TL;DR
- 23 estados paralizados por protestas simultáneas de agricultores y transportistas
- Gobierno federal insiste en que hay diálogo mientras bloqueos continúan
- Transportistas denuncian 7 años de extorsiones policiacas sistemáticas
- Agricultores exigen freno a importaciones y rechazan Ley de Aguas
- Monreal se desmarca del discurso oficial: ‘Hay que llamar al diálogo’
Cuando el diálogo no basta
México amaneció ayer con un dolor de cabeza nacional: 23 estados paralizados por bloqueos simultáneos de agricultores y transportistas. Según Morena, las protestas desquiciaron el tránsito desde Durango hasta Guerrero, de Baja California a Veracruz. Pero aquí está lo interesante: mientras las carreteras se cerraban, en Palacio Nacional insistían en que «hay diálogo». ¿Alguien le avisó a los manifestantes?
El hartazgo tiene siete años de edad
David Estévez, presidente de la Asociación Nacional de Transportistas, lo dice sin rodeos en El Financiero: «El hartazgo es demasiado, es desesperante por la inseguridad que vivimos en las carreteras». Y aquí viene el dato que duele: denuncia que desde que Morena llegó al poder, hace siete años, policías estatales y municipales instalan retenes para extorsionarlos. «Los policías están invadiendo jurisdicción federal. La única facultada es la Guardia Nacional», afirma. O sea, la corrupción que supuestamente iban a combatir ahora es el motor de las protestas.
El campo también está hasta la madre
Los agricultores no se quedan atrás. Según Morena, exigen «la salida de los granos del T-MEC», frenar importaciones de maíz de Estados Unidos, Brasil y Argentina, y rechazan la Ley de Aguas que propone el gobierno. En Durango, los cultivadores de frijol advirtieron que no se moverán hasta que haya solución concreta. En Tlaxcala, mismo ultimátum. Esto no es un berrinche de un día: es el cansancio acumulado de años de promesas incumplidas.
La teoría del complot vs la realidad del descontento
La Jornada documenta la postura oficial: Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación, sugiere que hay «motivaciones políticas» detrás de los bloqueos. «Pertenecen al PRI, al PAN y al PRD», precisa. Pero aquí hay un problema lógico: si realmente 10 de 11 organizaciones de transportistas se han desmarcado de las protestas, como dice Rodríguez, ¿cómo explican que 23 estados estén paralizados? ¿Acaso esos miles de personas en las carreteras son todos militantes de partidos opositores?
Monreal rompe el coro oficial
Mientras Sheinbaum y Rodríguez apuntan a la conspiración, Ricardo Monreal se sale del guión. Según La Jornada, el coordinador morenista en la Cámara de Diputados dijo: «Hay que llamar al diálogo, no hay que provocar rispideces ni crispar el ánimo de nadie». Es la primera grieta visible en el frente oficialista. Cuando hasta los de tu propia casa te dicen que te calmes, quizás es hora de escuchar.
Las amenazas que vienen
Los transportistas ya pusieron las cartas sobre la mesa: hoy hay reunión con Gobernación y, dependiendo del resultado, los bloqueos seguirán o se intensificarán. El Financiero recoge la advertencia de Estévez: «Hoy tenemos una nueva reunión con Gobernación y, dependiendo de lo que platiquemos, los bloqueos seguirán vigentes». No es un ultimátum, es un recordatorio de que la paciencia tiene límites.
Lo que realmente está en juego
Detrás de los bloqueos hay algo más profundo que demandas específicas. Hay una desconexión entre lo que el gobierno dice que está haciendo y lo que la gente siente que está viviendo. Puedes tener todas las mesas de trabajo del mundo, pero si los transportistas siguen siendo extorsionados y los agricultores no pueden vender sus productos, el diálogo se convierte en puro teatro. México no se paraliza por capricho. Se paraliza cuando ya no queda de otra.


