TL;DR
- La UE aprobó congelar 210 mil millones de euros de activos rusos de forma indefinida
- 25 países votaron a favor, solo 2 en contra (Hungría y Eslovaquia)
- El dinero se usará para financiar la reconstrucción de Ucrania en 2026-2027
- Elimina el riesgo de vetos cada 6 meses en las renovaciones de sanciones
210 mil millones en el congelador (permanente)
No es chiste: la Unión Europea acaba de meter 210 mil millones de euros en activos rusos a un congelador del que no van a salir pronto. Según DW, el bloque aprobó este viernes la inmovilización «indefinida» de ese dinero, que equivale a más de 4 veces el presupuesto anual de salud de México. La justificación es clara: financiar la reconstrucción de Ucrania hasta que Rusia «acabe su guerra de agresión y compense por los daños causados». Suena justo, ¿no? Pero aquí hay un detalle que pica: esto no es un préstamo, ni un fondo de garantía. Es quedarse con el dinero ajeno porque sí.
El truco para evitar a los incómodos
Lo interesante no es solo la cantidad, sino el mecanismo. Hasta ahora, las sanciones a Rusia se renovaban cada seis meses, lo que daba pie a que países como Hungría y Eslovaquia -más cercanos a Moscú- pudieran vetar la medida. Ahora, con la congelación indefinida, ese riesgo desaparece. Fue aprobada con 25 votos a favor y solo 2 en contra. ¿Coincidencia? Para nada. Es una jugada maestra para quitarle el poder de veto a los aliados de Putin dentro de la UE. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, lo dijo sin pelos en la lengua: «Hoy cumplimos ese compromiso. Próximo paso: asegurar las necesidades financieras de Ucrania para 2026-2027». O sea, ya tienen el dinero contado.
¿Justicia o precedente peligroso?
Aquí es donde la cosa se pone filosófica. Por un lado, Rusia invadió Ucrania, destruyó ciudades, mató civiles. Que pague por los daños parece lo mínimo. Pero por otro, estamos hablando de confiscar activos de un país soberano sin juicio, sin proceso legal, por decisión política de un bloque regional. ¿Qué pasaría si China decide congelar activos estadounidenses por su apoyo a Taiwán? ¿O si Rusia responde congelando activos europeos? Se abre la caja de Pandora de la «justicia geopolítica», donde el que tiene más aliados puede quedarse con el dinero del otro.
El dinero que ya tiene dueño
Los 210 mil millones no son cifra menor. Para ponerlo en perspectiva: es más de lo que vale toda la industria automotriz mexicana. Es casi el doble del PIB de Uruguay. Y ahora la UE dice «esto es para Ucrania». Pero hay un problema: el dinero no es de la UE, ni de Ucrania. Es ruso. La lógica es «te lo quitamos porque te portaste mal», lo que en derecho internacional tiene un nombre feo: expropiación. El argumento europeo es que esto no es sancionar, es «compensar». Pero la línea entre una cosa y otra es tan delgada que casi no existe.
Hungría y Eslovaquia: los disidentes incómodos
Que solo dos países hayan votado en contra habla de la presión política dentro de la UE. Hungría de Viktor Orbán lleva años siendo el dolor de cabeza de Bruselas, con su postura pro-rusa y su negativa a seguir el guión europeo. Eslovaquia, aunque menos vocal, también mantiene relaciones comerciales con Moscú. Su voto en contra era previsible. Lo que no es tan obvio es por qué los otros 25 se alinearon tan rápido. ¿Convencimiento moral? ¿Presión de Alemania y Francia? ¿Miedo a quedar mal con Washington? Probablemente un poco de todo.
El mensaje a Moscú (y al mundo)
La medida manda un mensaje claro a Putin: la guerra tiene un precio, y lo vas a pagar. Pero también manda otro mensaje al resto del planeta: en el nuevo orden mundial, las reglas del juego las ponen los bloques con poder económico. Si mañana Estados Unidos decide congelar activos chinos, ¿quién lo va a parar? Si la UE puede hacerlo con Rusia, ¿qué impide que otros hagan lo mismo? Se establece un precedente donde la fuerza económica sustituye a la fuerza militar como herramienta de coerción.
Ucrania 2026-2027: la reconstrucción ya tiene presupuesto
Lo más cínico (o práctico, según cómo lo veas) es que la UE ya tiene planeado cómo gastar el dinero. Costa mencionó específicamente «asegurar las necesidades financieras de Ucrania para 2026-2027». O sea, ya hicieron el presupuesto con dinero ajeno. Es como si tu vecino te rompe una ventana y tú le quitas el carro para pagar el vidrio, pero además ya planeaste usar lo que sobra para remodelar tu cocina. La pregunta incómoda: ¿y si la guerra termina antes? ¿Devuelven lo que no usaron? La respuesta probable es «no».
¿Y ahora qué sigue?
Rusia ya amenazó con «respuestas asimétricas». Lo que significa en lenguaje diplomático: vamos a hacer algo igual de doloroso, pero diferente. Podría ser congelar activos europeos en Rusia, expropiar empresas, o cualquier otra medida creativa. El riesgo es una escalada de confiscaciones mutuas que termine por fragmentar aún más la economía global. Porque al final, el dinero congelado de hoy es la inversión que no llega mañana. Y en un mundo donde la confianza ya escasea, esto podría ser la puntilla.
Lo que empezó como sanciones por una invasión ilegal terminó como expropiación masiva justificada por daños de guerra. La UE dice que es justicia. Rusia dice que es robo. La verdad probablemente esté en algún punto intermedio: es un acto de poder geopolítico disfrazado de reparación histórica. Y como todo en esta guerra, crea más problemas de los que resuelve.


