TL;DR
- La Real Sociedad gana 0-1 en San Mamés con gol de Turrientes al 61′
- El Athletic presionó alto al inicio pero decayó físicamente en la segunda parte
- Pablo Marín falló un mano a mano clave y luego mandó al palo en el 46′
- Nico Williams entró tarde y tuvo la gran ocasión del empate que Jon Martín bloqueó
San Mamés calló y la Real se llevó el botín
No mames, qué partido más raro. El Athletic salió como si tuviera un motor de Ferrari pero con gasolina de bicicleta. Según Elpais, los rojiblancos empezaron con «una presión altísima» que no dejaba respirar a los txuri urdin. Pero ahí está el detalle: esa intensidad duró lo que un suspiro en un estadio lleno. A los 15 minutos ya se veía el desgaste, y para la segunda parte parecían zombies buscando el balón.
El gol que nació de la presión… pero de la otra
Aquí está lo curioso: el gol no llegó en la avalancha inicial del Athletic, sino cuando la Real decidió jugar al mismo juego. Carlos Soler recuperó, filtró a Guedes, y este ante la salida de Padilla tuvo la frialdad de darle el pase a Turrientes para que marcara «a placer». O sea, el equipo que supuestamente estaba acorralado terminó dando una lección de eficacia. El Athletic tuvo el 46.9% de posesión según las estadísticas finales, pero de qué sirve tener el balón si no sabes qué hacer con él cuando más duele.
Las oportunidades que se fueron por el desagüe
Aquí es donde duele: el Athletic tuvo su momento. Guruzeta con un cabezazo que Remiro detuvo, y luego la gran aparición de Nico Williams. El pequeño de los Williams entró al campo y en el minuto 79 tuvo el remate que pudo cambiar todo. Estaba «solo en el área» según Elpais, pero Jon Martín apareció como un fantasma para bloquear el disparo. Mientras tanto, la Real tuvo su propia tragedia: Pablo Marín falló un mano a mano en la primera parte, y en el 46′ mandó al palo con el portero vencido después de que Padilla detuviera a Oyarzabal. Dos equipos que se regalaron goles, pero solo uno supo cobrar.
La estadística que no miente pero tampoco dice toda la verdad
Mira estos números: 7 disparos del Athletic contra 10 de la Real, 12 faltas cometidas por los rojiblancos frente a 18 de los donostiarras, 48 recuperaciones contra 59. Los números pintan a un partido parejo, pero el marcador no. La Real fue más inteligente: sufrió el chaparrón inicial, aguantó, y cuando vio la brecha, metió el cuchillo. El Athletic, en cambio, gastó toda su pólvora en los primeros 20 minutos y después anduvo buscando balones perdidos como si fueran monedas en la calle.
La vuelta en Anoeta: ¿misión imposible o remontada épica?
Ahora viene lo bueno. La Real lleva una ventaja que sabe a poco y a mucho al mismo tiempo. A poco porque un gol es lo más ajustado que existe, y el Athletic demostró que puede generar peligro. A mucho porque jugar en Anoeta con el marcador a favor es como tener un escudo extra. Valverde tiene que encontrar la fórmula mágica: cómo presionar sin desgastarse, cómo crear sin desprotegerse. Porque si hay algo que quedó claro en San Mamés es que la Real no regala nada. Matarazzo, con su tarjeta amarilla por protestar en el 90+4, mostró que hasta el final estuvo encima de cada detalle.
Lo más preocupante para el Athletic no es el resultado, sino el guión. Salir con todo, decaer, y depender de un milagro tardío. Eso en Anoeta no va a funcionar. La Real ya sabe que puede sufrir y ganar. Ya demostró que puede aguantar el chaparrón y salir con el botín. Ahora toca ver si el Athletic aprende la lección o repite la misma película con final triste.


