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martes, febrero 10, 2026

El Betis le da vuelta a la tortilla: de goleada humillante a victoria histórica

Tres días después del 0-5 en Copa, el equipo de Pellegrini logra su primer triunfo en el Metropolitano desde que Simeone llegó al Atlético

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TL;DR

  • El Betis ganó 1-0 al Atlético en el Metropolitano con gol de Antony
  • La victoria es histórica: primer triunfo del Betis en casa del Atlético desde que Simeone llegó en 2011
  • Solo tres días antes, el Atlético había goleado 5-0 al Betis en Copa del Rey
  • El resultado aleja al Atlético a 13 puntos del líder Barcelona en Liga
  • El equipo de Simeone mostró su peor cara: posesión sin ideas y cero efectividad

De la humillación a la redención en 72 horas

El fútbol tiene estas cosas: te levantas de la lona justo cuando todos te daban por muerto. El País documenta cómo el Betis pasó de recibir una paliza de 5-0 en La Cartuja a ganar 1-0 en el Metropolitano. Solo tres días separan ambos partidos, pero parecen dos realidades paralelas. El Atlético que había sido una máquina de precisión en Copa se convirtió en un equipo sin ideas, con posesión estéril y cero chispa. Mientras tanto, el Betis que parecía un pelele el martes se transformó en un bloque compacto que supo sufrir y golpear en el momento justo.

La estadística que duele: 15 años de dominio roto

Aquí está el dato que debería preocupar a Simeone: esta fue la primera victoria del Betis a domicilio contra el Atlético desde que el Cholo llegó al banquillo en 2011. Quince años de dominio rojiblanco en casa se fueron al traste con un gol de Antony en el minuto 27. El extremo brasileño aprovechó un espacio mínimo al borde del área para colar el balón por el palo corto de Oblak. Lo curioso es que el Atlético había empezado como un huracán, monopolizando el balón y hundiendo las líneas béticas alrededor del área de Valles. Pero como bien señala El País, toda esa energía se tradujo en un disparo fuera de Mendoza y un cabezazo flácido de Giménez. Posesión sin puntería es como tener un Ferrari sin gasolina: bonito de ver, pero no te lleva a ningún lado.

El Atlético irregular: de la euforia al vacío

Si algo define a este Atlético es su bipolaridad. El mismo equipo que sonrojó al Betis con un 0-5 en Copa mostró su peor versión en Liga. El análisis de El País no deja lugar a dudas: «el equipo de Diego Pablo Simeone zozobró ante el mismo rival». La palabra «zozobró» es perfecta: naufragó, se hundió, perdió el rumbo. Con Julián Álvarez recuperado de su indisposición y Rodrigo Mendoza debutando como titular, el equipo tenía todos los ingredientes para repetir la fiesta. Pero el Betis aprendió la lección: líneas más juntas, menos espacios, y una paciencia que pagó con creces. Mientras el Atlético se desesperaba, los verdiblancos crecían con las asociaciones de Marc Roca, Fornals y Antony.

Las ausencias que pesan más que las presencias

Aquí hay un detalle que pocos mencionan pero que explica mucho: el Betis jugó sin Isco y sin Lo Celso, dos de sus mejores peloteros. Y aún así, encontró la manera de controlar el medio campo cuando se le antojó. Por el lado rojiblanco, la baja de Marc Pubill obligó a Giménez a jugar a última hora, y se notó. El central uruguayo no estaba en su mejor día, y su cabezazo flácido en el primer tiempo resume la falta de contundencia del equipo. Pero más allá de las bajas, lo que preocupa es la falta de reacción. Simeone hizo tres cambios al descanso (Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sørloth por Álvarez) y otros dos en la segunda parte, pero el equipo siguió siendo predecible, lento, sin ideas.

La tabla que no perdona: 13 puntos de distancia

El triunfo del Betis no es solo una anécdota: tiene consecuencias reales en la tabla. El equipo de Pellegrini se impulsa en la quinta plaza, mientras que el Atlético se aleja a 13 puntos del líder Barcelona. Y ojo, esto es a poco más de media temporada. Trece puntos en febrero son un abismo, especialmente cuando el equipo muestra esta irregularidad que, según El País, «lo ha defenestrado esta temporada de la lucha por la Liga y también lo apartó en enero del top-8 de la Champions». Defenestrado es otra palabra fuerte: echado por la ventana, expulsado de la pelea. Y es que este Atlético lleva meses dando bandazos, incapaz de mantener una línea de rendimiento.

La pregunta incómoda: ¿qué le pasa al Cholismo?

Aquí está el meollo del asunto: el Atlético de Simeone siempre se caracterizó por su solidez, por su capacidad de sufrir y ganar, por su mentalidad de hierro. Pero este equipo parece haber perdido el manual. Contra el Betis mostró posesión (67% según las estadísticas) pero cero efectividad. Tuvo más tiros pero menos a puerta. Controló el juego pero no el marcador. Y lo peor: después de encajar el gol, no hubo reacción, no hubo rabia, no hubo ese carácter que definió al Atlético de los últimos 15 años. El Betis, en cambio, mostró una lección de pragmatismo: aguantó el chaparrón inicial, esperó su momento, y golpeó donde duele. ¿Estamos ante el fin de una era? Es pronto para decirlo, pero los síntomas son preocupantes.

El gol que vale por tres

Antony no solo marcó el gol de la victoria: marcó el gol que rompió un maleficio de 15 años. El brasileño, que llegó al Betis con más dudas que certezas, se convirtió en el héroe de una noche histórica. Su disparo preciso, después de fijar a Ruggeri y generarse ese espacio mínimo, es el resumen perfecto de lo que le faltó al Atlético: precisión en el momento decisivo. Mientras los rojiblancos disparaban a las nubes o a los brazos de Valles, Antony encontró el único hueco que Oblak dejó abierto. A veces el fútbol es así de simple: no importa cuánto domines, importa cuánto marques.

Lo que viene: ¿crisis o solo un mal día?

La derrota deja al Atlético en una encrucijada. Con 13 puntos de desventaja frente al Barcelona, la Liga parece un sueño lejano. La Champions es su única esperanza real de salvación, pero para eso necesita encontrar la consistencia que perdió por el camino. El Betis, en cambio, puede respirar: no solo se tomó la revancha más dulce, sino que demostró que tiene carácter para levantarse después de una humillación. La pregunta ahora es si esta victoria es el punto de inflexión que necesitaba Pellegrini o solo un destello en medio de la irregularidad. Lo que sí es seguro es que el partido del sábado en La Cartuja ya es historia antigua. En el fútbol, lo que importa es lo que pasa hoy. Y hoy, el Betis es el que se ríe último.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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