cuando tu cuerpo se convierte en un dashboard de datos

Peri es un dispositivo que se pega debajo del pecho y monitoriza síntomas de la perimenopausia. Sus creadores dicen: «La perimenopausia puede resultar muy solitaria, pero no estás sola», destacando que 440 millones de mujeres en el mundo la experimentan. Según Elpais, la app te da consejos personalizados sobre cómo tu estilo de vida influye en los síntomas. Lo que no dice: estamos medicalizando y cuantificando procesos naturales del cuerpo femenino para venderte tranquilidad en forma de datos. ¿Realmente necesitamos un gadget para entender nuestros propios ciclos, o solo nos han convencido de que no podemos confiar en nuestra propia percepción?

La paradoja del CES: solucionamos problemas que creamos resolviendo problemas

El CES 2025 es un espejo distorsionado de nuestras prioridades. Tenemos una cuchara eléctrica porque nuestra dieta industrializada nos enferma. Un robot que abraza porque nuestras conexiones humanas están rotas. Un coche volador atrapado en tierra porque nuestras regulaciones no avanzan al ritmo de la innovación. Y un monitor de menopausia porque hemos perdido la capacidad de escuchar nuestros cuerpos sin intermediarios digitales. Elpais cataloga estos inventos como «curiosos», pero lo realmente curioso es cómo normalizamos que la tecnología intervenga en aspectos cada vez más íntimos de la existencia humana. La pregunta que nadie hace en los pasillos de Las Vegas: ¿estamos creando herramientas para vivir mejor, o dependencias para sentirnos menos incompletos?

Mientras los ejecutivos se toman selfies con robots peludos y prueban cucharas eléctricas, el verdadero invento que falta en el CES es uno que nos ayude a distinguir entre innovación útil y distracción costosa. Porque al final del día, ninguna app puede reemplazar una buena conversación, ningún robot puede sustituir un abrazo real, y ninguna cuchara eléctrica sabe mejor que una comida bien preparada con ingredientes frescos. El futuro llegó, pero parece que olvidamos empacar el sentido común.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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