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jueves, febrero 5, 2026

Bolsonaro a punto de ‘morir’ para el Ejército brasileño

El Tribunal Supremo Militar decide si el expresidente es digno de sus galones tras intentar dar un golpe de Estado

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TL;DR

  • El Tribunal Supremo Militar de Brasil juzga por primera vez a oficiales de alta graduación por golpismo
  • Bolsonaro y cuatro altos mandos enfrentan la ‘muerte ficticia’: ser expulsados simbólicamente de las Fuerzas Armadas
  • La fiscalía militar argumenta que violaron preceptos éticos al intentar ‘invertir la lógica constitucional’
  • El proceso durará meses y podría afectar su estatus carcelario, pero no sus pensiones familiares

Un tribunal bicentenario con un caso sin precedentes

Imagina un tribunal que nació en 1808, cuando Brasil todavía era un imperio, y que ahora tiene que decidir si un expresidente de la república merece seguir siendo considerado militar. Ese es el escenario surrealista que vive el Tribunal Supremo Militar brasileño, que según Elpais emprende este martes un juicio como ningún otro en sus dos siglos largos de historia. Por primera vez, juzga a oficiales de alta graduación y a militares condenados por golpismo. Y no cualquier militar: Jair Messias Bolsonaro, expresidente y capitán del Ejército en la reserva, tres generales y un almirante.

La ‘muerte ficticia’ que duele más que la real

Aquí no se trata de años más en prisión -ya tienen entre 19 y 27 años por conspirar contra el poder legítimo- sino de algo que en el mundo castrense duele más: la dignidad. La fiscalía militar pide la expulsión de Bolsonaro de las Fuerzas Armadas argumentando que «violó preceptos éticos militares». El pliego de acusaciones es una joya de la hipocresía institucional: lideró una organización para «alcanzar objetivos inconstitucionales», intentó llevar a Brasil a «un nuevo periodo de excepción democrática», «promovió ataques a militares que no respaldaron el movimiento golpista» e intentó «invertir la lógica constitucional de la sumisión del poder militar al civil». O sea, todo lo que un militar no debería hacer, pero que hizo un expresidente que era militar.

El privilegio carcelario que podrían perder

Bolsonaro está recluido en el ala militar de la cárcel de máxima seguridad de Pampuda, en Brasilia, donde según Elpais tiene atención médica las 24 horas y un patio para pasear. Si el tribunal falla en su contra, perdería ese privilegio. Pero aquí viene lo curioso: la llamada «muerte ficticia» -que significa que simbólicamente habrán muerto para las Fuerzas Armadas- no afectará al bolsillo familiar. Mientras estén en buenos términos con sus esposas e hijas menores o solteras, ellas heredarán la pensión. Bolsonaro se embolsa casi 13.000 reales mensuales (unos 2.580 euros), mientras que el general Gustavo Heleno, que lideró a los cascos azules de la ONU en Haití, recibe 38.000 reales (alrededor de 6.129 euros).

Un tribunal dividido entre uniformados y civiles

La composición del tribunal dice mucho sobre la tensión en Brasil: 15 miembros, cinco civiles y diez militares. En caso de empate, la presidenta de la corte, Maria Elizabeth Rocha, una civil, emitirá su voto, siempre a favor del reo. Elpais documenta que tras la condena a los golpistas, Rocha ha protagonizado tensiones públicas con alguno de sus colegas militares. El general Heleno, el más anciano del quinteto, es el que tiene más opciones de no ser expulsado. Los que corren mayor riesgo de «morir» a ojos del Ejército son Bolsonaro y el general Walter Braga Netto, quien fue ministro y candidato a vicepresidente en 2022.

La ironía de juzgar la dignidad después de la condena

Hay algo profundamente absurdo en este proceso: ya están condenados a décadas de prisión por intentar dar un golpe de Estado, pero ahora un tribunal militar debe decidir si son «dignos» de seguir siendo militares. Como si la condena civil no fuera suficiente evidencia de indignidad. El Tribunal Supremo Militar está más habituado a evaluar la dignidad de condenados por corrupción, pero este caso es «realmente extraordinario». El proceso durará meses y es muy probable que el fallo final se conozca después de las elecciones presidenciales. Una coincidencia que huele a cálculo político.

Lo que realmente está en juego

Más allá de los galones y las pensiones, lo que se juzga aquí es la relación entre el poder civil y el militar en Brasil. Bolsonaro intentó «invertir la lógica constitucional de la sumisión del poder militar al civil», según la acusación. Si el tribunal militar lo expulsa, estaría reconociendo públicamente que hubo un intento de golpe. Si no lo hace, estaría validando que un militar puede intentar derrocar al gobierno civil y seguir siendo considerado «digno». Es un juicio sobre la propia identidad de las Fuerzas Armadas brasileñas: ¿siguen siendo la institución golpista del pasado o han aprendido a respetar la democracia?

El dato más revelador: Bolsonaro promovió «ataques a militares que no respaldaron el movimiento golpista». No solo intentó dar un golpe, sino que castigó a quienes dentro de su propia institución se negaron a seguirlo. Eso es lo que la fiscalía llama «violación de preceptos éticos militares». Pero la pregunta incómoda es: ¿cuántos militares que no fueron atacados públicamente sí simpatizaron en privado con el golpe? El tribunal juzga a cinco hombres, pero la sombra de la complicidad es mucho más larga.


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