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sábado, enero 10, 2026

Maduro capturado: cuando Trump juega a ser sheriff mundial

La operación que viola el derecho internacional y revive fantasmas de la Guerra Fría

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TL;DR

  • Trump ordenó capturar a Maduro en una operación militar que expertos califican de «secuestro» y crimen de guerra
  • La operación viola la Carta de la ONU y podría caer bajo jurisdicción del Tribunal Penal Internacional
  • EEUU ofrece 50 millones de dólares por Maduro, a quien acusa de liderar el «Cartel de los Soles»
  • Expertos señalan el doble estándar: condenan a Putin pero justifican a Trump

El secuestro que llaman «operación militar»

Donald Trump acaba de escribir el capítulo más polémico de su presidencia: ordenar la captura militar de Nicolás Maduro, presidente en funciones de Venezuela. Según Elpais, expertos en derecho internacional no tienen dudas: esto no es una operación policial, es un «secuestro que podría considerarse un crimen de guerra». William Schabas, especialista canadiense, lo dice sin rodeos: «Es un acto ilegal prohibido por la Carta de Naciones Unidas». Pero aquí está el detalle que duele: todos saben que es ilegal, nadie hará nada.

50 millones de dólares y una excusa petrolera

Trump había puesto precio a la cabeza de Maduro: 50 millones de dólares por información que llevara a su captura. La acusación oficial: Maduro lidera el «Cartel de los Soles» y trafica cocaína hacia EEUU. Pero Schabas va más allá y señala lo obvio: «El objetivo es recuperar el petróleo que Venezuela les ha robado, y cambiar el Gobierno, según el propio Estados Unidos». Tres días antes de su captura, Maduro presumía en Telegram que Venezuela había derribado 39 aeronaves vinculadas al narcotráfico en 2025. Ironías de la vida: mientras él hablaba de combatir el narco, ya tenía fecha de captura.

El doble estándar que todos ven pero nadie corrige

Aquí es donde la hipocresía internacional se pone el traje de gala. Schabas lo explica con crudeza: «Vemos reacciones inmediatas cuando Putin invade Ucrania, y tibias cuando Estados Unidos entra así en Venezuela». El experto recuerda que llevamos 80 años sin guerra mundial gracias a un marco legal que prohíbe el uso de fuerza para resolver conflictos. Pero parece que algunas reglas son para algunos países y otras para los poderosos. El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, que resuelve litigios entre Estados, es «repelido por EEUU», que solo acepta su competencia en casos aislados.

Panamá 1989: el déjà vu que nadie quiere recordar

Asier Garrido Muñoz, exletrado del Tribunal Internacional de Justicia, trae a colación un fantasma incómodo: la invasión de Panamá en 1989. George Bush padre ordenó esa operación, capturaron a Manuel Antonio Noriega y lo juzgaron en tribunales estadounidenses. El TIJ «tampoco conoció la situación de Panamá», dice Garrido. Patrón que se repite: potencia interviene, captura líder, lo juzga bajo sus leyes. La diferencia es que ahora hay redes sociales y el escándalo es global, pero el resultado será el mismo: impunidad disfrazada de justicia.

¿Y el Tribunal Penal Internacional? Pura decoración

Schabas señala que la captura de Maduro podría caer bajo jurisdicción del Tribunal Penal Internacional, ya que ocurrió en territorio de un Estado miembro. Pero aquí viene la parte cínica: la Asamblea General de la ONU podría pedir una opinión consultiva al TIJ sobre la legalidad de la operación, pero «es posible que este tribunal decline intervenir por considerar que se le pide que resuelva un problema político». Traducción: cuando la política se mete, la justicia se esconde. Lo que realmente se necesita, dice Schabas, es «voluntad política para resolver la situación, y no parece que la tengamos».

El Sur Global mira y aprende la lección

La operación contra Maduro no es solo sobre Venezuela. Según Elpais, muestra «a una potencia occidental tratando de controlar a un miembro del denominado Sur Global». Los países en desarrollo y emergentes no occidentales ven el mensaje claro: si EEUU decide que eres problema, puede saltarse todas las reglas. Maduro lleva en el poder desde 2013, tiene acusaciones graves, pero la pregunta incómoda es: ¿quién da a una potencia el derecho de hacer justicia por su cuenta? La respuesta incómoda: nadie, pero lo hacen igual.

Lo que viene: el precedente peligroso

Trump acaba de establecer un precedente que otros podrán usar mañana. Si EEUU puede capturar presidentes en funciones bajo acusaciones de narcotráfico, ¿qué impide a China hacer lo mismo con líderes de Taiwán? ¿O a Rusia con presidentes de países exsoviéticos? El marco legal internacional, ese que nos ha mantenido sin guerra mundial por ocho décadas, acaba de recibir un golpe del que quizá no se recupere. Lo peor no es la captura de Maduro, sino la normalización de la idea de que algunas potencias están por encima de la ley. Y cuando esa idea se consolida, todos perdemos.


Fuentes consultadas:

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