TL;DR
- 12 autopistas y carreteras federales están bloqueadas este viernes 12 de diciembre
- La peregrinación a la Basílica de Guadalupe es la causa principal, pero no la única
- Transportistas y campesinos también mantienen protestas que complican la movilidad
- Guardia Nacional reporta reducción de carriles en Zacatecas-Durango por presencia de peregrinos
- El caos vial se repite cada año como si fuera sorpresa nueva
El caos que nadie vio venir (pero que pasa cada año)
Doce autopistas y carreteras federales bloqueadas. Doce. No es un número cualquiera: es la radiografía perfecta de un país que cada diciembre repite el mismo guión de caos vial y se sorprende como si fuera la primera vez. Según reporta Heraldodemexico, este viernes 12 de diciembre la movilidad en México está colapsada por una combinación explosiva: peregrinos camino a la Basílica de Guadalupe, protestas de transportistas y campesinos, y accidentes vehiculares que terminan de cerrar el círculo del desastre.
La lista del desmadre: de Puebla a Tijuana
La autopista México-Puebla, la Tijuana-Ensenada (que aparece dos veces en la lista, como si una vez no fuera suficiente), Chilpancingo-Acapulco, Acapulco-Zihuatanejo… la geografía del caos abarca de norte a sur y de este a oeste. Lo curioso es que el Heraldodemexico detalla que existen «autopistas de cuota» gestionadas por empresas privadas y carreteras federales del gobierno, pero cuando se arma el desmadre, da igual quién las administre: todas se convierten en estacionamientos al aire libre.
Peregrinos: la excusa perfecta para la improvisación
«Los peregrinos encaminados hacia la Basílica de Guadalupe» suena casi poético hasta que te toca estar atorado tres horas en la México-Puebla. La Guardia Nacional reporta en tiempo real la reducción de carriles en la carretera Zacatecas-Durango cerca del km 190, donde acompaña y resguarda a los caminantes. Todo muy bonito en el tuit oficial, pero en la realidad significa que miles de conductores ven sus planes de fin de semana convertidos en pesadilla logística.
Lo que no dicen los comunicados oficiales
El medio menciona de pasada «las continuas manifestaciones por parte de transportistas y campesinos», como si fuera un detalle menor. Pero aquí está el meollo del asunto: mientras los peregrinos tienen un propósito religioso y fecha fija en el calendario, las protestas sociales son síntoma de problemas estructurales que nadie quiere resolver. Se mezclan ambas situaciones y el resultado es el caos perfecto: unos van a pedir milagros, otros a exigir justicia, y todos terminamos pagando los platos rotos.
La eterna pregunta: ¿por qué siempre nos agarran en curva?
El 12 de diciembre no es una fecha sorpresa. La peregrinación a la Basílica no es un evento nuevo. Las protestas sociales llevan años. Entonces, ¿por qué cada diciembre las autoridades actúan como si el caos vial fuera un fenómeno meteorológico impredecible? La recomendación oficial es «consultar el monitoreo carretero», lo cual está bien si planeas tu viaje con 24 horas de anticipación. Pero para el mexicano promedio que necesita moverse por trabajo o emergencia, esa sugerencia suena a burla.
El verdadero milagro guadalupano
El verdadero milagro no sería que la Virgen apareciera en el cielo, sino que por una vez en la historia, las autoridades federales, estatales y municipales coordinaran un operativo vial que realmente funcione. Que en lugar de reaccionar al desastre, lo previeran. Que las carreteras tuvieran rutas alternas señalizadas, que los peregrinos tuvieran corredores seguros sin paralizar el país entero, que las protestas sociales no tuvieran que recurrir a bloquear vías para ser escuchadas.
Mientras tanto, este viernes 12 de diciembre, doce autopistas y carreteras están bloqueadas. Doce vías que conectan economías, familias, negocios. Doce heridas abiertas en la infraestructura de un país que cada año promete mejorar y cada diciembre demuestra que, en materia de logística vial, seguimos en la edad de piedra. La peregrinación continuará, las protestas también, y los conductores… bueno, los conductores seguiremos buscando alternativas que no existen en un sistema diseñado para el caos, no para la movilidad.


