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domingo, enero 11, 2026

Aranceles asiáticos: la votación donde ‘no queda claro’ pero se aprueba igual

Diputados avalaron 1,463 productos con impuestos del 10 al 50% mientras una morenista confiesa que no entiende por qué bajaron las tarifas

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TL;DR

  • La Cámara de Diputados aprobó aranceles del 10 al 50% a 1,463 productos de países sin tratado comercial con México
  • Patricia Armendáriz (Morena) votó a favor aunque admitió que «no queda claro» por qué se redujeron los aranceles propuestos por Sheinbaum
  • La medida afecta principalmente a China, Corea del Sur, India, Vietnam y otros 7 países asiáticos y emergentes
  • Los diputados eliminaron la facultad del Ejecutivo para modificar tasas en solitario y borraron la cláusula de caducidad de un año

«No queda claro, pero estoy dentro»: el voto que resume todo

Cuando Patricia Armendáriz, diputada de Morena, soltó esa frase durante la discusión de los aranceles a productos asiáticos, resumió en seis palabras lo que muchos sospechaban: se aprueba primero, se entiende después. Según El Financiero, Armendáriz reconoció que la ley busca defender a la industria mexicana, pero admitió que no están claras las razones por las que la comisión redujo la mayoría de los aranceles propuestos por la presidenta Sheinbaum. «En el dictamen muchos aranceles en relación con aquellos que fueron planteados por la presidenta disminuyen», dijo. O sea: votamos algo que ni nosotros mismos entendemos del todo, pero ahí vamos.

1,463 productos, 10 países y una carambola de tres bandas

El paquete es monumental: 1,463 fracciones arancelarias que afectan a productos de países sin tratado comercial con México, según Reforma. La lista incluye desde textiles y autopartes hasta electrodomésticos y muebles, con tarifas que van del 10 al 50%. Pero aquí viene lo interesante: según el análisis de Enrique Quintana en El Financiero, esto no es un simple ajuste técnico. Es «la pieza más ambiciosa de rediseño de política comercial que este gobierno ha puesto sobre la mesa». Y tiene tres objetivos ocultos: proteger industria nacional, mandar señales a Estados Unidos antes de la revisión del T-MEC, y evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.

La cirugía legislativa que nadie pidió

Lo curioso es que los diputados le metieron mano al proyecto original de Sheinbaum. Y no poquito. En alrededor de dos terceras partes de las fracciones, las tarifas se redujeron respecto a la iniciativa inicial. Más de 100 fracciones se sustituyeron para «evitar golpear insumos clave en las cadenas exportadoras». O sea: el Ejecutivo propuso una cosa, los legisladores la suavizaron, pero nadie puede explicar claramente por qué se hicieron esos ajustes específicos. Como bien dice Quintana: «Si leemos entre líneas, lo que estamos viendo es, en realidad, la pieza más ambiciosa de rediseño de política comercial».

El detalle que nadie quiere ver: esto es permanente

Aquí está la trampa escondida en la letra chiquita. Los diputados eliminaron la facultad del Ejecutivo para modificar en el futuro en solitario las tasas arancelarias y borraron la cláusula de caducidad de un año. Según el boletín oficial de la Cámara, el resultado es un esquema permanente, con mayor control del Congreso. Suena bien, ¿no? Más transparencia, más control legislativo. Pero en la práctica significa que estos aranceles se quedan clavados, aunque la realidad económica cambie. Es como ponerle candado a una política sin saber si dentro de seis meses seguirá teniendo sentido.

¿Protección industrial o pura recaudación?

El argumento oficial es bonito: «reindustrialización soberana, sostenible e incluyente». Pero cuando ves los productos afectados -shampoos, vajillas, aguas de tocador, cajas de cartón- te das cuenta de que esto no es solo sobre proteger industria estratégica. Son productos de consumo diario que van a subir de precio. Y los países afectados no son solo China: Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia, Brasil, Indonesia, Taiwán, Nicaragua, Emirates Árabes Unidos y Sudáfrica. O sea: casi cualquier país emergente que quiera venderle a México.

La votación que huele a trámite forzado

278 votos a favor, 25 en contra y 136 abstenciones. Sin voto del PT, Morena y PVEM avalaron el paquete. Pero lo más revelador es lo que pasó después: según el boletín oficial, «diputadas y diputados de los grupos parlamentarios del Morena, PAN, PT, PRI y MC presentaron reservas, mismas que fueron retiradas o no fueron aceptadas por el Pleno, por lo que se desecharon». Traducción: hubo dudas, hubo objeciones, pero al final se aprobó casi como venía. Y ahora va al Senado «para sus efectos constitucionales».

La pregunta incómoda que nadie responde

Si realmente esto es para proteger la industria mexicana, ¿por qué la propia diputada de Morena admite que no entiende la lógica de los ajustes? Si es una medida estratégica para negociar con Estados Unidos, ¿por qué no se dice abiertamente? Y si busca evitar la triangulación de productos chinos, ¿por qué afecta a otros 9 países que nada tienen que ver con ese juego geopolítico? Lo único claro es que, como dice Quintana, esto es «una carambola de tres bandas que requiere precisión milimétrica». El problema es que cuando los mismos que votan admiten que «no queda claro», esa precisión milimétrica se parece más a un tiro al aire.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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