TL;DR
- México envió 814 toneladas de víveres en barcos militares a Cuba
- La ayuda incluye leche, carne, frijol, arroz y productos de higiene
- Sheinbaum ofrece mediación diplomática entre Cuba y Estados Unidos
- Cuba enfrenta crisis energética y desabasto de alimentos básicos
No es caridad, es política exterior con víveres
Cuando dos barcos de la Armada mexicana zarparon de Veracruz con 814 toneladas de comida hacia Cuba, no era solo un gesto humanitario. Era un mensaje diplomático con sabor a frijol y arroz. Según el comunicado oficial del gobierno, el Buque Papaloapan llevaba 536 toneladas de alimentos básicos y el Isla Holbox otras 277 toneladas de leche en polvo. Pero aquí está el detalle que nadie menciona: esto ocurre mientras Jornada reporta que Sheinbaum ofrece formalmente a México como mediador entre Cuba y Estados Unidos.
La lista del mandado que revela la crisis
Vamos a lo concreto: ¿qué mandó México? Leche líquida, productos cárnicos, galletas, frijol, arroz, atún en agua, sardina, aceite vegetal y artículos de higiene personal. No es cualquier lista. Es el inventario de lo que falta en una isla que, según la propia Sheinbaum, «no puede recibir petróleo del extranjero». La crisis energética cubana no es nueva, pero que un presidente mexicano lo mencione en conferencia mientras manda ayuda es señal de que la situación está grave. Y ojo: según el comunicado oficial, todavía quedan más de 1,500 toneladas de leche en polvo y frijol por enviar.
Mediación diplomática: el oficio que nadie pidió
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Sheinbaum no solo manda comida. También ofrece los oficios diplomáticos de México para mediar entre Washington y La Habana. «Depende de las partes que se pongan de acuerdo», dice la presidenta, como si fuera cosa de sentarse a platicar. Pero la realidad es más complicada: el embargo estadounidense a Cuba lleva más de 60 años y las tensiones no se resuelven con buena voluntad. México intenta posicionarse como el hermano mayor que puede hablar con todos, pero la pregunta incómoda es: ¿realmente alguien le pidió que mediara?
La ayuda que no es excepción, es tradición
El gobierno mexicano se apura en aclarar que esto no es algo extraordinario. Según su propio comunicado, «nuestro país siempre ha brindado ayuda a los pueblos hermanos que lo necesitan». Y citan ejemplos recientes: incendios en California y Chile, inundaciones en Texas. Es la diplomacia de la solidaridad, pero con cálculo político. Porque mientras México ayuda a Cuba, también ayuda a estados estadounidenses. El mensaje es claro: podemos ser amigos de todos, incluso cuando esos «todos» no se llevan entre sí.
El elefante en la habitación: ¿y el petróleo?
Sheinbaum menciona que Cuba «no puede recibir petróleo del extranjero». Esa frase, aparentemente técnica, esconde la verdadera crisis. Sin combustible, no hay transporte, no hay generación eléctrica, no hay producción agrícola. La ayuda alimentaria es un parche, no una solución. México manda comida, pero no puede mandar petróleo sin enfrentarse a las sanciones estadounidenses. Aquí está la contradicción: ofreces mediación pero no puedes resolver el problema central porque te metes en camisa de once varas con tu principal socio comercial.
¿Solidaridad o posicionamiento geopolítico?
La pregunta que queda flotando es simple: ¿esto es pura solidaridad o hay cálculo detrás? México recupera un papel que tuvo durante la Guerra Fría: el país no alineado que puede hablar con ambos bandos. Pero el mundo ya no es bipolar. China y Rusia también están en el juego cubano. Sheinbaum intenta colocar a México en la mesa de las grandes potencias, usando a Cuba como excusa. La ayuda humanitaria es real y necesaria, pero también es la moneda de cambio para entrar a un juego diplomático más grande.
Lo cierto es que mientras los barcos mexicanos descargan víveres en Cuba, la diplomacia mexicana intenta descargar su influencia en Washington. Dos operaciones paralelas, un mismo objetivo: demostrar que México todavía tiene peso en el patio trasero de Estados Unidos. La pregunta es si alguien está realmente escuchando.


