TL;DR
- Dos buques de guerra mexicanos transportan 814 toneladas de alimentos a Cuba en medio del bloqueo energético de Trump
- El Papaloapan lleva 536 toneladas de víveres y el Isla Holbox 277 toneladas de leche en polvo
- Sheinbaum niega haber hablado con Trump sobre el petróleo, pero admite que el tema se discutió en otros niveles
- México ganó 1,500 millones de dólares vendiendo petróleo a Cuba en los últimos tres años
- Cubanos hacen filas de 15 horas por 40 litros de combustible mientras el gobierno pide «esfuerzo y creatividad»
La Armada se convierte en repartidor de despensa
No es cualquier barco el que cruza el Golfo de México hacia La Habana. Son dos buques de la Armada mexicana -el Papaloapan y el Isla Holbox- cargados hasta el tope con 814 toneladas de víveres. Según reporta El País, el más grande transporta 536 toneladas de alimentos básicos: leche líquida, carne, galletas, frijol, arroz, atún, sardina y aceite vegetal, además de artículos de higiene personal. El otro lleva exclusivamente 277 toneladas de leche en polvo. Cuatro días de travesía para llegar a una isla donde la gente hace filas de 15 horas por 40 litros de combustible.
El bloqueo que estrangula a Cuba
La situación en Cuba es tan crítica que el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha tenido que implementar medidas parecidas al «Período Especial» de los noventa. El bloqueo energético impuesto por Donald Trump tiene a la isla en estado de emergencia, con apagones constantes y una escasez que obliga al presidente cubano a pedir a sus ciudadanos «esfuerzo» y «creatividad». Mientras tanto, en Washington, Trump presume: «Cuba vivía del dinero y el petróleo de Venezuela, y nada de eso está llegando ahora».
La danza diplomática de Sheinbaum
Claudia Sheinbaum juega un doble juego que requiere precisión de cirujano. Por un lado, afirma que su gobierno está «en todos los trabajos diplomáticos para poder reenviar petróleo a Cuba». Por otro, reconoce que «obviamente, no queremos que haya sanciones para México». La presidenta niega que Trump le haya pedido directamente que detenga los envíos de crudo -«ella no está enviando petróleo», dice el estadounidense-, pero admite que el tema sí se discutió entre el secretario de Exteriores mexicano, Juan Ramón de la Fuente, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Los 1,500 millones que nadie menciona
Aquí está el dato que hace ruido: México lleva tres años vendiendo petróleo a Cuba en un esquema comercial que le ha dejado ingresos por 1,500 millones de dólares desde 2023. No es caridad, es negocio. Y mientras la ayuda humanitaria viaja en buques de guerra, queda pendiente el envío de más de 1,500 toneladas adicionales de leche en polvo y frijol. La Cancillería mexicana habla de «principios humanistas» y «vocación solidaria», pero el dinero sigue fluyendo en ambas direcciones.
¿Solidaridad o cálculo político?
La pregunta incómoda es: ¿hasta qué punto esta ayuda es genuinamente humanitaria y hasta qué punto es un movimiento en el tablero geopolítico? México se presenta como el hermano solidario que honra «una larga historia solidaria» con Cuba, pero lo hace con buques de la Armada, en medio de amenazas de sanciones de Estados Unidos, y después de haber facturado miles de millones por la venta de petróleo. Sheinbaum busca el equilibrio imposible: ayudar a Cuba sin enojar a Trump, mostrar solidaridad sin perder los ingresos, mantener la tradición diplomática sin pagar el precio político.
La fila de 15 horas que nadie quiere ver
Mientras los buques mexicanos navegan hacia La Habana, los cubanos siguen haciendo esas filas interminables por un poco de combustible. Quince horas de espera por 40 litros que apenas alcanzan para sobrevivir a los apagones. El gobierno cubano negocia con Washington, pide paciencia a su pueblo, y recibe ayuda de México que llega en embarcaciones militares. Es una imagen poderosa: la Armada como repartidor de despensa, la geopolítica como mercado de abarrotes, la solidaridad como producto de exportación.
El futuro que ya llegó
Lo que está en juego aquí no es solo la ayuda humanitaria a Cuba. Es el modelo completo de relaciones internacionales de México: ¿podemos mantener la tradición de no intervención mientras enviamos buques de guerra con ayuda? ¿Podemos ser socios comerciales de Estados Unidos y al mismo tiempo socorrer a sus adversarios? ¿La solidaridad tiene que viajar en embarcaciones armadas para llegar a destino? Las 814 toneladas de víveres son solo la punta del iceberg de un dilema mucho más profundo: en un mundo polarizado, ¿dónde queda el espacio para la diplomacia independiente?


