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viernes, enero 9, 2026

Zapopan: 15 minutos de balas y una Lamborghini perforada

La violencia que no necesita explicación pero sí respuestas

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TL;DR

  • Alberto Prieto Valencia, comerciante de cereales, fue ejecutado junto a su hija de 16 años
  • El ataque duró 15 minutos contra una Lamborghini Urus naranja en Residencial Victoria
  • Las autoridades mencionan «rifas colombianas ilegales» pero no dan detalles
  • Los escoltas del comerciante no pudieron repeler el ataque de 10 sicarios armados
  • El secretario de Gobierno de Jalisco minimiza los daños materiales del enfrentamiento

15 minutos que duraron una eternidad

Imagina esto: son las 2 de la tarde en la colonia Residencial Victoria de Zapopan. Un hombre maneja su Lamborghini Urus color naranja – sí, naranja, como para que nadie lo confunda con otro vehículo. De repente, 10 tipos armados con fusiles de grueso calibre abren fuego. No son disparos al aire, no son advertencias. Son 15 minutos de balaceras continuas, según los videos que circularon en redes sociales y que documenta El País. La camioneta queda perforada como coladera, la parte frontal convertida en queso gruyere. El conductor era Alberto Prieto Valencia, comerciante del mercado de Abastos que, según el mismo reporte, «comercializaba cereales y tenía también una empresa de transporte». Cereales. Transporte. Y una Lamborghini Urus. Algo aquí no cuadra, o cuadra demasiado bien con el México que conocemos.

La hija que no debería haber estado ahí

Lo más brutal no es la ejecución en sí – tristemente, nos hemos acostumbrado a esas noticias. Lo que duele hasta el alma es que en el hospital murió su hija de 16 años. Una adolescente que probablemente solo iba con su papá, que quizás pensaba en la escuela, en sus amigos, en su vida. No en fusiles de grueso calibre. No en 10 sicarios esperando en una colonia residencial. Las autoridades de Jalisco, a través del secretario general de Gobierno Salvador Zamora, confirmaron los dos muertos y un herido grave, pero El País menciona que el número de heridos podría ascender a cinco, presuntamente los escoltas del comerciante. Sí, escoltas. Porque un comerciante de cereales con escoltas ya nos dice todo lo que necesitamos saber sobre el nivel de riesgo en el que vivía.

Las «rifas colombianas» y lo que no se dice

Aquí viene lo bueno: Zamora soltó la bomba y luego se hizo el que no sabe. Dijo que la investigación tomaría en cuenta «una posible vinculación del comerciante asesinado con unas ‘rifas colombianas ilegales que aparecieron en el mercado de Abastos'». Punto. Fin de la explicación. No dijo qué son esas rifas, cómo operan, quiénes las controlan, por qué son ilegales, ni por qué alguien mataría a un comerciante de cereales por eso. Es como decir «hubo un problema con unas cositas» y esperar que todos asentimos. El reporte no profundiza porque las autoridades no profundizaron. Típico: mencionan algo que suena exótico («rifas colombianas») para dar la impresión de que saben de qué hablan, pero sin comprometerse con detalles que luego tendrían que explicar.

Los escoltas que no escoltaron

Este detalle es para enmarcar: los escoltas viajaban en otro vehículo. Otro vehículo. No en la Lamborghini con el jefe. ¿De qué sirven escoltas si no están cerca para proteger? Según la cobertura, «no pudieron repeler la agresión». No es que no intentaron – es que literalmente no pudieron. Diez tipos con fusiles contra escoltas que venían atrás. Es como llevar paraguas pero dejarlos en casa cuando llueve. La pregunta incómoda: ¿los escoltas eran realmente para protección o solo para aparentar? ¿O quizás el nivel de amenaza era tan alto que ni con escoltas cerca se podía garantizar seguridad?

La minimización oficial: «Hasta ahorita no tenemos ese corte»

Mientras una familia llora a su padre y a una adolescente, mientras una colonia entera escuchó 15 minutos de balazos, el secretario Zamora se preocupa por los daños materiales. Su declaración es de antología: «Hasta ahorita no tenemos ese corte completo de vehículos dañados o algún otro tipo de inmuebles que hayan sido dañados». Como si lo importante fueran los coches rayados, no las vidas truncadas. El medio registra esta declaración sin comentario, pero el contraste habla por sí solo: dos muertos, una hija adolescente, cinco heridos, y la preocupación oficial es si hay coches dañados. Prioridades.

Lo que esta balacera nos dice (y lo que calla)

Esta no es una nota más de violencia. Es un manual de cómo operan las cosas en ciertos círculos de Jalisco. Un comerciante con negocio aparentemente legal (cereales, transporte) maneja un auto de 3 millones de pesos, tiene escoltas, y muere en una ejecución de película. Las autoridades mencionan vagamente «rifas colombianas» pero no explican. Los escoltas no sirvieron de nada. Y al final, lo que queda son preguntas: ¿Qué cereales vende alguien que necesita una Lamborghini y escoltas? ¿Qué transporte maneja que atrae a 10 sicarios? ¿Qué son esas «rifas colombianas» que merecen una ejecución tan espectacular? Lo más preocupante es que probablemente nunca lo sabremos. Porque en México, a veces las balas hablan más claro que las autoridades.


Fuentes consultadas:

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