TL;DR
- El exconsejero delegado del Banco Sabadell tiene una cláusula de no competencia que le puede pagar hasta 4 millones de euros
- El blindaje se activa si el banco decide prescindir de él sin que haya incumplido sus deberes
- La cláusula también se dispararía si se hubiera materializado la OPA del BBVA sobre el Sabadell
- González Bueno llegó al banco en 2020 y sale tras el fracaso de la oferta hostil del BBVA
- Hasta 27 directivos del Sabadell tenían cláusulas similares por la amenaza de la OPA
El «momento óptimo» que vale millones
Banco Sabadell anuncia la salida «de común acuerdo» de su consejero delegado César González Bueno y dice que encontraron el «momento óptimo» para el relevo. Lo que no dice tan claramente es que ese momento óptimo viene con un precio: hasta cuatro millones de euros. Según el Informe Anual sobre Remuneraciones de 2024, el contrato del directivo estaba blindado con una cláusula de no competencia que podría costarle al banco esa cantidad astronómica. Y aquí la ironía: el «momento óptimo» parece coincidir justo con el fracaso de la OPA del BBVA, cuando el banco ya no necesita tanto blindaje contra la competencia.
La cláusula que vale dos años de sueldo
El detalle que duele: la cláusula de no competencia post-contractual equivale a dos anualidades de retribución fija. Para 2025, González Bueno tenía previsto un salario fijo de dos millones de euros, más 301.000 euros en aportaciones a planes de pensiones. Haz las cuentas: dos anualidades de eso son cuatro millones. Pero ojo, la cláusula solo se activa en dos supuestos específicos: cuando el banco decide prescindir de él «sin que ello obedezca a un incumplimiento» o cuando hay un «cambio de control». Justo lo que casi pasa con la OPA del BBVA.
El fantasma de la OPA que sigue pagando
Aquí está lo más curioso: la cláusula se diseñó pensando en la fallida OPA del BBVA. Si el banco vasco se hubiera hecho con el control del Sabadell, González Bueno se habría llevado sus cuatro millones por no trabajar para la competencia. Pero la OPA fracasó miserablemente -ni siquiera alcanzó el 30% de aceptación mínimo- y sin embargo, el directivo igual se va con su blindaje intacto. Es como si te aseguraran contra un terremoto que nunca llegó, pero igual te pagan el seguro porque te asustaste.
No era el único con paracaídas de oro
González Bueno no era el único directivo con el paracaídas dorado. Hasta 27 directivos del Sabadell tenían cláusulas similares que se activarían en caso de cambio de control. La amenaza de la OPA del BBVA hizo que el banco catalán blindara a su cúpula directiva con estas cláusulas millonarias. El problema es que cuando la amenaza desaparece, las cláusulas quedan ahí, esperando cualquier excusa para activarse. Y «momento óptimo» suena a excusa perfecta.
El compromiso que no compromete tanto
Como parte de su «compromiso» con la entidad, González Bueno destinó 300.000 euros a comprar acciones del banco que debía mantener durante cinco años o hasta su salida. Ahora que se va, puede rescatarlas. O sea, el compromiso dura lo que dura su contrato. Llegó en 2020, con 63 años, y se va a los 66. Tres años al mando, posible salida con hasta cuatro millones, y las acciones que compró «como compromiso» las recupera al irse. No está mal para un «compromiso» temporal.
La geografía del no-trabajo
Por esos millones, González Bueno se compromete a no trabajar para la competencia en España, Reino Unido y México durante dos años. Curioso que México aparezca en la lista, siendo que el Sabadell ya no tiene presencia allí. Pero bueno, mejor prevenir que lamentar, aunque cueste cuatro millones. Lo interesante es que si el banco lo despide por incumplimiento, la cláusula se reduce a una anualidad y un año. O sea, si la cagas, te llevas la mitad. Si no la cagas y simplemente te vas «en el momento óptimo», te llevas el doble. ¿Qué incentivo crea esto?
El relevo que llega de la filial británica
Marc Armengol, el actual máximo responsable de la antigua filial británica TSB, será el nuevo consejero delegado. El relevo se produce sin más detalles sobre los términos, según El País. Lo que sí está claro es que el banco quiere «pasar página» al episodio de la OPA. La pregunta es: ¿a qué costo? Porque pasar página con cheques de cuatro millones no es exactamente olvidar el asunto, es más bien pagar por el olvido.
La pregunta incómoda
Al final, el asunto deja una pregunta incómoda: ¿cuándo un blindaje deja de ser protección y se convierte en premio por irse? González Bueno llegó para pilotar el banco en 2020, vivió la amenaza de la OPA del BBVA, vio cómo fracasaba, y ahora se va con un paquete que podría alcanzar los cuatro millones. Todo «de común acuerdo» y en el «momento óptimo». Lo que no dicen es si ese momento es óptimo para el banco, para los accionistas, o solo para el directivo que se lleva el cheque. Porque cuatro millones por no trabajar para la competencia suena a mucho, especialmente cuando la competencia que casi te compra ya se rindió.
Fuentes consultadas:
- Elpais – González Bueno tenía un blindaje de hasta cuatro millones de euros
- Elpais – González Bueno tenía un blindaje de hasta cuatro millones de euros
- Elpais – González Bueno tenía un blindaje de hasta cuatro millones de euros
- Elpais – González Bueno tenía un blindaje de hasta cuatro millones de euros
- Elpais – González Bueno tenía un blindaje de hasta cuatro millones de euros


