TL;DR
- Araujo marca su primer gol como titular tras superar problemas de salud mental
- El uruguayo define a Flick como «un padre» que sabe manejar cada situación
- El técnico alemán usa rotaciones estratégicas para equilibrar minutos y estados de ánimo
- Rashford sustituye a Raphinha lesionado y brilla con asistencia clave
El abrazo que vale más que un gol
Cuando Lamine Yamal corrió a abrazar a Ronald Araujo tras el segundo gol del Barcelona ante el Albacete, no era solo la celebración de un tanto más. Era el cierre de un ciclo doloroso. El uruguayo, en su primer partido como titular tras dejar atrás sus problemas de salud mental, firmaba una catarsis que terminó con un abrazo especial con Hansi Flick. Elpais documenta esa escena que revela más del vestuario azulgrana que cualquier discurso motivacional.
«Hansi es como un padre para todos nosotros»
Las palabras de Araujo no dejan lugar a dudas: «Hansi es como un padre para todos nosotros. Todo el mundo le tiene cariño. Sabe cómo manejar la situación de cada jugador. Se ha portado espectacular conmigo». Aquí no hablamos de tácticas o sistemas de juego, sino de gestión humana. Flick había anticipado que Araujo ya estaba en condiciones de sumarse al once inicial antes del duelo frente al Real Oviedo. «Está mucho mejor», expuso. Pero no lo hizo. Tampoco ante el Copenhague ni frente al Elche. Su momento estuvo en la Copa. Paciencia estratégica o sensibilidad extrema?
Las rotaciones que no son solo físicas
El carrusel de cambios de Flick para visitar al Albacete perseguía un objetivo claro: equilibrar los minutos de sus jugadores, también sus estados de ánimo. Así se explicó la presencia de Cancelo en lugar de Koundé, como la de Gerard Martín por Balde. Descansó el incansable Fermín López para que Dani Olmo recupere su puesto fetiche como mediapunta. Pero pocas modificaciones buscaban un inflamador motivacional como la de Araujo por Cubarsí en la zaga. Justamente una de las claves del éxito del técnico alemán la temporada pasada, cuando el Barcelona se quedó con la Liga, la Copa y la Supercopa de España.
Rashford: el cambio no deseado que funcionó
En Albacete, sin embargo, sucedió que hubo un cambio no voluntario de Flick. De hecho, la modificación que más le cuesta tomar al preparador azulgrana: Rashford por Raphinha. No tuvo más alternativa. «Presenta una sobrecarga en el aductor. Será baja por precaución y el período de recuperación será de una semana», informó la entidad catalana antes del viaje. Y aquí viene lo interesante: en Albacete, el a veces displicente Rashford se vistió de Raphinha. El inglés apretó a la defensa del Alba y el balón le cayó a Frenkie de Jong. Rápido, el neerlandés abrió la jugada para Lamine Yamal, que se encargó con una definición precisa de romper el cero en el marcador.
La asistencia más simbólica
Mientras el 10 corría al banderín del córner para hacer su nueva celebración —cruzarse de brazos— después de dejar su relación con Nicky Nicole y su festejo en homenaje a su expareja —ponerse la corona—, los jugadores del Barça fueron a abrazar a Rashford. A la celebrada acción por su intensidad para recuperar el cuero, Rashford le sumó una nueva asistencia. La número 11 de la campaña, la cuarta tras la salida de un córner. Pero fue, en cualquier caso, la más simbólica de todas: le puso el balón en la cabeza a Araujo. «Es muy importante para la confianza y para seguir creciendo. Me estoy sintiendo muy bien. Hice un gran partido y ayudé con un gol», expuso el uruguayo.
La jugada perfecta que no estaba en el pizarrón
«Todos los culés estamos especialmente contentos por Araujo», se sumó Laporta al brindis por el defensor. Y Flick cerró: «Tenemos que mejorar la definición, pero creamos ocasiones. Estamos en un buen momento y tenemos que seguir trabajando. Araujo tiene que ir paso a paso, tiene que seguir y lo apoyamos». La jugada perfecta para Flick en la Copa. Y no lo fue por el éxito de la estrategia, sino por los protagonistas. Por Rashford, pero esencialmente por Araujo. Ganó el Barcelona, también los cambios de Hansi Flick. Pero ganó el esfuerzo de Rashford y, sobre todo, la recuperación de Araujo.
¿Gestión humana o simple pragmatismo?
Aquí hay que hacer una pausa. ¿Realmente estamos ante un nuevo paradigma de gestión en el fútbol de élite? Flick rotó, sí, pero lo hizo con un plantel que el año pasado ganó tres títulos. Tiene margen de error. La pregunta incómoda: ¿habría sido igual de paciente con Araujo si el Barça estuviera luchando por no descender? El uruguayo habla de un «padre», pero en el fútbol moderno los padres suelen tener fecha de caducidad cuando los resultados no llegan. Lo que sí es innegable: en un deporte donde se habla constantemente de presión, rendimiento y números, ver a un jugador reconocer abiertamente problemas de salud mental y celebrar su recuperación con el apoyo del grupo es, cuando menos, refrescante. O quizás simplemente humano.


