TL;DR
- Bruselas muestra ‘solidaridad’ con países que buscan hacer responsables a las plataformas
- Elon Musk y Pável Dúrov atacan directamente a Pedro Sánchez por sus planes regulatorios
- Francia también sufre ataques tras registrar oficinas de X y retener a Dúrov
- La UE defiende la Ley de Servicios Digitales como marco para proteger a ciudadanos
Cuando los magnates digitales se creen dueños de la verdad
La cosa se puso caliente en Europa esta semana. No, no es una nueva crisis migratoria ni otro lío con el presupuesto. Esta vez el conflicto viene de Silicon Valley y sus alrededores, donde los oligarcas tecnológicos decidieron que insultar a jefes de Estado es parte de su modelo de negocio. Según El País, Elon Musk llamó «fascista» y «totalitario» a Pedro Sánchez, mientras que Pável Dúrov, el dueño de Telegram, se sumó al festín de improperios. Lo curioso es que estos señores, que presumen de defender la libertad, parecen entenderla como «libertad para insultar gobiernos que no me obedecen».
Bruselas deja de ser tibia: solidaridad con quien la necesita
Lo interesante aquí no es solo que dos multimillonarios se pongan a insultar como adolescentes enojados en redes sociales. Lo realmente revelador es cómo Bruselas cambió su tono de la noche a la mañana. El miércoles, ante los ataques de Musk, la Comisión Europea apenas murmuró algo sobre «respeto». Pero para el jueves, según documenta El País, ya hablaban de «solidaridad» con los Estados miembros que «están tratando de hacer responsables a las plataformas en línea». Thomas Regnier, portavoz de Asuntos Digitales, fue claro: «En Europa, exigimos responsabilidades a las plataformas en línea, empoderamos a nuestros ciudadanos y protegemos a nuestros hijos».
¿Qué pasó en esas 24 horas? Simple: los oligarcas cruzaron una línea roja. Cuando atacas personalmente a un presidente europeo, ya no es solo «crítica empresarial», es un desafío directo a la soberanía. Y Europa, aunque lenta, tiene memoria. Recuerda que Dúrov estuvo retenido en Francia desde verano de 2024 hasta marzo de 2025 por una investigación sobre la falta de moderadores en Telegram. Y que París acaba de registrar las oficinas de X por manipulación de algoritmos. Estas no son coincidencias: son patrones.
Francia y España: los malos de la película (según los magnates)
Lo que Musk y Dúrov no entienden -o no quieren entender- es que Europa tiene reglas. Y esas reglas no las escriben ellos. España quiere prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Francia propone lo mismo para menores de 15. Ambos países buscan perseguir penalmente a directivos de plataformas que no cumplan. ¿Suena extremo? Quizás. Pero también suena extremo que plataformas con millones de usuarios operen como si fueran territorios sin ley.
El País documenta cómo Dúrov escribió: «Francia es el único país del mundo que está persiguiendo criminalmente a todas las redes sociales que le dan a la gente un cierto grado de libertad». La ironía aquí es deliciosa: el dueño de Telegram, que ha tenido problemas con autoridades en varios países por permitir actividades delictivas en su plataforma, se queja de «persecución». Es como si un conductor borracho se quejara de que la policía lo detiene por «darle libertad» a su automóvil.
La Ley de Servicios Digitales: el arma que Europa ya tiene
Lo que muchos olvidan es que Europa no está inventando el hilo negro. La Ley de Servicios Digitales (DSA) ya existe y, según Bruselas, «proporciona reglas claras para proteger a todos en la UE». El problema no es falta de marco legal, sino aplicación. Y aquí está el meollo: cuando países como España y Francia intentan aplicar esas reglas, los dueños de las plataformas reaccionan como niños a los que les quitan el juguete.
La Comisión Europea insiste en que seguirá «colaborando estrechamente con los Estados miembros para que el entorno en línea en Europa sea seguro, transparente y fiable». Traducción: «No los vamos a dejar solos contra los gigantes tecnológicos». Porque al final, esto no es solo sobre insultos a Sánchez o investigaciones a Dúrov. Es sobre quién manda: ¿los Estados democráticamente elegidos o los magnates que controlan las plataformas donde se debate la democracia?
El meme francés que lo resume todo
Quizás lo más revelador de todo esto fue la respuesta del Ministerio de Exteriores francés. No con un comunicado formal, sino con su cuenta satírica French Response en X. El mensaje a España decía: «Hola Spain, we’ve been there🤝 – Platform owner weaponises it to blast every user against national law – Attacks gov – Gets backed by Russian & tech bros – Harbors drug retail channels – Plays victim of ‘oppression’ – Starts all over again Hold the line,🇪🇸 It’s platform regulation».
Esa sátira resume perfectamente el ciclo: plataforma permite ilegalidades, gobierno intenta regular, dueño ataca al gobierno, se hace la víctima, y vuelve a empezar. Lo que cambia ahora es que Bruselas parece decidida a romper ese ciclo. No con insultos, sino con solidaridad entre Estados miembros. Porque al final, como dijo el portavoz Regnier, las plataformas «ofrecen muchos beneficios que nuestros ciudadanos pueden disfrutar mejor cuando podemos mitigar ciertos riesgos».
El riesgo más grande, parece, no son los algoritmos ni los contenidos nocivos. Es la idea de que quienes controlan las plataformas pueden ignorar las leyes de los países donde operan. Y Europa, por fin, está diciendo: hasta aquí.


