TL;DR
- El Gladbach estaba último en septiembre y ahora suma cinco victorias seguidas
- Eugen Polanski, debutante como técnico principal, revolucionó al equipo en semanas
- La defensa pasó de recibir 18 goles en 8 fechas a apenas 1 en las últimas 3
- El regreso del goleador Kleindienst llega en el momento perfecto para el resurgir
Cuando el último se convierte en primero (o casi)
La Bundesliga tiene una nueva historia de redención que parece sacada de un guión de Hollywood, pero con números reales que duelen: el Borussia Mönchengladbach estaba último en la tabla a finales de septiembre. Cinco partidos sin victorias, un equipo que olía a descenso y un entrenador interino que parecía condenado al fracaso. Fast forward dos meses y la realidad es otra: cinco victorias consecutivas, cuatro de ellas en partidos oficiales, y un ascenso meteórico hasta el duodécimo lugar. Según DW, este renacer inesperado tiene nombre propio: Eugen Polanski.
El novato que aprendió de los maestros
Aquí está el detalle que hace esta historia más interesante: Polanski es debutante como entrenador principal. Sí, el tipo que está revolucionando al Gladbach nunca antes había sido el técnico número uno de ningún equipo. Pero ojo, no llegó en blanco. Su currículum como jugador incluyó un paso por Getafe en España y su formación como entrenador viene de lujo: aprendió de Jupp Heynckes, quien según él era «un formador de personas» que ponía lo humano por encima de todo; después trabajó con Thomas Tuchel en Mainz, quien le enseñó a mejorar cada día con un plan claro; y finalmente se empapó de las ideas de Julian Nagelsmann en Hoffenheim. DW documenta que todas estas influencias hoy moldean su estilo, basado en un mantra simple pero efectivo: «pieza por pieza, semana a semana».
La defensa que dejó de ser coladera
Los números no mienten y aquí es donde la transformación se vuelve tangible. En las primeras ocho fechas, el Gladbach recibió 18 goles. Una media de más de dos por partido, el tipo de estadística que normalmente acompaña a los equipos que se van directo a la segunda división. Pero en las últimas tres jornadas, según DW, apenas concedieron uno solo. La estabilidad defensiva explica buena parte del cambio, pero hay más: el equipo ahora gana más duelos individuales y corre en promedio seis kilómetros más por partido. Seis kilómetros. En fútbol profesional, esa diferencia es abismal.
Kleindienst: el regreso que parece guionizado
Como si el destino quisiera ponerle un broche de oro a esta historia, el último partido trajo una imagen que emocionó a la afición: el retorno de Tim Kleindienst tras una larga lesión. El máximo goleador alemán de la temporada pasada, autor de 16 tantos, vuelve justo cuando el equipo ha encontrado estabilidad. DW señala que Kleindienst ya había llamado la atención del seleccionador nacional Julian Nagelsmann, y a unos meses de la Copa del Mundo 2026, su regreso no solo fortalece al Gladbach sino que pone sobre la mesa una posibilidad interesante: ¿podría el delantero pelear por un lugar en la ofensiva de la «Mannschaft»?
La prueba de fuego que viene
Ahora viene lo bueno, o lo malo, dependiendo de cómo lo veas. Este resurgimiento del Gladbach se enfrenta a su examen más exigente: la visita del RB Leipzig, segundo en la tabla y ganador de cuatro de sus últimos partidos. Aquí es donde veremos si esta metamorfosis es real o solo un espejismo temporal. Porque en el fútbol alemán, las historias bonitas duran lo que tarda un equipo grande en poner los pies en la tierra a los que sueñan. Polanski y su equipo llegan con el pecho inflado, pero el Leipzig no perdona. La pregunta incómoda: ¿estamos ante el inicio de una era o simplemente ante un buen momento que pronto pasará?
Lo cierto es que, independientemente de lo que pase contra el Leipzig, el Gladbach ya escribió un capítulo memorable. De último a duodécimo en semanas, con un técnico novato que resultó ser alumno aventajado de los mejores. En una liga donde normalmente los mismos de siempre dominan, ver a un equipo resurgir de las cenizas con esta contundencia es refrescante. Ahora solo falta ver si pueden mantenerlo. Porque en el fútbol, como en la vida, lo difícil no es llegar, sino quedarse.


