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martes, febrero 3, 2026

Cataluña se sienta en la UNESCO: ¿diplomacia o política de sillones?

El acuerdo Albares-Duch cumple promesas de investidura mientras abre la puerta a un estatus internacional inédito

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TL;DR

  • El acuerdo cumple promesas de investidura del PSOE con JxCat y ERC
  • Cataluña participará primero en delegaciones españolas, luego buscará estatus de miembro asociado
  • Jaume Duch habla de «simbolismo histórico» y reconocimiento internacional inédito
  • El protocolo abre camino para representación específica del gobierno catalán

La diplomacia de los pactos parlamentarios

Cuando el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el conseller de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat, Jaume Duch, firmaron ese protocolo en Madrid, estaban cumpliendo una promesa que huele más a cuentas parlamentarias que a estrategia diplomática. El País documenta que se trata de dos compromisos que el PSOE había asumido con JxCat y que figuran en los acuerdos de investidura con ERC. O sea, no es que de repente el gobierno central descubriera el valor estratégico de la cultura catalana – es que necesitaba los votos y esto era parte del precio.

Del papel a la silla (pero en la delegación española)

Lo curioso del asunto es cómo funciona el proceso. Inicialmente, los representantes del gobierno catalán podrán integrarse en las delegaciones españolas ante la UNESCO (con sede en París) y ONU Turismo (con sede en Madrid). Duch explica que el protocolo «abre el camino para que, dentro de unos meses, Cataluña tenga el estatuto de miembro asociado» en ambos organismos. Ojo aquí: primero te sientas con nosotros, luego vemos si te damos tu propia silla. Es como esos restaurantes donde te ponen en la mesa de espera antes de darte mesa propia.

El «simbolismo histórico» que huele a oportunismo

Duch no se anda con chiquitas al describir el acuerdo. Según El País, el conseller habla de «simbolismo histórico» y un reconocimiento internacional «inédito en la historia de la Cataluña democrática». Pero uno se pregunta: ¿es realmente histórico o simplemente es el pago más sofisticado que hemos visto por apoyos parlamentarios? La diferencia entre un avance diplomático y un trueque político a veces está en quién cuenta la historia.

La UNESCO como moneda de cambio

Lo que nadie dice en voz alta pero todos sabemos: esto no es sobre proteger el patrimonio cultural catalán (que ya está protegido por España en la UNESCO). Es sobre visibilidad, sobre tener voz propia en foros internacionales, sobre construir esa «marca Cataluña» que tanto molesta a algunos y tanto emociona a otros. ONU Turismo, con sede en Madrid, será particularmente interesante: imagínense a los representantes catalanes yendo a trabajar a la capital española para promover el turismo… catalán. La ironía geopolítica se sirve fría.

¿Y ahora qué sigue? El camino hacia el «miembro asociado»

Duch deja claro que esto es solo el principio: «Es el comienzo de un procedimiento que llevará a un estatus definitivo de Cataluña como miembro asociado». Aquí está el verdadero juego. Miembro asociado no es lo mismo que miembro pleno, pero tampoco es solo un asiento en la delegación. Implica cierta autonomía, cierta capacidad de decisión, cierta… independencia funcional. El gobierno central lo sabe, la Generalitat lo sabe, y por eso este protocolo es más importante de lo que parece a simple vista.

La pregunta incómoda: ¿quién gana realmente?

El PSOE gana estabilidad parlamentaria. JxCat y ERC ganan visibilidad internacional para Cataluña. La diplomacia española gana… ¿qué exactamente? La capacidad de decir «mira cómo somos de flexibles» mientras mantiene el control sobre el proceso. Pero el verdadero ganador, si esto funciona, será ese concepto escurridizo llamado «diplomacia paralela» – la idea de que una comunidad autónoma puede tener relaciones internacionales sin romper el marco constitucional. Un equilibrio tan delicado que parece circo político.

Lo que queda claro es que la política exterior española ya no se hace solo en el Palacio de Santa Cruz. También se negocia en los pasillos del Congreso, con fechas de caducidad que coinciden con las legislaturas. Y mientras tanto, la UNESCO y ONU Turismo se convierten en escenarios donde se representa una obra que lleva siglos en cartelera: la de cómo convivir siendo diferentes sin dejar de ser un mismo país. O al menos, eso es lo que esperan todos los firmantes. Por ahora.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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