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miércoles, febrero 18, 2026

Oriana: la décima borrasca que tiene a España en alerta roja

Vientos de 170 km/h, ríos desbordados y un país que ya no sabe cuándo parará el temporal

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TL;DR

  • Castellón en alerta roja con vientos de 170 km/h que superan la categoría de huracán
  • El Duero se desborda en Soria y obliga a desalojos mientras el país acumula 10 temporales en 2026
  • Renfe cancela todos los trenes entre Valencia y Cataluña sin alternativas de transporte
  • 17 comunidades autónomas con alertas simultáneas en un fenómeno meteorológico sin precedentes

La décima que no perdona: cuando el temporal se vuelve rutina

No es la primera, ni la segunda, ni la tercera. Oriana es la décima borrasca que azota España en lo que apenas va de 2026, y viene con ganas de dejar huella. Según El País, esta vez el este peninsular se lleva la peor parte, con Castellón en alerta roja por «peligro extraordinario». Lo curioso es que ya ni nos sorprende: diez temporales en mes y medio y seguimos actuando como si fuera la primera vez que llueve en febrero.

170 km/h: cuando el viento supera a un huracán

Las rachas han alcanzado los 170 kilómetros por hora en Castellón. Para ponerlo en perspectiva: un huracán de categoría 2 en la escala Saffir-Simpson tiene vientos sostenidos de 154 a 177 km/h. Estamos hablando de vientos huracanados en territorio español, no en el Caribe. La DGT ha tenido que limitar la velocidad a 80 km/h en carreteras castellonenses, lo que suena a chiste cuando el viento va al doble que los coches. Los bomberos valencianos atendían decenas de incidencias por caída de árboles y desprendimientos, mientras Protección Civil enviaba mensajes de alerta a los móviles en Tarragona y Castellón. ¿El problema? Que los avisos en el celular ya se sienten como notificaciones de spam, no como alertas reales.

El Mediterráneo se vuelve Atlántico: olas de 12 metros

El litoral mediterráneo, ese que asociamos con vacaciones y chiringuitos, está registrando olas de hasta 12 metros de altura. Doce metros. Eso es más alto que un edificio de cuatro pisos. Todas las comunidades con costa tienen alertas por oleaje, y en varias ciudades han cerrado parques y suspendido actividades al aire libre. Sierra Nevada lleva cuatro días cerrada porque la carretera de acceso se hundió. Cuatro días. La estación de esquí más importante del sur de Europa, paralizada porque la infraestructura no aguanta lo que el clima le tira. ¿Alguien está haciendo cuentas de lo que esto cuesta?

Transporte colapsado: cuando el tren dice «hoy no»

Renfe ha suprimido todos los servicios ferroviarios entre la Comunidad Valenciana y Cataluña. Todos. Euromed, Intercity, alta velocidad entre Valencia y Castellón. Y lo peor: sin servicio alternativo. Imagina tener que viajar por trabajo, por emergencia familiar, o simplemente volver a casa, y que te digan «hoy no hay tren, y tampoco tenemos autobuses». La A-33 cortada en Alicante, los accesos al puerto de Navacerrada cerrados en Madrid. España, un país que presume de su red de transporte, se paraliza con cada temporal. Y esto ya va por el décimo.

El Duero se rebela: desalojos en Soria

Mientras en la costa es el viento el protagonista, en Castilla y León es el agua la que da miedo. El río Duero pasa por San Esteban de Gormaz con 5 metros de altura y un caudal de 275 metros cúbicos por segundo. Tanto que el Cecopi ha ordenado desalojos y confinamientos. La Junta ha habilitado el IES La Rambla como punto de evacuación. Escuelas convertidas en refugios porque los ríos ya no caben en sus cauces. ¿Cuántas veces más vamos a ver esta película antes de tomar en serio la gestión de cuencas?

17 comunidades en alerta: cuando el problema es de todos

Las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas tienen algún nivel de alerta. Vientos, nevadas, riesgo de aludes, lluvias, oleaje. Es como si el país entero estuviera bajo asedio meteorológico. Lo preocupante no es solo la intensidad de Oriana, sino la frecuencia: diez borrascas en 45 días. ¿Esto es el nuevo normal? ¿O es que 2026 viene con ganas de batir récords? Lo cierto es que cada temporal encuentra a España igual de vulnerable, igual de sorprendida, igual de improvisada.

La pregunta incómoda: ¿cuándo dejaremos de actuar como si fuera la primera vez?

Diez temporales en lo que va de año. Diez. Y seguimos cortando carreteras, cancelando trenes, desalojando pueblos y enviando alertas al móvil como si fuera algo excepcional. Oriana no es una anomalía, es la norma en un 2026 que parece decidido a probar los límites de la infraestructura española. La pregunta no es cuándo parará el temporal, sino cuándo dejaremos de actuar como si cada borrasca fuera una sorpresa. Porque lo verdaderamente extraordinario no es el viento de 170 km/h, sino que después de diez avisos, sigamos sin estar preparados.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

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