TL;DR
- EE.UU. bloquea barcos petroleros venezolanos desde diciembre mientras el dólar se desploma
- Maduro exporta petróleo a todo el mundo pero se queda con las ganancias, según usuarios de DW
- La narrativa del ‘saqueo’ choca con la realidad de un gobierno que vende recursos sin beneficio popular
- El acuerdo Mercosur-UE amenaza con debilitar aún más a los agricultores latinoamericanos
- La guerra en Ucrania distrae recursos que podrían usarse para desarrollo regional
El bloqueo que no es bloqueo (o cómo se juega con las palabras)
Desde el 16 de diciembre, Estados Unidos tiene interceptados barcos petroleros que intentan entrar y salir de Venezuela. Suena a bloqueo total, ¿verdad? Pero ahí está el primer chiste mal contado: según DW, usuarios como Andrés Gaviria de Colombia señalan que «Maduro exporta petróleo a todo el mundo». Entonces, ¿hay bloqueo o no? La respuesta parece ser: hay bloqueo para lo que a EE.UU. no le conviene, y libre comercio para lo que sí. La contradicción es tan evidente que duele.
El dólar en picada y la excusa perfecta
Nicolás Ventura desde Perú lo dice sin tapujos: «El dólar estadounidense está cayendo en picada y Estados Unidos necesita una excusa para poder quedarse con los recursos de Venezuela». No es teoría conspirativa barata – es economía básica. Cuando tu moneda se desploma, necesitas activos duros. Y el petróleo venezolano, con las mayores reservas probadas del mundo, es el activo más duro que existe. El timing es sospechoso: dólar cayendo, bloqueo aumentando. Casualidad, dicen algunos. Estrategia, evidencian los hechos.
Maduro: el vendedor que no representa a nadie (pero vende igual)
Aquí viene otro absurdo digno de telenovela: según usuarios de DW, Maduro «no es el presidente electo de Venezuela, y por lo tanto no tiene derecho de vender el petróleo». Pero lo hace. Y según Andrés Gaviria, «se queda con toda la ganancia de la venta del petróleo, dinero que le corresponde al pueblo venezolano». Entonces tenemos a un gobierno no reconocido vendiendo recursos que no le pertenecen, mientras el país que lo bloquea también quiere esos recursos. El pueblo venezolano queda como espectador de un partido donde todos juegan con su pelota.
El Mercosur-UE: el acuerdo que nos venden como ganancia pero huele a pérdida
Mientras el drama venezolano ocupa titulares, en otra esquina del tablero se cocina otro desastre. El acuerdo Mercosur-Unión Europea que Lula quiere firmar «ahora» tiene a los usuarios de DW encendidos. José García desde Venezuela advierte que «Argentina debería salir del Mercosur porque no tiene ningún beneficio para la economía del país». Pero el golpe más duro viene de Lucas Salinas en Argentina: «La UE puede vender todos los productos al Mercosur. Pero el Mercosur no puede vender nada a Europa». Suena familiar, ¿no? Las mismas reglas desiguales de siempre, solo que con nuevo empaque.
La guerra que nos distrae (y nos cuesta)
Gustavo Molina desde Argentina lanza una verdad incómoda sobre Ucrania: «Europa tiene un poco de responsabilidad en esta guerra. En lugar de imponer bloqueos económicos a Rusia, debería luchar por la paz». Pero la cereza del pastel viene de Ernesto Martínez, también argentino: «Por un lado, apoya la guerra, pero por el otro quiere hacer negocios con Rusia y pide a EE.UU. que envíe recursos para que la guerra continúe». Mientras Europa y EE.UU. juegan a la geopolítica con recursos que podrían desarrollar América Latina, nuestros países siguen exportando materias primas e importando problemas.
El saqueo con guante blanco
Daniel Castro desde Costa Rica lo resume mejor que nadie: «Estados Unidos no tiene derecho a hacer lo que está haciendo. Está saqueando a la fuerza las riquezas de América Latina». Pero el saqueo moderno no necesita ejércitos invasores. Basta con bloquear lo que no controlas, firmar acuerdos desiguales, y mantener guerras que distraen recursos. El petróleo venezolano, los productos agrícolas del Mercosur, la atención geopolítica – todo se va en un juego donde las cartas están marcadas desde el inicio.
Lo más triste es que mientras discutimos si Maduro tiene derecho a vender o EE.UU. tiene derecho a bloquear, nadie pregunta cuándo tendrá derecho el pueblo venezolano a decidir sobre sus recursos. O cuándo los agricultores latinoamericanos podrán competir en igualdad de condiciones. O cuándo dejaremos de financiar guerras ajenas con nuestra pobreza. Las respuestas, como siempre, están en quién controla el tablero. Y por ahora, no somos nosotros.


