TL;DR
- El carril que colapsó era nuevo, fabricado en 2023 por ArcelorMittal
- Tenía todos los certificados de inspección química, mecánica y metalográfica
- La soldadura que unía el raíl nuevo con uno viejo es el punto crítico
- Adif revisa todo el lote de 200 toneladas de acero del que salió el raíl
Un raíl con todos los papeles en regla
No mames, imagínate esto: un carril fabricado en 2023, con todos los certificados de inspección que te puedas imaginar -químicos, mecánicos, metalográficos, de dureza, de impacto- se rompe como si fuera de galleta. Y no es cualquier rotura: es la que provoca que un tren de alta velocidad se salga de la vía y, nueve segundos después, choque de frente con otro. Balance: 45 muertos y un chingo de heridos. Elpais documenta que el carril en cuestión es el número 312592Y101, fabricado por ArcelorMittal e instalado en mayo-junio de 2025. El ministro de Transportes, Óscar Puente, hasta lo twitteó con orgullo: «tiene su certificado de inspección de haber pasado todas las comprobaciones». Pues qué bien, porque ahora está en pedazos.
La soldadura que no aguantó el peso
Aquí está el detalle que duele: el carril nuevo no estaba solo. Estaba soldado -con soldadura aluminotérmica, la más común según la normativa Adif- a otro raíl con años encima. Elpais reporta que el presidente de Adif, Pedro Marco, reconoció que el raíl viejo era «de 1992 o posteriores renovaciones». O sea, juntaron acero de 2023 con acero que podría tener más de 30 años. Y la normativa lo permite, siempre que sean del mismo tipo de perfil y grado de acero. La pregunta incómoda: ¿realmente eran compatibles? Porque si la soldadura falló, algo no cuadraba.
500 metros de vía bajo el microscopio
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) no se anda con chiquitas. Se llevaron al menos 500 metros de raíl para analizar, centrándose en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla. Según Elpais, la hipótesis cada vez más sólida es que la fractura del raíl ocurrió ANTES de que pasara el tren Iryo, y eso provocó el descarrilamiento. Nueve segundos después, sin que los sistemas de seguridad pudieran hacer nada, llegó el Alvia de Renfe en sentido contrario. Nueve segundos. El tiempo que tardas en revisar un mensaje en el celular fue lo que separó a 45 personas de seguir vivas.
El lote sospechoso: 200 toneladas de acero en revisión
Aquí es donde la cosa se pone más turbia. Adif no solo está revisando el carril roto, sino TODO el lote fabricado a partir de una masa de acero de 200 toneladas. Elpais señala que investigan si hubo un fallo en la composición química o en la uniformidad de la colada en la acerería de Arcelor. O sea: podría no ser un problema del carril específico, sino del material de origen. Y si ese es el caso, ¿cuántos más raíles defectuosos hay instalados en la red de alta velocidad? Porque este iba en el tramo Guadalmez-Córdoba, parte del proyecto de renovación de la línea Madrid-Sevilla que lleva en ejecución desde 2022.
La normativa que se revisó… en octubre pasado
Este dato duele más: la Norma Adif Vía que regula estas soldaduras fue revisada «de forma íntegra» en octubre de 2024. Como reporta Elpais, la práctica de soldar raíles nuevos con usados está recogida en la normativa, y justo se había actualizado hace tres meses. ¿Falló la norma? ¿Falló la aplicación? ¿O simplemente nadie imaginó que un carril nuevo, con todos sus certificados, podría romperse así? Mientras, el Partido Popular ya pidió la dimisión del ministro Puente. Porque claro, en estos casos siempre hay que buscar culpables políticos, aunque el problema sea técnico.
Lo que queda claro es que tenemos un sistema donde todo parece estar en regla: certificados, normativas actualizadas, inspecciones. Y aún así, 45 personas murieron porque un pedazo de acero no aguantó. La pregunta que nadie quiere responder es incómoda: ¿cuántos «carriles 312592Y101» más hay circulando por nuestras vías, con sus papeles en orden pero con un defecto escondido? Porque lo peor no es que falle algo viejo y desgastado. Lo que aterra es que falle lo nuevo, lo certificado, lo que supuestamente debería ser más seguro.


