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viernes, enero 9, 2026

El alcalde morenista que se convirtió en caso de manual

Ernesto Cruz Díaz, detenido por corrupción y nexos criminales, era consejero estatal de Morena en Chiapas

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TL;DR

  • Ernesto Cruz Díaz, alcalde reelecto de Morena en Cintalapa, fue detenido por ejercicio abusivo de funciones y malversación
  • La Fiscalía investiga sus vínculos con el crimen organizado, lo que agravaría su situación jurídica
  • Forma parte de «los Gordos», grupo fundador de Morena en Chiapas con cargos en el gobierno federal
  • La detención ocurrió tras un operativo conjunto de fuerzas federales y estatales en la región
  • Tres policías municipales ya habían sido presentados ante la Fiscalía días antes

El morenista que se creyó intocable

Ernesto «N», mejor conocido como Ernesto Cruz Díaz, pensó que su carnet de Morena era un salvoconducto. Alcalde reelecto de Cintalapa, consejero estatal del partido en Chiapas, y miembro del grupo político de «los Gordos» – esos fundadores de Morena en la entidad que ahora ocupan cargos federales. Pero la noche del lunes 5 de enero de 2026, las fuerzas federales y estatales le recordaron que nadie es intocable. Proceso documenta que la Fiscalía General del Estado lo detuvo por su «probable responsabilidad en diversos delitos de corrupción y desvío de recursos». Lo curioso: mientras él enfrenta cargos, sus compañeros «Gordos» siguen en puestos clave del gobierno federal.

Delitos que parecen checklist de manual

La Fiscalía no se anduvo con medias tintas: ejercicio abusivo de funciones, abuso de autoridad, malversación de recursos públicos. Pero aquí viene lo jugoso – y lo que podría mandarlo a la cárcel por años. La Fiscalía abrió una carpeta de investigación adicional para determinar su «posible vinculación con grupos criminales que operan en la región». O sea, no solo era corrupto, sino que según las investigaciones, podría estar coludido con el narco. En Chiapas, donde el crimen organizado tiene raíces profundas, esa acusación no es cualquier cosa.

Los policías que cayeron primero

Lo que Proceso revela es que esta detención no fue un golpe de suerte. El sábado anterior, policías de Cintalapa y municipios vecinos como Ocozocoautla y Jiquipilas fueron presentados ante la Fiscalía para revisar sus expedientes. Tres policías del ayuntamiento de Cintalapa terminaron en un penal y ante un juez. Parece que la Fiscalía estaba limpiando la casa antes de ir por el jefe. Una estrategia de inteligencia que involucró a la Secretaría de Seguridad del Pueblo, la Fuerza de Reacción Inmediata «Pakal», la FGR y la SSPC. O sea, todos los niveles de gobierno estaban en esto.

Los Gordos: la red que sigue intacta

Aquí está lo que debería indignar a cualquiera: mientras Cruz Díaz enfrenta la justicia, sus compañeros de «los Gordos» siguen en sus puestos. José Antonio Aguilar Castillejos es director general de Desarrollo Regional en la Secretaría del Bienestar federal. Marcelo Toledo Cruz es titular de la Oficina de Representación en Chiapas de Becas Bienestar. Ciro Sales es titular del Órgano Interno de Control de la Fiscalía. La pregunta incómoda: ¿realmente creían que uno de sus miembros estaba limpio mientras acumulaba estas acusaciones? ¿O simplemente miraron para otro lado?

La doble moral que huele a podrido

La Fiscalía General del Estado dijo en un comunicado que «no se permitirán actos que vulneren el patrimonio del pueblo chiapaneco». Bonita frase, pero suena a discurso de manual cuando ves que el imputado era parte del partido en el poder. Lo que este caso expone es el viejo problema de México: la corrupción no tiene color político. Morena llegó prometiendo limpiar la casa, pero en Chiapas parece que algunos se acomodaron en los mismos sillones que criticaban.

Lo que nadie quiere preguntar

Si Cruz Díaz realmente tenía vínculos con el crimen organizado – y la Fiscalía está investigando eso – entonces estamos hablando de algo mucho más grave que malversación. Estaríamos ante un alcalde que, desde su puesto, facilitaba operaciones criminales. En una región como Chiapas, donde la violencia y el narcotráfico son problemas reales, eso no es corrupción menor. Es traición a la confianza pública de la peor manera.

Lo más preocupante: este no es un caso aislado. Es el patrón que se repite en municipios donde el crimen organizado busca infiltrarse en las estructuras de poder. La diferencia aquí es que el imputado no era un político tradicional, sino un morenista que llegó con la promesa de cambio. La pregunta que queda flotando: ¿cuántos más habrá en otros municipios, en otros estados, que creen que su militancia partidista los protege de la ley?

La Fiscalía dice que esto fue resultado de una estrategia de inteligencia. Bien por ellos si realmente están limpiando la casa. Pero el verdadero test será ver si esta investigación llega hasta las últimas consecuencias, o si se queda en el alcalde de turno mientras la red que lo protegía sigue intacta. Porque en México, ya sabemos: a veces caen los peces gordos, pero los tiburones siguen nadando libremente.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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