TL;DR
- Boris Gurman, de 69 años, arrebató el arma a uno de los atacantes antes de ser asesinado junto a su esposa
- La pareja iba a celebrar 35 años de matrimonio en enero y murió protegiendo a otros en la celebración de Hanukkah
- Mientras tanto, senadores mexicanos guardaban un minuto de silencio en la Casona de Xicoténcatl
- Los atacantes eran padre e hijo con licencia de armas y motivación yihadista, según autoridades australianas
- Australia sufre su peor masacre en décadas con 15 muertos y más de 40 heridos
El minuto de silencio y la eternidad del valor
Mientras en la Casona de Xicoténcatl, en la Ciudad de México, senadores y diplomáticos guardaban un minuto de silencio por las víctimas del ataque en Bondi Beach, Boris y Sofía Gurman demostraban con hechos lo que realmente significa el coraje. La pareja judía, que iba a celebrar 35 años de matrimonio en enero, no se quedó en gestos protocolarios: enfrentó directamente a los terroristas y murió intentando salvar a otros. La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, hablaba de «condolencias» y «compromiso con la paz» mientras, a 13,000 kilómetros de distancia, un mecánico jubilado de 69 años forcejeaba con un yihadista por un arma.
La peor masacre en décadas que nadie vio venir
Australia sufrió este fin de semana la peor masacre de las últimas décadas, según la BBC. Dos atacantes, padre e hijo de 50 y 24 años, dispararon contra una multitud que celebraba el inicio de Hanukkah en Bondi Beach. El saldo: 15 muertos y más de 40 heridos. Lo que debería haber sido «una noche de paz y alegría», como dijo el primer ministro de Nueva Gales del Sur, se convirtió en una carnicería. Y aquí viene lo interesante: Sajid Akram, el padre, tenía licencia de armas de fuego para caza recreativa y estaba vinculado a seis armas, todas usadas en el ataque. Llegó a Australia en 1998 con visa de estudiante. Su hijo, Naveed Akram, es ciudadano australiano y ya había sido investigado en 2019 por sus vínculos con personas encarceladas, pero las autoridades determinaron que «no había indicios de que supusiera una amenaza continua».
El video que muestra lo que el protocolo no puede
Mientras Alejandro Murat Hinojosa, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, presumía que México tiene «relaciones comerciales preferenciales con 27 por ciento de las naciones del planeta», las cámaras de seguridad captaban algo más concreto: Boris Gurman forcejeando con uno de los atacantes, arrebatándole el arma y golpeándolo con ella. La dueña del video dijo a Reuters que Gurman «no huyó, sino que se lanzó directamente hacia el peligro, usando toda su fuerza para arrebatar el arma y luchar hasta el final». Sofía, su esposa de 61 años, estaba a su lado. Ambos murieron. Testigos los llamaron «héroes». La familia dijo sentir «profundo orgullo por su valentía y generosidad». Mientras tanto, en México, el embajador de Costa de Marfil, Djérou Robert Ly, hablaba de «diálogo constante y constructivo».
La contradicción australiana: control de armas que falló
Australia es un país que ha «reforzado durante años el control de armas», según la BBC. Pero Sajid Akram tenía licencia legal. Seis armas registradas. Todo en orden, aparentemente. El primer ministro Anthony Albanese confirmó que el ataque «parece que esto estuvo motivado por la ideología del Estado Islámico». Padre e hijo actuaron solos, no formaban parte de una célula mayor, pero estaban «claramente» motivados por «ideología extremista». Aquí la pregunta incómoda: ¿de qué sirven los controles si un hombre con antecedentes de investigación por vínculos con extremistas puede tener seis armas legalmente? El hijo fue interrogado en 2019, pero las autoridades decidieron que no era amenaza. Error fatal.
Lo que realmente significa «ser protagonista»
En la recepción diplomática mexicana, Murat Hinojosa declaró: «México no es un observador del sistema internacional, es un protagonista». Boris y Sofía Gurman entendían otro tipo de protagonismo: el de enfrentar a dos terroristas armados cuando todos huían. El de una pareja que llevaba 34 años casada y eligió morir juntos protegiendo a desconocidos. El Senado mexicano expresó sus condolencias, pero los Gurman no necesitaban condolencias: necesitaban que alguien les hubiera quitado las armas a los Akram antes del domingo. Necesitaban que el sistema de inteligencia australiano conectara los puntos que tenía frente a sus narices desde 2019.
La memoria que vale más que los discursos
Boris era mecánico jubilado, «conocido por su generosidad y fortaleza silenciosa». Sofía trabajaba en Australia Post, «profundamente querida por sus colegas». Vivían «una vida honesta y trabajadora» en Bondi. No eran diplomáticos, no tenían tratados comerciales con 52 países, no presidían comisiones. Pero cuando llegó el momento, hicieron lo que ningún protocolo diplomático puede hacer: actuar. Mientras el mundo político sigue hablando de «renovación de mecanismos multilaterales» y «construir un orden internacional más humano», la lección de Bondi Beach es más simple y más brutal: a veces la valentía de dos personas comunes vale más que todos los minutos de silencio de todas las cancillerías del mundo.
Fuentes consultadas:
- Jornada – Senadores y diplomáticos guardan minuto de silencio por víctimas del ataque en Sídney
- Bbc – Quiénes eran los atacantes y otras 3 preguntas sobre el tiroteo que dejó 15 muertos en la playa Bondi Beach de Australia – BBC News Mundo
- Elcomentario – La pareja que murió al tratar de detener a los atacantes en la playa Bondi Beach de Australia – BBC News Mundo


