TL;DR
- Italia tiene 14 millones de ciudadanos con deudas pendientes con Hacienda
- El gobierno de Meloni hizo casi una amnistía fiscal al mes en sus primeros dos años
- La ‘rottamazione’ (desguace) perdona recargos de multas viejas cada fin de año
- El sistema crea un círculo vicioso: quien paga es considerado tonto
- La tradición italiana del perdón choca con la cultura española del ‘quien la hace la paga’
La máquina que no funciona y el empleado que la sabotea
Imagina llegar a una oficina de Hacienda italiana y encontrar una máquina para sacar turnos que no funciona. Al lado, un empleado simpático te dice: «A ver si conseguimos engañarla». Esa escena, que Elpais documenta, es la metáfora perfecta de un sistema que parece diseñado para fallar. El funcionario, en lugar de arreglar el aparato, se convierte en cómplice del ciudadano contra «la despiadada tecnología». Pero la pregunta incómoda queda flotando: ¿tendría trabajo si la máquina funcionara? ¿No será él quien la sabotea?
El secreto mejor guardado: espera al 1 de enero
Cuando el autor va a pagar viejas multas, el funcionario le susurra: «Yo no debería decirle esto, pero…». Le revela que en los presupuestos que se aprobarán «in extremis el 31 de diciembre» se ha colado otra vez la ‘rottamazione’ (desguace). Se perdona en masa el recargo de viejas multas y deudas, y solo se paga el importe original. El consejo: espera al año nuevo. Aquí el Estado no es esa entidad abstracta e implacable, sino un sistema tan caótico que sus propios empleados te enseñan a evadirlo.
14 millones de italianos en deuda: la normalización del impago
La cifra es brutal: unos 14 millones de italianos tienen algo pendiente con Hacienda. No estamos hablando de unos cuantos evasores, sino de casi una cuarta parte de la población. El artículo de Elpais señala que «siempre en búsqueda desesperada de fondos, y mientras colapsan la sanidad y la educación públicas, Italia hace continuas amnistías, condonaciones, legalizaciones». La primera ‘remissio tributi’ data del emperador Adriano en el año 118. Meloni hizo casi una al mes en sus dos primeros años. Esto no es una anomalía, es la regla.
Quien paga es tonto: el círculo vicioso perfecto
El sistema crea su propia lógica perversa: «si crees que te puedes librar, no pagas. Queda en el aire una idea poco edificante: quien paga es tonto». En Italia, cuando te llega una multa «se considera mala suerte, te ha tocado (eres tonto)». Imagina vivir en un país donde cumplir con tus obligaciones fiscales te convierte en el idiota del pueblo. Donde la racionalidad económica te dice que esperes la próxima amnistía en lugar de pagar a tiempo.
Beccaria vs. el Siglo que Apaga las Luces
El artículo rescata la figura de Cesare Beccaria, quien en 1764 sentó las bases de los estados modernos al condenar la tortura y la pena capital. El gran ducado de Toscana fue el primer estado del mundo donde se abolió la pena de muerte, en 1786. Beccaria escribió: «No hay libertad allá donde las leyes permiten que en algunos casos el hombre deje de ser una persona y se convierta en cosa». La ironía es amarga: en el país que produjo al pensador que defendió la proporcionalidad de las penas, ahora se normaliza que 14 millones de personas vivan fuera de la ley fiscal.
Italia vs. España: perdón vs. maniqueísmo
El análisis de Elpais plantea una diferencia cultural clave: «El perdón, la piedad, es un rasgo esencial de la fe tal como se vive en Italia, a diferencia de España, país maniqueo donde el que la hace la paga y arderá en el infierno». Mientras Italia perdona sistemáticamente, España mantiene esa visión casi religiosa del castigo. Pero aquí hay que preguntarse: ¿es realmente «piedad» lo que ocurre en Italia, o simplemente incapacidad estructural para hacer cumplir la ley?
El año realmente nuevo: ¿ilusión o más de lo mismo?
El autor termina deseando «un año realmente nuevo, que no vaya hacia atrás». Pero la pregunta que queda es: ¿cómo romper este círculo? Cuando el Estado perdona masivamente las deudas, ¿qué incentivo tiene la gente para pagar? Cuando los funcionarios mismos te enseñan a evadir el sistema, ¿dónde queda la autoridad moral para exigir cumplimiento? Italia lleva siglos con esta tradición de amnistías, desde Adriano hasta Meloni. Quizás el verdadero «año nuevo» llegue cuando entiendan que el perdón sistemático no es piedad, sino la confirmación de que el Estado ha renunciado a gobernar.


