Mazón activa su oficina vitalicia mientras la justicia investiga la dana

El expresidente valenciano nombra a su exjefe de gabinete como asesor, el mismo que fue testigo clave en la investigación por la gestión de las riadas

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TL;DR

  • Mazón activó su oficina vitalicia apenas 27 días después de dejar la presidencia
  • Nombró a José Manuel Cuenca, su exjefe de gabinete y testigo clave en la investigación por la dana
  • La oficina incluye local con vistas a la Explanada, presupuesto, auto oficial y dos asesores más
  • Cuenca fue descrito por el fiscal como ‘el segundo de a bordo’ en las decisiones del día de la catástrofe
  • Mazón mantiene su acta de diputado y ahora será portavoz en una comisión que no se reúne desde 2020

La oficina que no esperó ni un mes

Carlos Mazón apenas tardó 27 días. El 2 de diciembre, menos de un mes después de dimitir como presidente de la Generalitat Valenciana por la gestión de la dana de 2024, ya tenía activada su oficina de expresidente. Según El País, el estatuto valenciano le da derecho vitalicio a un local con vistas a la Explanada de Alicante, presupuesto para funcionamiento, automóvil del parque público y capacidad para nombrar a dos asesores y un conductor. La eficiencia administrativa para montar su oficina personal contrasta con las preguntas que aún persisten sobre la eficiencia en la gestión de la emergencia que lo hizo dimitir.

El nombramiento que huele a continuismo investigado

El primer movimiento de Mazón en su nueva oficina fue nombrar a José Manuel Cuenca, su exjefe de gabinete. Aquí es donde la cosa se pone interesante. Cuenca no era cualquier colaborador. El País lo describe como «la sombra del expresident», su amigo, confidente y compañero de piso cerca del Palau de la Generalitat. Pero más relevante: es la persona que ha sido requerida dos veces como testigo por la jueza que investiga posibles delitos de homicidio imprudente y negligencia por la gestión de la dana.

El ‘segundo de a bordo’ en el día que todo se desmadró

El fiscal no se anduvo con rodeos. Cuando Cuenca compareció como testigo ante la jueza de Catarroja, lo llamó «el segundo de a bordo» en la toma de decisiones en un día de «tanta importancia» como fue la jornada de la dana. Los mensajes de WhatsApp que intercambió con la entonces consejera Salomé Pradas (investigada por la jueza) muestran a Cuenca haciendo de intermediario del presidente durante una de las mayores catástrofes de la historia de la Comunidad Valenciana. Ahora, ese mismo «segundo de a bordo» será asesor del expresidente en su oficina vitalicia. La pregunta incómoda: ¿es esto recontratar a un testigo clave o simplemente mantener al equipo que ya conocía el modus operandi?

El privilegio que todos usan pero nadie cuestiona

Aquí viene el contexto que duele: Mazón no inventó nada. Francisco Camps, Alberto Fabra (ambos del PP) y Ximo Puig (del PSPV-PSOE) también han hecho uso de estas prerrogativas. El estatuto de expresidentes fue acordado por PP y PSPV-PSOE en 2002, días antes de que Eduardo Zaplana dejara la presidencia para ser ministro de Aznar. Es decir, es un club de privilegios bipartidista que se activa automáticamente. Lo preocupante no es solo el gasto (oficina, sueldos, auto), sino la normalización de que quienes dejan cargos por crisis de gestión sigan teniendo estructuras pagadas con dinero público.

El diputado fantasma y la comisión que no existe

Mazón ha conservado el acta de diputado autonómico y ocupa un escaño en la última fila de la bancada popular, igual que hizo Francisco Camps en 2011 tras dimitir. Pero el detalle jugoso viene después: el grupo parlamentario del PP lo nombró portavoz en la comisión de Reglamento de Les Corts. Aquí el dato clave: esa comisión no se reúne desde 2020. Por este cargo fantasma cobrará 624 euros más al mes. La pregunta que nadie hace: ¿realmente necesitamos pagar complementos por cargos en comisiones inactivas?

La oficina con vistas y la vista gorda

Hay algo profundamente simbólico en que la oficina de Mazón tenga «vistas a la Explanada» de Alicante. Mientras el expresidente disfruta de su panorama privilegiado, las familias afectadas por la dana siguen viendo las secuelas de una gestión que está bajo investigación judicial. La justicia sigue su curso lento, pero la oficina del expresidente ya está funcionando a toda máquina. El sistema parece diseñado para que los responsables políticos tengan aterrizajes suaves, incluso cuando sus gestiones terminan en catástrofes y dimisiones.

Lo más preocupante no es que Mazón use un derecho que la ley le concede. Lo preocupante es que esa ley exista, que sea bipartidista, y que normalice que quienes dejan el poder por crisis de gestión sigan teniendo estructuras de apoyo vitalicias. Mientras Cuenca atiende como asesor en la oficina con vistas, la jueza sigue citándolo como testigo clave sobre lo que pasó (o no pasó) el día que el agua se llevó todo. Alguien debería preguntar si no hay conflicto de interés en que un testigo en una investigación por homicidio imprudente sea asesor pagado por el expresidente investigado indirectamente. Pero claro, para eso tendría que haber una comisión que sí se reúna.


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