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domingo, enero 11, 2026

México le sube hasta 50% a China: ¿protección o pelea perdida?

Los aranceles que prometen salvar 350 mil empleos y la dura realidad de competir con el gigante asiático

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TL;DR

  • Aranceles de 5% a 50% para 1,463 productos chinos desde enero 2026
  • El gobierno dice que protegerá 350 mil empleos en 10 estados clave
  • China concentra el 20.8% de las importaciones mexicanas, solo detrás de EEUU
  • Sectores automotriz, textil y calzado serán los más beneficiados (o afectados)

No es contra China, pero China es el que más se chinga

La cantaleta oficial es clara: «no es contra un país en específico». Marcelo Ebrard lo repite como mantra y Claudia Sheinbaum lo suscribe. Pero los números no mienten: cuando Elimparcial documenta que el 20.8% de lo que importa México viene de China, solo por debajo del 40.1% de Estados Unidos, la cosa se pone interesante. O sea, técnicamente no es contra China, pero casualmente el país que más exporta a México sin tratado comercial es… adivinen.

350 mil empleos en la balanza: ¿apuesta segura o salto al vacío?

El número mágico que repite Ebrard en todas las conferencias: 350 mil empleos. Según El Financiero, estos puestos están concentrados en 10 estados que son el corazón industrial del país: Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Puebla y Querétaro. La lógica del gobierno es simple: si no ponemos aranceles ahora, en un año esos empleos desaparecen. Pero aquí viene lo bueno: según La Jornada, el impacto inflacionario sería de solo 0.2%. ¿En serio? Subir aranceles hasta 50% y que solo encarezca todo 0.2% suena a que alguien está haciendo matemáticas creativas.

Lo que realmente se va a encarecer: tu celular, tu ropa y tu coche

Aquí es donde la cosa se pone personal. No hablamos de productos abstractos: hablamos de lo que tú compras. Según la reforma, son 1,463 fracciones arancelarias en 17 sectores. El Economista detalla los más importantes: automotriz y autopartes (que creció 34% en importaciones), textil y vestido (20.8% de aumento), calzado (22.3%) y acero (12.4%). Traducción: los teléfonos móviles, partes de maquinaria, vehículos y ropa que vienen de China van a costar más. La pregunta incómoda: ¿realmente vamos a comprar productos mexicanos más caros o simplemente pagaremos más por lo chino?

El «piso parejo» que nadie pidió pero todos necesitan

Ebrard insiste en el concepto de «piso parejo». Según él, las industrias mexicanas no pueden competir porque reciben productos por debajo de los precios de referencia internacional. Suena bien, hasta que recuerdas que México es el país exportador más destacado de América Latina. La contradicción es deliciosa: por un lado presumimos nuestro poder exportador, por el otro decimos que no podemos competir. La Jornada cita al secretario diciendo que «no porque no puedan competir, sino porque se reciben productos por debajo de los precios». O sea, sí pueden competir, pero no con esos precios. A ver, explíquenme eso con manzanas.

El timing perfecto (o el peor momento posible)

La ley se aprobó en sesión fast track: madrugada en Diputados, horas después en Senado. Entra en vigor el 1 de enero de 2026, justo cuando el mundo espera la «renegociación» del T-MEC. Coincidencia o estrategia, el mensaje es claro: México está jugando duro. Pero China ya protestó y advirtió que dará seguimiento. Corea del Sur también evalúa su respuesta. Y mientras tanto, Elimparcial recuerda que esto afecta a 52,000 millones de dólares en importaciones. No es juego de niños.

La pregunta que nadie hace: ¿y si China responde?

Todos hablan de lo que México gana, nadie de lo que puede perder. China es el segundo socio comercial de México. ¿Qué pasa si decide subir sus propios aranceles a productos mexicanos? El gobierno calcula recaudar 30 mil millones de pesos anuales con esta medida, pero Sheinbaum aclara que «ese no es el objetivo final». El objetivo es proteger empleos, dicen. Pero proteger empleos subiendo costos a los consumidores suena a que alguien siempre paga el pato. Y usualmente ese alguien somos nosotros.

Lo más curioso de todo esto es que mientras México le sube aranceles a China, Estados Unidos está mejorando su relación con Xi Jinping. Como si estuviéramos viendo dos películas diferentes en la misma sala. La verdadera prueba no será el 1 de enero de 2026, sino qué pasa cuando las empresas tengan que decidir entre pagar más por lo chino o invertir en producir aquí. Y sobre todo, qué hacemos cuando el consumidor mexicano, el mismo que ya batalla con la inflación, tenga que pagar más por casi todo.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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