TL;DR
- Death Stranding y Alan Wake encabezan la lista, pero son juegos de 2010 y 2019 respectivamente
- El 60% del catálogo son títulos indie o desconocidos que difícilmente moverían suscripciones por sí solos
- Amazon divide la oferta entre nube (Luna) y PC, creando dos niveles de calidad claramente diferenciados
- La estrategia revela cómo las plataformas usan ‘cabezas de cartel’ para vender catálogos de relleno
El truco del mago: mira la mano derecha, no la izquierda
Amazon acaba de anunciar su lista de juegos gratis para enero de 2026 y, como siempre, la estrategia es tan transparente como el agua de un charco después de llover. Según 3djuegos, la compañía pone sobre la mesa dos «joyas archiconocidas» -Death Stranding Director’s Cut y Alan Wake- para que todos nos emocionemos. Pero aquí está el detalle: uno es de 2019 y el otro de 2010. No es que sean malos juegos, para nada, pero llamarlos «novedades» en 2026 es como vender un iPhone 8 como «último modelo».
La división de clases: nube vs PC, premium vs lo que sobró
Amazon no solo regala juegos viejos, sino que además los separa por castas. En la nube de Luna te dan los títulos que suenan bien: Death Stranding, Alan Wake, Hot Wheels Unleashed 2. Pero si prefieres instalarlos en tu PC, la cosa cambia. Según el reporte de 3djuegos, ahí te toca navegar por títulos como «Brigador: Up-Armored Edition», «Gunslugs: Rogue Tactics» o «DeathKeep». No digo que sean malos, pero vamos, no es lo mismo llegar a una fiesta con Death Stranding que con «Reflections of Life: Dark Architect Collector’s Edition».
Lo interesante -y por interesante me refiero a cínico- es cómo Amazon usa esta división para empujarte hacia su servicio de nube. Quieres los juegos buenos (o al menos los que suenan bien)? Únete a Luna. Te conformas con lo que sobró? Ahí tienes la versión para PC. Es como esos restaurantes donde el menú del día siempre es más barato, pero nunca te dicen que la carne viene de la semana pasada.
La matemática del catálogo: 2 cabezas de cartel, 20 rellenos
Echemos números: de los 24 juegos listados por Amazon, solo 4 podríamos considerar «títulos AAA» o al menos medianamente conocidos. El resto son indie games, ports de juegos móviles o títulos tan nicho que necesitas un doctorado en gaming para saber de qué van. Civilization VI es la excepción en PC, pero incluso ese ya tiene 10 años para 2026.
Lo que Amazon hace aquí es el clásico «bait and switch» de las suscripciones: ponen un par de juegos que todos reconocen en el anuncio, y luego rellenan el catálogo con contenido que probablemente nadie compraría por separado. 3djuegos lo describe como «propuestas casi desconocidas que podrían interesar a más de un jugador», lo que en lenguaje real significa «aquí hay cosas que no se venden solas, a ver si alguien las prueba por accidente».
El timing estratégico: Madden NFL 26 justo para los playoffs
No todo es negativo en el anuncio. Amazon al menos demuestra que sabe de marketing. Incluyen EA Sports Madden NFL 26 justo para la temporada de playoffs de la NFL, como señala 3djuegos. Es un movimiento inteligente: capturar a los fans del fútbol americano cuando más emocionados están. El problema es que esto solo refuerza la sensación de que el catálogo está diseñado por algoritmos de engagement, no por amor al arte del videojuego.
Cuando una plataforma elige juegos basándose puramente en «qué generará más suscripciones este mes» en lugar de «qué experiencias valen la pena», al final terminamos con listas como esta: dos juegos viejos pero reconocibles, un deporte de temporada, y luego un montón de relleno para que la lista parezca más larga.
La pregunta incómoda: ¿esto es progreso o estancamiento?
Lo más preocupante de todo esto no es que Amazon regale juegos viejos -al fin y al cabo, gratis es gratis- sino lo que revela sobre el estado de los servicios de suscripción. Si en 2026 seguimos celebrando que nos regalen juegos de 2010 y 2019 como si fueran grandes novedades, ¿qué nos espera para 2030? ¿Celebraremos que Netflix incluya Breaking Bad en su catálogo como «contenido exclusivo»?
Amazon, Microsoft con Game Pass, Sony con PS Plus… todos caen en la misma trampa. Usan títulos antiguos pero populares como carnada, mientras el grueso del catálogo son juegos que, siendo honestos, pocos pagarían por jugar. La pregunta que nadie hace es: ¿cuándo pasamos de «acceso a grandes experiencias» a «acceso al inventario sobrante de las tiendas digitales»?
Al final, como consumidores tenemos que preguntarnos: ¿realmente vale la pena pagar una suscripción mensual para acceder a catálogos donde el 80% del contenido son juegos que, en cualquier otra circunstancia, ignoraríamos por completo? Death Stranding es una obra maestra, sí. Pero ¿necesitamos pagar a Amazon en 2026 para jugar algo que salió en 2019? Ahí está el verdadero juego de estrategia.


